María Elena, la sobreviviente de la crisis del salitre

María Elena, la sobreviviente de la crisis del salitre

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En medio de la pampa aún sobrevive el pueblo campamento, tratando de no sucumbir y quedarse en el recuerdo de quienes vivieron en el lugar.

Autora: Javiera Navarro Tapia

Diario Alpheratz, Colegio Santa Teresita, Antofagasta.

Hablar de salitreras remite al norte de Chile y al auge económico de comienzos del siglo XX, pero hoy es sinónimo de ruinas y patrimonios culturales que abarcan las regiones de Iquique y Antofagasta, principalmente, y que cesaron sus actividades a fines de los años 40. Por lo tanto, adquiere valor el hecho de que a pesar del paso del tiempo, aún exista una salitrera que hasta el día de hoy se mantiene activa en sus operaciones. Hablamos de María Elena.

María Elena, ex Coya Norte, es una salitrera ubicada en la comuna que lleva el mismo nombre y fue fundada en 1926. Ubicada a 220 kilómetros al noreste de Antofagasta, debe su nombre a Mary Ellen Comdon, esposa de Elías Cappelens, el primer administrador del lugar.

En la actualidad tiene aproximadamente 7.600 habitantes, su diseño tiene un trazado que emula las líneas de la bandera del Reino Unido, con cuatro lados mayores y cuatro lados menores, y actualmente el terreno es propiedad en su totalidad de la empresa SQM.

Resulta interesante conocer lo que significa vivir y sentir un lugar así, donde se respira la historia y un auge económico importante durante los inicios del siglo XX, considerados por muchos un museo viviente. Por lo tanto, quién mejor para comentarnos lo que significa estar ligado a esta oficina, que Sergio Navarro (42), un elenino de nacimiento.

“Orgullo, eso es lo que siento cuando me preguntan qué significa haber nacido en María Elena, el nacer en un pueblo tranquilo, con  personas trabajadoras y esforzadas, ser un pampino de corazón. La vida del pueblo es difícil, mucho más que en la ciudad, pero en el pueblo se vive distinto, se puede ir caminando a todos lados y la infancia ahí era la mejor, jugar al quechi, la challa, las siete calas, los países”, recuerda Sergio.

Tiempos modernos

Los tiempos modernos en el campamento han causado estragos. Lo que antes era propio del lugar ha ido quedando en el olvido. Antes había muchas actividades, principalmente deportivas y también recreativas. Actividades que solo viven en la memoria de los tantos pampinos que quedan, como de los que ya no están, y que a pesar de que aún quedan pampinos viviendo en el lugar, ya no se vive de la misma forma.

Jorge tapia, 62 años, ex trabajador de SQM,  nos comenta sobre su vida laboral en la salitrera: “Mi experiencia fue bastante educacional, trabajar acá me enseñó a ser más responsable y comprometerme más con mis responsabilidades adquiridas. Si bien comencé a operar en esta salitrera a los 18, mi primer trabajo fue ver el proceso del salitre y exportaciones de minerales. Yo viví en María, la empresa nos daba casa a cada trabajador, además de otorgar educación y bastantes óptimas condiciones a cada trabajador y su familia».

“El solo pensar que María pueda terminar como las otras tantas salitreras me da pena, porque se sabe que no se podrá volver a visitar como lo hacemos muchos ahora. Porque para algunos paisas irse significará quedar sin nada, solo con recuerdos”, agrega Jorge.

Todo aquel que ha vivido en María Elena no deja de recordar aquellos tiempos de esplendor del campamento, los que de una forma que nadie quisiera, se están quedando en el olvido. Hoy en día María Elena es solo un lugar de paso para muchos, que también ha sufrido los cambios y el paso del tiempo. Solo los recuerdos y nostalgias son lo que se les viene a la memoria a aquellos que dentro de su corazón está el haber nacido en esta oficina salitrera y que junto con el fuerte viento de la tarde se alejan y luchan para no desaparecer.

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