Es representante de Chile en competencias fuera del país imitando a el gran artista Elvis Presley, así tal cual se lee, Rodrigo fue el imitador chileno de Elvis Presley en Estados Unidos, compitiendo con seis países.
Autora: Javiera Martina Pizarro Sotella
Diario Inkblotz, Saint Mary School El Milagro (La Serena)
Rodrigo nació en San Javier de Loncomilla, Talca. Tiene hijos y un trabajo ubicado en Illapel dentro de un local llamado El Rancho de Elvis.
En su casa, se percibe un ambiente muy acogedor, donde se encuentran sus hijos que estaban muy entusiasmados con la entrevista que le iban a hacer a su padre.
Antes de empezar con la entrevista dijo que estaba un poco disfónico, pero fue muy amable ya que contestó todas las preguntas.
¿Cuánto tiempo lleva imitando a Elvis?
Hace alrededor de 5 años partió esto, porque no hay un día que yo diga. “A partir de este minuto…”
Ahora, cuando te decides, no sé, yo creo que cuando empiezas a invertir plata y dices “Ya, me voy a comprar mi primer traje”, es el momento más cercano a considerar como punto de partida.
¿Por qué eligió imitar a Elvis Presley y no otro artista?
Mira Elvis Presley fue, y será un ícono mundial, ya que es un artista que marcó no solamente una época. Estuvo presente musicalmente desde los años 50 a los 70, es uno de los pocos artistas que ha marcado una tendencia, una época; hasta la actualidad es increíble.
Entonces, cuando me preguntas porque Elvis y no otro, es porque si yo pudiera obtener un 10% de esa magia que tuvo Elvis, yo creo que sería más que con cualquier otro artista.
¿Cuáles fueron sus motivaciones?
Entonces yo pude haber hecho muchas cosas, trabajé en construcción, en muchas cosas y al final, esto pasa de ser un pasatiempo a un estilo de vida, porque la meta mía es llegar a ser el Elvis de Chile, así de sencillo.
¿Podría comentar un poco de su trayectoria, algún evento que lo haya marcado?
Muy entusiasmado empezó a relatar su experiencia que ha tenido durante estos años como Elvis.
Los primeros eventos de verdad se hicieron en Illapel, con una banda que la verdad, era muy precaria y que se armó para un evento. Pero a la gente le gustó, pese a que no sonaba todo bien.
Después de ahí saltamos a hacer cosas en Santiago, también con una banda muy similar, nos invitaron a Santiago primero y después viajamos a Illapel.
Fui a un concurso en Estados Unidos, donde participaban Elvis de 7 países, estaba Alemania, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Australia, Inglaterra y Chile. Ahí ya es otro nivel, o sea Estados Unidos, el país de Elvis!.
¿Cómo es el proceso de la caracterización de Elvis?
Es un proceso bastante rápido, ya que no necesita de maquillaje como los otros participantes de EE.UU. que utilizaban, pelucas, pestañas o maquillaje.
Lo que tenía que hacer era solamente ducharme, secarme el cabello, peinarlo, y en la vestimenta solo usaba botas, anillos (6), lentes. Básicamente un proceso bastante rápido.
En el ámbito personal
¿Qué es lo más difícil o lo más complicado de ser Elvis a nivel personal?
Lo más complicado, sin que suene como una cosa cliché es que estoy muy acostumbrado a estar con mis hijos, darles mucho tiempo, todos los fines de semana, pero justamente son esos días cuando no puedo estar, hay eventos, y es el momento cuando están los restaurantes abiertos en Illapel y tengo que estar allá.
Lo difícil es combinar a Rodrigo y Elvis. Porque lo mío ya no es solo una afición. Lo mío pasó a otro tema. Mira si yo no logro ser conocido en todo Chile, mi misión estaría fracasada.
¿Cuál ha sido su mayor logro a nivel personal?
Al responder esta pregunta se emocionó, porque para él es un recuerdo que lo dejó marcado para toda su vida.
El mayor logro… son varios, por ejemplo el fin de semana pasado fui a cantar a Illapel, y hubo una señora que me mandó a decir, que ella era fanática de Elvis desde los 6 años y cuando me puse a cantar, la señora se puso a llorar.
Igual que como lo hacía Elvis, yo me acerqué y le regalé un pañuelo y la señora no paraba de llorar… se fue llorando.
Entonces cuando tú ves algo que haces con mucho cariño, logras que las personas sientan emociones, que es lo difícil, ahí es cuando empieza a ser mi gran recompensa, eso es lo que me llena.
Y ¿tiene algún otro recuerdo que lo llene de emoción?
Una vez, hace un año y medio atrás canté en Illapel, en una especie de festival, con unas 3 mil a 4 mil personas. El show fue tan maravilloso y el aplauso de la gente no paraba, fue tanto que cuando me bajé del escenario no podía hablar, pero no porque no tuviera voz, sino que era una emoción tan grande, que lloraba. Me amanecí llorando.
¿Cuál fue el motor que lo impulsó?
Para responder tu pregunta, hay que irse a la esencia de la persona, a veces uno no se da cuenta de lo que realmente lo apasiona. Pero el motor es lo que realmente le gusta a uno. Cuando era niño me gustaba mucho bailar, ser el florero de mesa, cantar. Me gustaba que me miraran.
¿Cómo ha sido el apoyo de sus familiares en esta trayectoria?
Siempre el apoyo por parte de sus familiares ah sido muy positivo, en un principio su madre se opuso y fue la única detractora de este trayecto.
Afortunadamente mis hijos han sido un gran apoyo durante mi carrera, ya que pensaba que podrían avergonzase de que yo cantara a mi edad, pero no fue así.
Algo externo
Explicó que su hijo mayor, Rodrigo no se concentraba en clases por dibujar mucho y al principio no aceptaba la idea ya que no le veía futuro al dibujo.
Pero recordó lo que pasó con él, no le veían futuro con la imitación y decidió apoyarlo con ser dibujante para que siga sus sueños y no se rinda jamás.
¿Que proyectos tiene a futuro ?
Primero que todo, pretendo consolidarme como el mejor Elvis de Chile. Segundo, quiero recorrer todo el país.
Y tercero, deseo poder ganar una competencia en EE.UU completamente.
Esas son las tres metas que espera lograr, ya que ganar una competencia no es una cosa de un día para otro o algo fácil, lleva experiencia y estudio.
Al finalizar la entrevista envió un mensaje: «Los sueños si se pueden cumplir«. Rodrigo soñó en grande, y ha logrado cumplirlos. De esta manera inspira a mucha gente a no rendirse nunca.





















