Sus crónicas favoritas son las policiales y culturales, cree que en estas áreas se entrega a la comunidad un cierto grado de poder: la primera los empodera con el sentimiento de seguridad, y la segunda les permite dar a conocer versos y poemas propios.
Autoras: Gisela Abarca, Tamara González, Miroslava Pérez y Camila Serrano
Diario La Última Letra, Colegio Gabriela Mistral de Llolleo
Una cálida mañana de primavera, a las 11.00 horas, nos recibió una siempre acelerada Miroslava Guerra Yerkovich, quien entremedio de su reporteo diario, brindó una parte de su preciado tiempo.
Estaba esperando con una amabilidad inigualable para contarnos cómo fue su experiencia al dejar su carrera docente para asumir la conducción del diario más antiguo de la Provincia de San Antonio.
Tras el fallecimiento de su padre Edmundo Guerra, Miroslava debió sobreponerse al dolor provocado por la partida de su progenitor, quien dejó a su cargo el diario El Proa Regional, medio de comunicación fundado el 17 de diciembre de 1970 que está pronto a cumplir 48 años de existencia.
La profesional debió asumir esta gran responsabilidad y adaptar su ya ajetreada vida docente a un nuevo estilo de vida totalmente diferente al que había elegido vivir.
¿Cómo fue hacerse cargo de un diario, siendo que la profesión estudiada era otra?
Fue una decisión difícil, más que nada sentimental. El diario lo había fundado mi padre, había gente trabajando aquí y cuando él falleció había que tomar una decisión. Estamos hablando de casi treinta años atrás. Todo el mundo pensaba que una mujer a cargo de un diario no duraría ni cinco meses, es diferente la situación actual, donde las mujeres no son tan discriminadas por las labores que decidan ejercer. A pesar de lo que me decían, sigo a cargo de este gran desafío.
Efectivamente, Miroslava no abrazó la carrera de Periodismo, ya que es titulada en la carrera de profesora de Estado en inglés. Además estudió tres años Derecho, y después realizó cursos relacionados con la redacción de crónicas informativas, reportajes y entrevistas.
¿Por qué ese nombre para el diario?
Es una razón muy lógica. Cuando mi padre lo fundó, pensó que ya que San Antonio era una ciudad puerto, debía tener un nombre que lo vinculara con esta característica, por lo tanto pensó en los barcos y decidió llamarlo «Proa», una proa de barco que apunta hacia el puerto donde quiere llegar, y ahí está el significado.
¿En qué momento le encontró sentido estar en un diario?
En el momento en que asumí la responsabilidad de las personas que trabajaban acá, que si no seguía con esto, con el legado de mi padre, podría dejar a sus trabajadores sin empleo y se verían perjudicados no solo ellos sino que sus familias. A la vez, esto tomó sentido cuando comencé a hacer entrevistas, conocer la realidad de la ciudad, que tanto amó mi padre, a través de los ojos de otras personas, que buscaban contar sus historias y trasmitir importantes noticias.
¿Cómo ha notado la evolución del diario desde que se hizo cargo de él?
Hemos tratado de avanzar lo más que hemos podido en la parte tecnológica, además en cuanto a ediciones porque ahora somos diario y nacimos como un periódico. La diferencia es que el periódico sale una o dos veces a la semana y para ser diario tiene que salir cuatro o más, y nosotros salimos cinco de martes a sábado.
¿Cuál es el tipo de texto que más le gusta escribir y por qué?
A mí me gustan dos áreas muy diferentes del periodismo: la policial y la cultural. Esta última porque aquí en el diario damos la posibilidad, dentro de la página Literaria, a cualquier persona que quiera escribir, que lo haga y nos mande sus versos, poemas o lo que quieran. Recibimos muchos textos y eso es muy gratificante. Y la crónica policial me agrada porque permite que la ciudadanía se entere de hechos delictuales, especialmente cuando hay detenciones, lo que es bueno porque aporta en el sentido de aumentar la sensación de seguridad en la población.
