Las manifestaciones en esta comuna de la Región de Ñuble se han hecho presente, dando cuenta de las demandas que la población requiere para optar a una mejor calidad de vida.
Autores: Krishna Contreras, Carla Tapia y Mara Muñoz
El estallido social inicia una escalada de no retorno con una serie de acciones de evasión que estudiantes secundarios llevaron adelante por el anuncio del alza en el precio del pasaje de metro en la ciudad de Santiago y que logró su punto de ebullición el 18 de octubre.
Esta última alza también caló profundo en la realidad que viven las personas de Coelemu, porque dejó de manifiesto el descontento que viven los habitantes de la comuna y que ya no piensan aguantar de ninguna manera.
Hombres y mujeres, de todas las edades, despertaron ante la difícil realidad: bajas pensiones, bajos salarios, alzas de luz y de agua, problemas en salud y en educación. Así continúa una larga lista.
Al igual que en el resto del país, los habitantes de la Región de Ñuble no han estado ajenos a estos movimientos sociales y demandas. Una serie de marchas familiares y actividades culturales se han desarrollado durante estas semanas de movilizaciones, involucrando a numerosos actores sociales.
Para expresar su descontento, han realizado una serie de protestas y cacerolazos durante varias semanas, organizados por estudiantes o gremios de la salud, educación y funcionarios públicos. Manifestaciones que han alcanzado a concentrar unas mil personas en la Plaza de Armas de Coelemu.
“Nos aburrimos de los abusos, necesitamos una nueva declaración de principios en una Constitución que asegure derechos básicos para los ciudadanos, mejorando la calidad de vida de todos. Los políticos deben bajar del olimpo y escuchar las demandas sociales, ya que los chilenos se cansaron”, señala Cristian Ortiz, presidente del Partido Radical de Ñuble.
A través de movimientos e intervenciones culturales los habitantes de la comuna han intentado hacer un homenaje a las personas caídas o heridas en esta crisis social. Además se han organizado cabildos locales entre profesores y otras organizaciones, que permiten reflexionar y discutir sobre los temas que de verdad importan. Aunque también se realizaron barricadas en la salida que conecta a Concepción.
Demandas locales
Las manifestaciones han puesto en evidencia una serie de necesidades que los ciudadanos deben atender diariamente.
“Se debe tener mucha paciencia para ir al hospital, es difícil encontrar hora a un médico, los medicamentos no están. No hay especialistas, hay que esperar varias horas con dolores terribles y la plata no alcanza para remedios caros”, explica margarita Monsalve, dueña de casa que participó en una manifestación en el sector céntrico de Coelemu, junto a sus hijos y pancartas.
El tema de las pensiones es una problemática nacional, “el sistema de AFP solo sirve para hacer negocios con la plata de los trabajadores, donde las ganancias hacen ricos a los administradores de los fondos y no en pensiones dignas. Hoy hay gente que cobra pensiones de 100 mil pesos que no alcanza para nada”, cuenta Rolando Mancilla, asistente a una de las marchas.
Despertar de la Ciudadanía
En Coelemu ha destacado el carácter pacífico de las marchas desarrolladas por estudiantes secundarios y otras agrupaciones. “Me parece bien que la gente de manifieste y luche por sus derechos, pero estoy en contra de algunos manifestantes que están destruyendo su propio país. Así como también me parece mal que algunos militares abusen de los derechos de los demás, se debe buscar el respeto por el pueblo”, expresa Renata san Martín, alumna de educación básica.
“Me he podido informar más, atender lo que ocurre en el país y también las necesidades que hay, participando en marchas he visto que se quiere un cambio y se lucha por lo justo”, señala Antonia Sepúlveda, una estudiante secundaria que protesta por justicia social para todos.
También en Chillán, la capital regional, se declaró Estado de Emergencia, lo que implicó que militares se preocuparan de la seguridad en la ciudad.
“Tengo una opinión dividida, no me gusta la violencia, eso que estén destruyendo las cosas no aporta al problema de fondo: la crisis social. La gente tiene un sueldo muy bajo y sobreviven apunta de créditos para comprar en muchas cuotas cosas que son elementales para vivir, pero no me gusta la parte de la violencia no es la forma, hay que seguir manifestándose, pero no destruyendo. Las policías están para resguardar el orden, pero han abusado de su condición de resguarda y los políticos están esperando sacar alguna tajada y el pueblo luchando”, relata Juan Quintana, profesor de Arte.





















