Una joven de 17 años, perteneciente a los cientos de casos de embarazo adolescente que hay en Chile y que, a la vez, representa a esa pequeña fracción de mujeres que siguen estudiando pese a ser madres a temprana edad.
Autoras: Lily Peralta y Javiera James
Diario Contra Corriente, Colegio San José (San Bernardo)
En Chile han bajado significativamente los embarazos en mujeres mayores. Sin embargo, en las adolescentes de 15 a 19 años, ha sido mucho menor, elevando, incluso, su contribución relativa al total de los nacimientos.
Dannys Valtiare López Ulloa quedó embarazada a la corta edad de 15 años, cuando finalizaba 1º medio en el Colegio Católico San José de San Bernardo. La joven pertenece a una familia de orden tradicional y pensó en el aborto, en renunciar a los estudios, en desaparecer y en que su vida no tenía sentido. Pero el apoyo familiar y su desarrollo emocional a medida que el embarazo progresaba, la tienen hoy como el mejor promedio de su curso y trabajando para que nada le falte a su hijo.
Hoy ella tiene 17 años mientras que su hijo ya cumplió el primero de vida. Responde la entrevista en el patio del colegio, donde espera ver jugar a Agustín en unos años más.
El núcleo familiar
¿Quiénes conforman tu familia y cómo es la relación entre ustedes?
Mi familia la conforman mis padres, Carlos y Jeannette, junto a mis hermanos, Belén y Carlos, de once y seis años, respectivamente. Sin olvidar al integrante más importante y el tesoro de todos: mi hijo Agustín.
Nuestra relación ha mejorado bastante en el último tiempo. Si bien nunca fue compleja, el embarazo permitió que fuera más transparente. Hoy los almuerzos son excusas para conversar y saber más del otro.
¿Vives con el padre de tu hijo? ¿Están juntos? ¿Qué edad tiene y a qué se dedica?
No. Con Juan Pablo teníamos un pololeo y terminamos cuando Agustín cumplió su primer año de vida. Él es inmaduro aún, ni siquiera por ser papá asume responsabilidades. Tiene 17 años, va al colegio y la última vez que hablamos, quería trabajar y estudiar alguna carrera técnica. Se deja influenciar mucho por su mamá. Si bien se preocupa de vez en cuando de Agustín, no es el padre 24/7 que debería ser.
Dannys es una adolescente de carácter e ideas claras. No supedita la consecución de sus proyectos a otros, sino más bien al esfuerzo y lucha que pone en el día a día. Sabe que las personas son efímeras, pero no así las metas, pues ellas edifican el mañana.
Un embarazo (in)deseado
¿Qué pensaste o quisiste hacer cuando te enteraste que estabas embarazada?
Pensé en qué dirían mis papás, en los sermones o castigos que se venían y que hasta acá llegaba mi libertad, pues estaba arruinando mi vida con un embarazo no deseado. Pensé en no tenerlo, por todo lo que podría perder, por mi entorno y porque a esa edad uno no está preparada para la crianza.
¿Pensaste en abortar entonces?
Así es, lo pensé, ya que solo era una adolescente y todo ese mundo que tenía por delante se estaba derrumbando y no estaba en mis planes ser mamá.
¿Qué te hizo reflexionar? ¿Qué dijo tu familia en ese momento?
Mi madre tenía prácticamente los pasajes listos a Argentina para abortar. Ella apoyaba esa moción, pues no quería verme sufrir y tenía el recuerdo de situaciones similares cuando pequeña, pero de todos modos apoyaría cualquier decisión que tomara.
Mi padre, en cambio, me sorprendió. Era a quien le tenía más temor, pero me equivoqué, gracias a Dios. Me dio la confianza y enseñó a afrontar mis actos y a hacerme cargo de ellos y que no estábamos hablando de un objeto que se haya roto para deshacerme así de fácil. Fue quien puso mis pies sobre la tierra. Por supuesto que mi madre también tiene responsabilidad. Cada uno tenía una opinión propia por sus experiencias personales, pero desde el plano familiar, prevaleció tener a mi hijo y es sin duda la mejor decisión que he tomado en mi vida.