En ese aspecto, ¿qué noticia policial fue la que más le ha llamado la atención?
El caso Chocolates M&M, que involucró a funcionarios de la Policía de Investigaciones de San Antonio. Si bien no fui quien escribió la crónica en el diario, sino una de mis periodistas, la seguí muy de cerca. Me impactó el hecho de que estuvieran involucrados funcionarios de la PDI a los que conocía y que muchas veces entrevisté por casos de robos, asesinatos o violaciones. Incluso a pesar de que el caso se cerró hace unos años, se volvió a abrir y sigue siendo noticia.
¿En algún momento pensó en abandonar esta responsabilidad?
La verdad que sí, más de un par de veces, porque mantener un diario en una provincia tan grande como San Antonio, y sin la ayuda de nadie más que mis trabajadores, y los prejuicios por ser mujer, más aún cuando este es un medio independiente y que no pertenece a ningún consorcio nacional, significa que hay que luchar día a día por conseguir ingresos (…) pero solo lo he pensado (…) nunca se lo he manifestado a alguien.
Si le dieran a elegir entre su profesión estudiada, su profesión adquirida y ambas, ¿con cuál se quedaría?
La que tengo actualmente, la razón es porque creo que cumplí una etapa como profesora, de la que guardo buenos recuerdos. Creo que me retiré a tiempo, renuncié para seguir con el diario que me requería tiempo completo. Además los estudiantes de hoy en día son bastantes difíciles, tengo muchas amistades que hoy ejercen la docencia con los que me reúno frecuentemente, y ellos me cuentan que tanto en los colegios particulares como en los públicos, la situación ha cambiado mucho, y creo que ya no serviría para hacer clases.
La familia, el mayor apoyo
¿En algún momento de su infancia deseó hacerse cargo o ayudar en el periódico?
No, pensé que nunca me iba a encontrar aquí, son situaciones de la vida. Cuando era pequeña y estaba en el colegio, soñaba con ser abogado y es lo que estudié durante tres años. Pero me di cuenta que en realidad no era lo mío. Pero no, nunca soñé con estar aquí en un diario y mucho menos con ser su directora.
¿Cuándo se hizo cargo del diario?
Me hice cargo del diario en noviembre de 1998, aquel año aún ejercía como docente, trabajaba en el Liceo Gabriela Mistral de Llolleo, haciendo clases de inglés de séptimo a cuarto medio, actividad que dejé de ejercer pasado el año 2000, una vez que mi hijo egresó de enseñanza media.
¿Recibió apoyo de la familia o amigos cuando se hizo cargo del diario?
Sí, recibí totalmente el apoyo de mi familia, especialmente de mis dos hijos, que encontraban que era un desafío medio loco, pero siempre estuvieron a mi lado. Los amigos también, siempre me decían “echale pa’ delante, tú puedes, que no te digan que eres mujer y no vas a poder, porque sí vas a poder”. Estoy agradecida de todos ellos, especialmente de mis hijos.
¿Cuáles han sido los obstáculos que se le han presentado a lo largo de estos años?
El primer obstáculo que tuve que vencer fue el desconocimiento, no saber nada de cómo funcionaba un diario, sumado el tener que tener personal a cargo. Siempre he pensado que para tener personas a tu mando hay que saber hacer lo que ellos tienen que hacer. Si no, no puedes dar indicaciones, no puedes corregir, no puedes hacer nada. Por lo tanto, fue por eso que decidí hacer cursos de periodismo, para poder instruirme en el tema de cómo funcionaba esto.
Otro obstáculo que Miroslava comenta que se le presentó en el camino fue el querer mejorar el diario en algunos aspectos. Se planteó varios desafíos al respecto, de los cuales considera haber salido adelante de forma airosa.
Amigos y rivales
¿Qué se siente ser la dueña y directora del diario más antiguo de la provincia?
Que soy la más vieja (ríe).
