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Esta vecina del sector Sur de Santiago logró sortear sus orígenes humildes y convertirse en la máxima autoridad comunal. Instalada en este cargo desde 2016, Pizarro quiere ayudar a la gente a cumplir los mismos sueños que ella persiguió alguna vez.

Autor: Valentina Caro

Diario: Colegio Cardenal José María Caro – Renacimiento Cultural

Claudia Pizarro Peña es hoy la primera mujer en ocupar el cargo de alcaldesa en La Pintana (2016-2020). Pero sus orígenes son mucho más humildes y distantes. Sus padres se conocieron en la población La Victoria, donde ella nació, el año 1969.

Sin embargo, su destino estaba ligado al sector sur de Santiago. A poco tiempo de nacer Claudia, sus padres se mudaron al entonces llamado “Comité 9 de marzo”, conocido hoy en día como Población Pablo de Rokha.

Como muchos niños de la comuna, cursó educación básica en la Escuela 108. Después continuó sus estudios en el Liceo A-130 de San Bernardo. A los 18 años trabajó como secretaria y luego empezó a estudiar en un régimen vespertino en la Universidad de Los Lagos.

El 23 de octubre de 2016 ganó las elecciones municipales con un 30,5% de los votos y asumió el cargo el 6 de diciembre.  Antes de ser alcaldesa fue elegida concejala de La Pintana en dos oportunidades, cargo que ejerció entre 2008 y 2016. Pertenece a la coalición política Nueva Mayoría.

Claudia Pizarro tuvo una cálida conversación con Renacimiento Cultural, donde hablamos de diversos temas. La importancia que tiene para ella su familia, lo mucho que significa la comuna para ella, los planes que tiene para La Pintana y las dificultades que ha debido enfrentar al asumir tan alta responsabilidad.

¿Cómo se conforma su familia?

Soy una jefa de hogar más. Vivo con dos hijos y un perrito. Matías, mi hijo mayor, tiene 23 años. Javiera tiene 21 años y, claro, “Pillín”, que tiene más o menos diez años con nosotros. Me separé cuando Matías tenía diez años y Javiera ocho. Desde ese momento que sigo solita con mis hijos.

¿Qué acostumbra a hacer en su tiempo libre?

Aunque amo lo que hago, casi no tengo tiempos libres, ya que mi trabajo lo absorbe casi todo. Trato, en lo posible, de dejar los domingo para mí. Y, si puedo, me gusta quedarme en la cama hasta como a las 12.00 y soy fanática de programas de discusión política, como Mesa Nacional (Canal 13) y Estado Nacional (TVN).

En la semana, me levanto temprano igual. Tengo un buen reloj biológico, así que a las 7.00 ya estoy súper impaciente, me levanto, me preparo desayuno, me lo llevo a la cama. A los niños los dejo en el colegio y voy a la Municipalidad. Pero a menudo, el tiempo no me basta y, como los profesores, debo llevarme el trabajo a casa.

¿Cuál ha sido la experiencia más relevante que ha vivido?

Haber ganado la elección en el 2016 y vencido en las primarias a un alcalde que llevaba 24 años en el cargo. Pensé que no iba a ganar porque no tenía mayor propaganda, ni invertí más recursos en las calles. Si hubiese sido por marketing, habríamos perdido, pero gracias a Dios, la gente se decidió a votar y eso fue lo que dio el triunfo.

«Mucha gente intentó seducirme para que yo dejara de hacer campaña o renunciar antes de ir a la papeleta del voto, pero nosotros seguimos peleando. Finalmente, hubo un partido que nos pidió que nos bajáramos porque nos decían que íbamos a perder. Dijeron que había que mirar cuánta propaganda había mía y cuánta propaganda había del contendor. Que era más digno renunciar antes de ir a las elecciones a pasar una vergüenza gigantesca».

“Y, sin embargo, ganamos”.

Sueños y proyectos. 

¿Qué la motiva en su labor como alcaldesa? ¿Cuáles son sus sueños?

«Voy a contarles una anécdota para que me entiendan mejor».

“Antes trabajaba en la Municipalidad de La Granja. En las tardes, cuando volvía a mi casa, pasaba por el Espacio Matta. Ahí tienen salas donde se puede mirar hacia dentro, y siempre veía a las madres sentadas afuera, en los bancos. Esperaban a sus hijas, que estaban allí aprendiendo ballet.