Dannys es uno de los cientos de casos de embarazo adolescente que hay en Chile, pero también una fracción pequeña de las muchachas que siguen estudiando pese a ser madres. La razón está en su familia.
¿Crees que te faltó educación sexual?
Faltó confianza. A los 12 años fui por primera vez al ginecólogo y de chica mis padres conversaban conmigo sobre el tema, pero pequé de imprudente y temeraria, pues uno dice “no me pasó nada la primera vez, así que puedo seguir teniendo relaciones”. El problema radica en no tener a alguien que te contenga o apoye en estas instancias.
No hay ausencia de educación sexual, hay carencia de redes de apoyo en las familias, pues hoy son cada vez más disfuncionales o simplemente no están, y por eso el colegio termina haciéndose responsable y muchas veces no puede dar abasto porque no es su responsabilidad.
¿Qué piensas del embarazo adolescente?
Es el reflejo de una sociedad machista, porque la responsabilidad recae siempre en la mujer, te culpan por abrir las piernas, no tomar pastillas y hasta por no comprarle preservativo al hombre. ¿Acaso no piensa o no tiene injerencia en todo lo que pasa? Recuerdo que al principio muchos me criticaron por no haberle pedido a Juan Pablo usar condón, o sea, hasta en eso la mujer debe estar preocupada. Al final, estos embarazos ocurren mayormente por el desapego que hay con la familia, ya que no tienes redes de contención ni con quien apoyarte.
¿Crees que los colegios tienen responsabilidad en el embarazo adolescente?
Tiene responsabilidad en persuadir a los padres para que tomen un rol más protagónico. Como les decía antes, no es que falte información, falta empatía y sensibilizar el tema.
Hoy el colegio debería fomentar desde más temprano la educación sexual con todos los entes, me refiero a padres, estudiantes o profesores, porque hoy se piensa que el foco de atención es en la enseñanza media y sabemos que no, que hoy las generaciones se han adelantado y los padres son herméticos, doble estándar y “cartuchos” con el tema, pero esto es culpa de los prejuicios sociales, por ejemplo, te instan a visitar el consultorio para pedir pastillas o condones, pero no falta quien te mira feo y al final sientes que estás cometiendo un delito o que recibes una ayuda condicionada o derechamente obligada. Entonces falla lo que pasó conmigo, falla la confianza con quienes están a tu alrededor.
Estudias en un colegio Católico mayoritariamente de mujeres. ¿Cómo te acogió cuando contaste sobre tu embarazo? ¿Te ayudaron en el proceso?
Pese a que estoy desde primero básico en el San José, no me sentía tranquila al pensar en qué reacción tendrían. Recuerdo que nos recibió la madre e inmediatamente brindó todo el apoyo y nos agradeció por traer vida a este mundo, por optar a ella y no interrumpirlo pese a ser menor de edad.
Al colegio asistí hasta poco antes de que naciera mi hijo. Pensaban que lo tendría ahí incluso. Me dieron varios beneficios, como llegar tarde, irme temprano o dar pruebas en otras fechas, pero nunca las acepté pues al hacerlo, sentía que iba ser mediocre y que ningún logro valdría la pena.
El (re) nacimiento
¿Qué sentiste cuando nació tu hijo?
Tuve mucho miedo, porque se viene todo encima. Para peor, los días previos fueron difíciles, pues Agustín no quería nacer en la fecha y al hacerlo, no estuvo exento de problemas. No tuvo latidos por dentro por culpa de las contracciones, razón por la cual me hicieron una cesárea de urgencia. Entré en colapso, lloré mucho y solo quería a mi mamá, pues ella sabía cómo contenerme. Luego ella me cuenta que la hicieron firmar un papel donde debía elegir a quién salvar en caso de emergencia, si al bebé o a la madre. Imagínense mi angustia.
Estudios de la ONU señalan que las madres adolescentes de 15 años o menos experimentan mayor riesgo de enfermedades y probabilidades de parto por cesárea, debido a la desigualdad cefalopélvica en comparación con las madres mayores.
¿Has pensado qué habría pasado si hubieras abortado?
