Señor Director:
¿Cuántas veces los padres no han podido disfrutar junto a sus hijos por culpa de los compromisos laborales?
El costo por “sobrevivir” es cada vez mayor. Las necesidades básicas aumentan junto con las deudas.
Trabajar hoy es una obligación y el sueldo mínimo ya no basta para el sinfín de gastos que demanda nuestra sociedad actual.
Es una quimera pasear en familia hoy en día sin hacer gastos monetarios. Todo se ha mercantilizado, incluso hasta ir al baño que, sin muchos análisis, es la necesidad más básica del ser humano.
El bienestar o la calidad de vida se ven mermados por la preocupación reiterada de estar anhelando el fin de mes, simplemente porque significa una “salvación” para pagar nuestras deudas.
Vivimos en una dualidad socialmente dispareja. Suben los costos pero no los sueldos. Ya no buscamos disfrutar o descansar, porque francamente lo que nos preocupa dejó hace tiempo de ser esencialmente invisible ante nuestros ojos.
Paula Catalán




















