Autora: Ángeles Chacón
Diario La Cruz del Sur, Liceo Politécnico Cardenal Raúl Silva Henríquez.
Hace unas semanas recibí con gran sorpresa a través de la prensa nacional, una noticia que me alegra. El Mercurio titulaba más o menos así: Igualdad de género llega a la Patagonia: por primera vez mujeres esquilarán ovejas.
En la región de Magallanes, la esquila, que es el proceso de cortar y separar adecuadamente la fibra o vellón de la oveja, utilizando tijeras y máquinas especiales es una tradición que históricamente ha sido conquistada por los hombres.
En Australia, que es el primer exportador mundial de lana, es bastante común ver las mujeres vinculadas a trabajos con animales de granja.
22 mujeres participan en un curso para esquilar ovejas, actividad liderada por la ingeniera comercial Andrea Cuevas. En esa misma nota de prensa, la profesional explicaba que hay escasez de mano de obra para la esquila a nivel regional y que es muy importante dar el lugar a las mujeres, porque lo merecemos.
Algo que me llama la atención, es que la mano de obra femenina es más prolija y que ya pocos hombres quieren desarrollar este empleo. ¿Será solo por necesidad y no por determinación, que se está implementando éste proyecto? Dudar no va al caso.
Lo que si va al caso, es señalar que estamos en nuestro país hablando todos los días de la equidad de género, especialmente de la equidad de género en el mundo laboral, que hombres como mujeres puedan acceder, de forma igualitaria, a trabajos bien remunerados, en un contexto de libertad y dignidad.
Hasta hoy somos el sexto país con menor participación laboral de las mujeres, entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), por lo que se hace necesario reflexionar y actuar para que estos datos se reviertan.
Los tiempos han cambiado, las mentalidades sobre la participación de las mujeres han evolucionado, pasando de ser amas de casa como único rol en la sociedad de siglos pasados a transformarse en protagonistas en ámbitos que solo ocupaban los hombres: presidentes, abogadas, médicos y muchos otros.
La llegada de la mujer a la esquila es un gran paso en pos de la igualdad de género, asumiendo que nuestro país sigue teniendo desafíos pendientes, uno de ellos es aumentar la participación laboral en este sector.
La noticia reconforta, alegra, es un gran paso, de un largo desafío.


