Seriamente hablando, señaló: “Me siento orgullosa, es un honor, el haber sido capaz, primero mi padre 20 años y después yo 28, mantener el diario en una provincia, donde es fácil en realidad; pero me ha dado muchas satisfacciones, como los reconocimientos recibidos, el hecho de que la gente llegue aquí cuando tiene un problema y darlo a conocer puede ser una ayuda, podemos ser un nexo entre la gente y las autoridades, muchas veces las personas tienen una situación, pero no pueden ir a hablar directamente con el alcalde o la gobernadora, y nosotros los ayudamos publicándola.
En ese contexto, ¿usted cree que existe algo de competencia con el otro diario de la zona?
No creo que seamos competencia, tenemos muy buenas relaciones, tanto con el director de Diario El Líder, Manuel Mejías, como con sus periodistas. Muchas veces nos apoyamos, alguien avisa que hay tal cosa por si el otro no se enteró, si uno necesita un dato nos lo damos; la comunicación entre nosotros es muy buena.
Si es que hay rivalidades, podemos llevarlas al aspecto económico. El Líder pertenece a El Mercurio de Valparaíso y nosotros somos un diario independiente, por lo tanto, en ese sentido hay un poco de rivalidad, ya que ellos cuentan con una mejor publicidad y avisaje.
¿Alguna vez se ha quedado sin noticia? ¿Qué ha hecho en esas circunstancias?
Sí pasa, el diario hay que llenarlo todos los días, la prensa no para, entonces lo que se hace para eso es mantener guardados reportajes, que son atemporales, entonces cuando hay mucha escasez de noticias recurrimos a ellos, ya que no pasan en el tiempo y te pueden servir hoy o mañana o en diez días más, lo que no pasa con las noticias policiales, que deben ser publicadas casi al instante en que suceden.
La ciudadana distinguida
El año 2014, Miroslava Guerra Yerkovic fue elegida por la Ilustre Municipalidad de San Antonio como Ciudadana Distinguida, premio que otorga el municipio y su concejo a personas que sean consideradas un aporte a la sociedad y que no sean nativas la comuna.
Ella aún se emociona al recordar aquella distinción, haber sido elegida entre tantos otros candidatos, no deja de ser algo que la llena de orgullo hasta hoy.
“La municipalidad de San Antonio cada año para su aniversario, el 6 mayo, elige a un Hijo Ilustre y un Ciudadano Distinguido, ahora agregaron el Personaje Pintoresco. El 2014, para los 120 años del municipio, el Concejo Municipal propuso mi nombre para ser Hija Ilustre, pero no podía ser porque no nací en San Antonio, sin embargo, me otorgaron el de Ciudadana Distinguida. Agradezco al concejal que me designó en aquellos años y al concejo que votó por mi”, relata.
“Hemos recibido muchos premios, tanto yo personalmente como el diario, de parte de diferentes instituciones durante estos 47 años. Cada uno de estos galardones se los dedico a mis hijos y a los funcionarios del medio que fundó mi padre”, agrega.
Para su familia, esta última distinción fue un gran símbolo de orgullo y satisfacción, sus hijos Raúl y Miroslava, quienes estuvieron presentes en la ceremonia aquel año.
“Nos sentimos orgullosos y felices por el logro de nuestra madre, era imposible no acompañarla en una instancia así. Es como que nosotros estuviéramos recibiendo el premio con ella, recuerdo haberme emocionado cuando la nombraron y subió al escenario, los aplausos del público y las felicitaciones de las autoridades de la época”, indica su hija.
“Agradezco al municipio por el reconocimiento que el año 2014 le hicieron a mi mamá, su trabajo y todo su esfuerzo, la trayectoria de Diario El Proa se vio reflejada en este premio. Mi abuelo estaría orgulloso de su hija, y ver cómo las autoridades y la ciudadanía valoran el trabajo que ella realiza junto al personal del medio, para informar día a día”, dice Raúl.





















