Procesión católica, una verdadera muestra de fe en Punta Arenas

Procesión católica, una verdadera muestra de fe en Punta Arenas

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Desde 1981 y tras vencer una serie  de obstáculos, se formó la Comunidad de Jesús Nazareno con el objetivo de desarrollar el espíritu comunitario y cristiano entre los migrantes.

Autora: Miyarai Téllez

Diario «La Cruz del Sur» Liceo Politécnico Cardenal Raúl Silva Henríquez

Cada año, con el mismo fervor que hace más de 30 años, los habitantes de Punta Arenas, sacan en procesión al Jesús Nazareno De Caguach, demostrando la conexión cultural que se produce entre Chiloé y Magallanes, producto de la inmigración.

Caguach es una de las islas menores más conocidas de Chiloé, desde allí proviene la Fiesta del Jesús Nazareno de Caguach. Las islas de Alao, Apiao, Tac, Chaulinec y Caguach establecieron una cofradía y se comprometieron a celebrar a su patrono.

A más de 1200 kilómetros de distancia de Chiloé se encuentra Punta Arenas, donde cada mes de agosto, se conmemora con el mismo fervor que en su lugar de creación, la Procesión del Jesús Nazareno de Caguach.

Desde 1981 y tras vencer una serie  de obstáculos, se formó la Comunidad de Jesús Nazareno con el objetivo de desarrollar el espíritu comunitario y cristiano entre los migrantes y promover el culto y la celebración anual de la Festividad de Jesús Nazareno en Punta Arenas.

Los católicos chilotes también han formado grupos nazarenos en las ciudades de El Turbio, Río Gallegos y Río Grande en la República Argentina.

Durante nueve noches los devotos se reúnen en el santuario de Jesús Nazareno en la ciudad de Punta Arenas para escuchar la palabra de Dios y cantar las alabanzas tradicionales, siguiendo la herencia religioso cultural de Chiloé y el último domingo de agosto finaliza la celebración con la procesión.

Conociendo la procesión

En la versión 2018, el día parecía no invitar a las personas. Lluvia y frío, eran la mezcla, pero la sorpresa se instaló, al ver más de mil asistentes en procesión junto al Jesucristo, recorriendo el sector sur de la ciudad, acompañados por bandas de distintos colegios, la banda instrumental de la V División del Ejército, del Santuario Jesús Nazareno y los tradicionales pasacalles que son ritmos vivos de origen popular, interpretados por músicos ambulantes al son del acordeón,  que eran acompañados por los jóvenes del “juego de banderas” que interpretan una danza ceremonial masculina de parejas en dos filas, en homenaje al Nazareno. Les seguían delegaciones de todas las parroquias que iban acompañadas por sus párrocos y diáconos, movimientos apostólicos y más de mil devotos que todos los años salen a la calle sin importar el estado del tiempo.

Marta López, Asistente de la Educación de una escuela en Punta Arenas, cuenta que ella comenzó a ir a la procesión por los problemas de salud con que nació su nieta, «Así que le pedí a Jesús Nazareno, y lo cumplió, mi nieta salió adelante. He asistido por once años y mientras tenga vida seguiré yendo, no importa si está lloviendo o nevando, fue una promesa que le hice a Jesús Nazareno», recalca con gran emoción.

A pesar de la lluvia persistente, la procesión sigue por Avenida Circunvalación. Cuadras enteras de personas, de diferentes edades y sectores hacen presente su fe en las calles. Patricia Talma, vecina del sector sur, cuenta: «Yo vengo todos los años, aunque esté lloviendo o nevando, uno con fe siempre tiene que venir y caminar».

Los jóvenes han sido desde sus inicios uno de los motores de esta procesión. Felipe Antisoly, joven de 17 años que cursa Tercero Medio, señala que viene desde pequeño, hace unos siete años y que lo hace en base a una promesa que le hizo a su bisabuela. «Yo participo del juego de banderas, simboliza una lucha que tienen las islas (…) Me produce mucha alegría ir a la procesión por el recuerdo que tengo de mi bisabuela».

Luisa Levill, Asesora de la Juventud Mariana Vicentina, afirma a la Cruz del Sur que comenzó a participar de la festividad de Jesús Nazareno en 1987 y señala que «En esos años la figura de Jesús se mantenía en la parroquia de Fátima, en la actualidad mantiene su propio santuario» (Santuario de Jesús Nazareno).

«Yo fui Jesús en la primera procesión»

La migración del pueblo chilote trajo consigo la devoción por el Nazareno. Hasta 1981, como tantas otras, se mantuvo guardada en los hogares.

En 1981, se impulsó a través del Obispo Tomás González y por la necesidad de que una mayor cantidad de personas asista a las procesiones, la idea de traer la procesión de Jesús Nazareno de Caguach a Punta Arenas.

Manuel Haro Antilef, fue el primer Jesucristo de Caguach, en la primera procesión que se realizó desde la Parroquia Santo Cura de Ars, una pequeña iglesia del sector sur de Punta Arenas. La procesión se comenzó a realizar como una necesidad, ya que los chilotes que vivían en el sector realizaban a escondidas las novenas en sus hogares. Haro Antilef expresa: «La devoción a Jesús Nazareno se estaba dando en las casas, la gente se conocía y se invitaba a rezar. Lo hacían porque les daba vergüenza”

Al no estar la imagen de Jesús Nazareno, y convencido por su amigo Luis Torres, Haro Antilef, se personificó y se convirtió en Jesús en esa primera procesión. Recuerda pasajes exactos que cuenta con gran emoción: «Salimos unas treinta personas. Había una monjita, la Ana María Crespo, ella iba rezando con un megáfono. La gente como sentía rezar, salía a mirar, y yo como iba arriba, lo captaba todo (…) Venía la gente, me miraba, se persignaban, algunos llorando. Llegamos más de quinientas personas».

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