“Siempre soñé con que los niños de La Pintana pudieran tener acceso a ballet desde pequeños. Mi hija hacía ballet a los cuatro años y yo viajaba desde la Población Pablo de Rokha, todos los sábados a las 8 al Teatro Municipal. Era muy sacrificado, la dejaba ahí y luego me iba a Ñuñoa a dejar a mi otro hijo en fútbol. Mi pequeña se demoraba hasta las 12 y cuando mi hijo terminaba de jugar, nos íbamos a buscarla”.

“Yo quería que mi hija fuese bailarina de ballet, porque una se proyecta a través de los hijos. Ahí le enseñaron a ser puntual y disciplinada. Siempre pensé que la mayoría de las madres eran pobres, y había que pagar trajes muy caros. Tampoco tienen la disponibilidad de levantarse temprano todos los sábados. Solo ahora que me encuentro siendo alcaldesa puedo hacerlo todo con mayor comodidad”.

“Cuando fui concejal siempre lo insistí pero nunca me escucharon. Por esto hoy día tenemos un ballet municipal de mil niños, para mí eso fue una gran satisfacción ya que esperábamos que fueran 50 niños».

“Este es un sueño desde la experiencia propia, pasaron muchos años y se pudo concretar. Es perseverancia por sobre todas las cosas. Aquí no se trata de tener plata para desarrollar nuestros sueños. Se trata de ser consecuente, no caer en los tropiezos, las ‘piedras del camino’, sino que luchar por los sueños propios y ajenos”.

“Y otra aspiración que tiene que ver mucho con la comuna es el anuncio del Metro para La Pintana Basta de envidiar a la gente que sí lo tenía, porque estaba muy lejos para nosotros como Pintana-Pero lo logramos: hicimos una campaña, tocamos puertas; se sumó mucha gente en el mismo sueño y, finalmente, el anuncio llegó con el presidente”.

Si pidiera a alguien que la describiera, ¿qué aspectos de usted le gustaría que fuesen destacados?

La perseverancia, la honestidad, la humildad, el sentido común; esas cosas. Es que yo soy de La Pintana, siento que hablo como una alcaldesa pintanina de verdad. Eso es parte de no haber nacido en una cuna de oro y venir así no más a  ser alcaldesa, sino de vivir aquí por años, de ser arrendataria y jefa de hogar. Eso lo hacen miles de pintaninos, al igual que yo. Uno espera ser reconocido como alguien que hizo historia junto a todos los pintaninos, y eso es un gran pago.

Ya en su cargo de alcaldesa, ¿cuál ha sido la experiencia más compleja que ha debido afrontar?

Ordenar esta casa, quiero decir, el municipio. Lo más difícil ha sido involucrar a todos en este proyecto. Que todos y todas se sientan involucrados en lo que están haciendo.

¿Cuál es su principal proyecto para la comuna?

Lograr tener una comuna limpia, segura, iluminada, que no sea oscura. Mejorar la educación, también.

Un mensaje para el futuro.

Finalmente: ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a los jóvenes de la comuna?

Yo no soy de esas personas que no creen que los jóvenes no estén «ni ahí». Creo que a los jóvenes falta motivarlos o acompañarlos en lo que ellos realmente quieren; soñar igual que ellos. Los jóvenes son “súper revolucionarios”. Una se olvida que muchas veces a esa edad soñó todavía más. Cuando creces, sin embrago, seleccionas algunos sueños más importantes y te quedas con esos. Los jóvenes, muchas veces, no tienen a alguien adecuado que los acompañe en esos sueños, que los guié, los empuje, aunque algunos tienen a sus profesores.

“Los chiquillos siempre se esfuerzan para concretar esos sueños a través de la organización. Entonces es eso lo que se debe potenciar: acompañarlos; conversar los sueños. Si no pueden solos deben ser capaces de  pedir ayuda y  conseguirla. Por eso, los adultos tenemos que estar ahí para apoyarlos, porque ellos son nuestro futuro. Son las miles de generaciones próximas que deben sacar adelante todo esto. Los jóvenes serán nuestros futuros presidentes, abogados, bailarines, músicos, cantantes, senadores, diputados, etc”.

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