La Pintana impulsa la creatividad de niños y jóvenes a través del...

La Pintana impulsa la creatividad de niños y jóvenes a través del cómic

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El taller TCP, fundado por el profesor Vladimir Torres, no solo permite a sus integrantes expresarse libremente, sino que también funciona como un «refugio» para aquellos que no lo pasan bien en su día a día.

Autor: Sandier Riquelme  

Diario Renacer Cultural, Colegio Cardenal José María Caro (La Pintana)

La comuna de La Pintana busca reformar la imagen que los vecinos tienen respecto de su entorno. También, luchar contra la delincuencia desde un plano artístico y cultural. De esta manera nacen los talleres de danza folclórica, patinaje, cocina, costura, canto y cómic como formas de expresión y crecimiento, fomentados por la Municipalidad.

Uno de los talleres más populares, desde hace casi diez años, ha sido el taller de cómic o TCP, impulsado por el diseñador gráfico y profesor Vladimir Torres. El llamado “Profe Vladi” comenzó este proyecto como un sueño acerca del impacto positivo del arte en los niños y jóvenes más vulnerables. De esta manera se han impartido clases gratuitas de dibujo y diseño digital a un centenar de niños y adolescentes.

«Este taller significa uno de mis más grandes logros, donde he visto pasar personas maravillosas y he podido encontrar grandes talentos», comentó.

En un inicio, este gran proyecto fue una manera de solventar sus necesidades económicas. Sin embargo, al pasar el tiempo, fue convirtiéndose en un proyecto de vida. «Buscaba trabajo, por necesidad,  porque estaba  en la universidad,  y bueno, las cosas cambiaron y después me empezó a gustar. Por eso seguí con lo que me gustaba que era el taller, porque ahí había una calidad humana diferente», indica el docente, quien ha visto pasar por su taller a diferentes generaciones de niños, jóvenes e incluso adultos.

Un pequeño mundo

Al asistir al taller, situado en un salón de la Casa de la Cultura de La Pintana, es posible ver cómo existe una comunidad en torno a la creatividad y cómo se celebra el crecimiento de sus integrantes. Para el profesor Torres, cada alumno “es un pequeño mundo, no importa si no dibuja, no importa si solo sabe hacer monitos con palos, lo que me importa es que se desarrollen como personas». De esta manera, el TCP se ha mantenido en auge desde hace casi una década.

En la actualidad asisten 34 estudiantes, cuyas edades sondean entre los 6 y 25 años. Para el profesor, «lo más gratificante es que los jóvenes que salen del taller prosiguen con la curiosidad que alimentan aquí y avanzan a estudios superiores en el área. Algunos estudian diseño o ilustración. Incluso, tengo una alumna que estudió canto y otra literatura». De esta manera, queda patente que en un espacio cultural pueden florecer diversos talentos.

Pese al dolor, hay un lugar seguro

A pesar de todas las situaciones positivas y gratificantes, el TCP tuvo que enfrentar una gran pérdida. “Lo más difícil fue la muerte del “Pancho”, uno de mis alumnos y amigo mío, y eso fue hace cuatro o cinco años, falleció el 10 de abril de 2014, producto de un cáncer, fue lo más difícil que me tocó enfrentar”, declaró emocionado el «Profe Vladi».

Pero eso no ha impedido que nuevas generaciones encuentren en este taller un refugio para luchar contra la dura realidad de La Pintana. Fabiola, de 15 años, es integrante del TCP desde el año 2016. Declara que, antes de asistir al taller, “no me sentía parte de nada. En el colegio me acosaban y me hacían bullying, y siento que este taller me protege. Se ha transformado en un refugio para nosotros. Ya no estamos solos. Este es un lugar donde hay personas como nosotros a quienes nos gusta el animé y los videojuegos”

“Ya no nos sentimos bichos raros. Hay un lugar al que pertenecemos. Un lugar seguro”, finaliza la joven.

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