¿Es el Simce un arma de doble filo?

¿Es el Simce un arma de doble filo?

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Por: Bastián Llancapán

Diario Mariquina se plantea, Liceo Mater Populi Dei (Mariquina)

Los aires del Sistema Nacional de Evaluación de Resultados de Aprendizaje, más conocido como Simce, se acercan cada año a las aulas, trayendo consigo el peso y el sobrenombre que acompañará a nuestros establecimientos educacionales.

Como estudiante de 2° medio, es el momento en que la carga de todos los años pasados en escuelas, colegios y liceos, se traduce en 45 minutos de estrés, donde se clasificará al liceo.

Revisando la información entregada por el ministerio, he concluido que esta evaluación se realiza a todos los establecimientos del país, no importando las grandes diferencias que hay entre unos y otros. Punto importante desde mi perspectiva, ya que es de saber común, que la educación no es igual para todos y muchas veces estos “doce juegos” en palabras de los Prisioneros, no conllevan el futuro esplendor, salvo para quienes egresan de colegios particulares pagados.

En segundo lugar, no todas las personas poseen el mismo bagaje cultural, el fomento a la lectura o la cultura de leer no se encuentra en todos los hogares, ya que muchas veces los alumnos de sistemas municipales no poseen los recursos para adquirir libros, debido a su alto costo, por lo cual ¿Cómo es posible medir a estudiantes de todo un país, con la misma vara?

El nivel sociocultural sí influye, y de esto he sido testigo en mi realidad, al ver a muchos de mis compañeros tener mala comprensión, a pesar de su nivel de estudio y de no presentar interés por la lectura. Todo esto debido al poco acceso a libros que han tenido desde sus hogares, ya que, si bien en los establecimientos educacionales nos potencian el leer, debe ser un trabajo conjunto.

Otro punto importante al analizar la evaluación Simce, es la presencia de estudiantes con habilidades diferentes o con dificultades, los cuales deben dar la misma prueba. Esto es preocupante, ya que, no todos los establecimientos poseen programa de integración escolar y no siempre estos estudiantes reciben el apoyo que necesitan, para potenciarlos en todo lo que requiere.

Unido a lo anterior, el Simce mide sólo cuatro materias, las demás quedan eximidas, perjudicando a los estudiantes con otro potencial. Entonces ¿Qué ocurre con las demás materias que no son evaluadas? ¿No son de importancia para el currículo nacional? Si bien el Estado a través de sus políticas nos habla de una educación integral, esto no se condice con la práctica y nos quedamos repitiendo patrones, sin cambiar el fondo de la situación.

Espero que esta prueba en un futuro cercano, se adapte a las necesidades actuales, que pueda ser equitativa, que no estigmatice a los establecimientos, ni clasifique a los profesores, y que realmente sea vista como una oportunidad de mejora, incorporando de manera integral, las artes y las habilidades diferentes, porque la prueba no tiene un mal objetivo, solamente está mal la manera de implementarla. Además, nosotros los estudiantes somos mucho más que un número al interior del sistema educativo.

Es importante añadir que tras el estallido social surgido hace algunas semanas, el Simce de 2° medio (programado para los días 22 y 23 de octubre), ha sido postergado a nivel nacional, ya que muchos estudiantes se encuentran en contra de esta evaluación y han realizado un llamado a boicotearla. Idea con la cual no estoy de acuerdo, pero sí, haría un llamado a repensarla.

Es importante tomar esta instancia de periodo de evaluación de la educación, como parte fundamental del nuevo Chile que se quiere construir. Es el tiempo de volver a  mirar lo que se quiere lograr y ver si estas pruebas, sirven o no a los objetivos que se pretenden alcanzar con las nuevas políticas públicas. Esperemos que sea la instancia de evaluar y reflexionar su aplicación y lo que realmente busca medir, no solo esta prueba sino la evaluación en general.

 

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