Lo pienso bastante, tuve los recursos y la ayuda para hacerlo, pues creía que un hijo mermaría mis sueños, y finalmente te das cuenta que los sueños solo se modificaron y acomodaron al proyecto más hermoso que jamás voy a tener: ser madre.
Abortar era sacarme un “cacho”, pero por suerte me di cuenta que al hacerlo, no iba a aprender nada y probablemente frente a otro embarazo iba a querer hacerlo otra vez. Hay que asumir los errores, ya que solo experimentando aprendes.
“Una marraqueta bajo el brazo”
Hoy tienes el primer lugar en tu curso. ¿Cómo crees que se ha logrado tal mérito? ¿Le debes el esfuerzo a tu hijo?
Antes pensaba que una nota daba igual y estudiaba de vez en cuando. Ahora no, me preocupa el futuro porque soy madre y todo lo que haga redundará en Agustín. Por ello el esfuerzo debe ser mayor. Además deseo estudiar Ingeniería Civil Industrial, y sé que las notas son vitales.
No solo estudias, también trabajas vendiendo en el colegio. ¿Cómo es eso? ¿Qué vendes, por qué lo haces y te ayuda alguien más?
(Sonríe) Se corre rápido el rumor, parece. Sí, vendo sushi, dulces y/o sopaipillas. Lo hago para comprar las cosas de mi hijo: pañales, comida, vestuario y pagarle a una señora amiga para que lo cuide mientras voy al colegio y así no andar pidiéndole a mis papás.
Mis papás, eso sí, me ayudan a freír en las mañanas y así llevar las cosas calentitas. Hay que dar siempre calidad en lo que uno está ofreciendo.
¿Cómo es tu relación con los padres de tu ex?
Pésima. La madre de él piensa que se lo quité e incluso llegó a dudar que él fuera el papá de Agustín. Estaba esperando a que naciera para ver si se parecía. Obviamente se equivocó.
Pese a ello, durante el embarazo ella se preocupaba, pero cuando nació empezaron los problemas de plata, los cuidados, los tiempos, y eso gatilló que termináramos, porque prefirió quedarse en su casa que estar con nuestro hijo.
Dannys no solo es madre y padre a la vez, también rompe con los esquemas sociales, dado que esta le atribuye a la madre las funciones reproductivas de cuidado, crianza y domésticas, y al padre, las labores económicas y productivas. Ella sabe que no importan las ausencias, no ve el vaso medio vacío. Acá interesa la presencia de los que están y el porvenir de su hijo.
¿Sentiste menosprecio o abandono cuando estabas embarazada?
Sí, hubo gente que al saber de mi embarazo decían que no iba a ser nadie en la vida, que mi hijo iba a sufrir por mis errores y que bajaría mis notas. Dejé de salir y juntarme con muchas personas, pero no las culpo, pues uno no empatiza hasta que te sucede lo mismo.
¿Quién es hoy Dannys López?
Complicada la respuesta, pero soy muy distinta a la Dannys que se embarazó o que aún no lo hacía. Antes era muy conflictiva, ya que no estaba enfocada. Ahora tengo claro para dónde voy.
Es común que muchas opten por ser madre y abandonen los estudios, de hecho varias conocidas son dueñas de casa ahora y no estudian, pero, ¿qué enseñanza le están dando a sus hijos? ¿Serán un referente así como están? En absoluto, pero no todas tienen las mismas oportunidades o saben apreciar cuando suceden.
Dannys es un ejemplo de resiliencia. Pese a que hubo gente en el camino que se alejó o la creyeron incapaz de ser madre, supo salir de su zona de confort y luchar por ser mejor. “Para los adolescentes hay múltiples posibilidades -señala-, pero somos indolentes al dejarlas escapar por creer que hay toda una vida por delante. Es imperioso que los jóvenes se fijen metas y trabajen en ellas con sacrificio y persistencia. Por algo se dice que el futuro de toda sociedad habita en las mentes jóvenes y así, en caso de existir más hijos como mi Agustín, puedan nacer en un entorno donde todo es posible”.





















