Señor Director:
Durante junio y julio el Colegio de profesores de Chile convocó a sus afiliados a un paro de actividades que tuvo una duración de casi dos meses.
Una vez que se retomaron las actividades en los establecimientos educacionales, comenzaron a implementar diversas estrategias para la recuperación de las horas que no se trabajaron.
En Lebu, algunos establecimientos determinaron continuar con la jornada normal y recuperar las horas en una jornada de día sábado. Otros recintos agregaron horas luego del horario normal. Y otros aumentaron las tareas para la casa.
Todas estas formas de recuperación de clases afectan directamente nuestra vida social, sentimental y familiar.
En efecto, durante este periodo de recuperación de clases no podemos compartir con amistades y tenemos poco tiempo para pololear. Además, algunos alumnos necesitan esas horas para realizar trabajos remunerados o ayudar en sus hogares con tareas domésticas como cuidar a sus hermanos menores.
Paola Gómez




















