Se avecina un cambio considerable, desde ahora en adelante feriantes y emprendedores de la comuna, deberán tener en cuenta, que todas las actividades comerciales irán ligadas al pago de una patente municipal que será renovada cada cierto tiempo.
Por Rocío Carranza y Maite Hinojosa
Colegio Santiago Emprendedores de San Bernardo
Las ferias, esas calles llenas de puestos donde puedes ir a comprar las verduras para tu cazuela, el papel higiénico para tu casa o incluso a disfrutar de un refrescante mote con huesillo. Para ser más precisos es ese mercado que se celebra al aire libre en unas fechas determinadas y en el que se compran y se venden todo tipo de productos. En San Bernardo hay distintas y se aproxima un importante cambio, que fue anunciado por la municipalidad.
Si bien no se tiene claro el día exacto en el que comenzará a regir esta nueva ordenanza de ferias libres en San Bernardo, se conoce que pasados los 30 días de su publicación ya se puede ejercer en las ferias de la comuna.
Existen distintas ferias en la comuna de San Bernardo, como ejemplo: la del sector costanera, El olivo o la feria Antonio Varas.
Una de las más importantes es, la Feria Libre Costanera de San Bernardo, la cual se divide por secciones al igual que el resto, repartiendo así los espacios para las distintas ventas, separando los sectores de ropa, artículos de aseo, alimentos y demás artículos, también nunca faltan los coleros los cuales se posicionan donde les da la gana. Dentro de las características que destacan de esta feria es que posee un sector techado el cual se utiliza para las ventas.
Cambios en las ferias de San Bernardo
Desde ahora los feriantes de la comuna de San Bernardo deberán tener una patente municipal y el permiso de ocupación de este Bien Nacional de uso público, es decir la autorización necesaria para emprender cualquier actividad comercial, patente que deberá ser renovada, con un pago cada cierto tiempo.
“Está mal que pidan una patente, ya que puede que haya feriantes que no sean capaces de pagarla y muchos de ellos viven de vender en la feria, puede ser difícil para ellos el tener que pagar mensualmente esta patente y puede afectar su economía” comenta Diana Villafane, una feriante casual.
Por el contrario, Benjamín Carranza, un peatón y vecino de la comuna, expresa: “Me parece bien que a los feriantes les soliciten patentes debido a que mucha gente de manera ilegal a veces vende productos, considerando que hay ciertos lugares en los cuales no son vías para estar vendiendo y se instalan aglomerando la zona. Está bien que sea una necesidad el vender para subsistir, pero también está el resguardo y la seguridad de la gente que compra”.
Pero no solo eso, ya que gracias a esta ordenanza se supervisará mucho la limpieza y el orden en estas ferias, como no obstruir el camino de los peatones, cumplir con las medidas de salubridad y poseer baños químicos en las ubicaciones cercanas, cosa que era considerada el principal problema por un 12,7% de los feriantes. Esto puede hacer que sea mucho más amena la experiencia al realizar las compras en cada feria de la comuna de San Bernardo. “Se agradece que consideren la seguridad en las ferias, ya que a veces evitamos ir para no exponernos a peligros innecesarios” explica Loreto Carranza Pino, una vecina.
El tema de las ubicaciones también será controlado por la municipalidad, ya que ellos decidirán donde se ubicarán los extremos de feria libre, la cantidad de puestos visibles y dispondrán señalización para la dirección de tránsito. Algo que en cierta parte es muy necesario, ya que siempre ha existido la problemática de la dirección de tránsito, aunque la limitación de puestos puede afectar a más de un feriante.
“El hecho de qué se restrinja la cantidad de puestos visibles en la feria puede ser muy perjudicial para los trabajadores, ya que hay muchos comerciantes que quedarían sin la posibilidad de trabajar en las ferias de costumbre, además de añadir una preocupación más a sus cuentas, considerando que dependen de lo producido en las mismas ferias”, opina Alejandra Pinto, una vecina del lugar.
“Está bien que haya una cantidad de puestos permitidos porque suele haber mucha competencia entre feriantes que venden lo mismo y es una gran idea que lo regulen para evitar las peleas y que los puestos que van a quedar tengan al día sus patentes. Además, es un gran avance que se vea señalización en los lugares donde la gente pasa para que así no ocurran accidentes y todo sea más ordenado, teniendo en cuenta que no hay que atravesar en cualquier parte estando señalizado”, dice Celinda Pino, una profesora que suele comprar en estas ferias.
“Al regular la cantidad de puestos se regularizan también los “puestos coleros” los cuales se ponen a la salida de las casas entorpeciendo la privacidad de la gente, para que saquen sus vehículos o entren a la casa, ya que la gran mayoría de estas personas son violentas y al pedirles que desocupen el lugar para poder pasar, muchas veces somos insultados por ellos porque se creen dueños de la calle. Me parece bien que se arregle porque también hay feria muchos días a la semana y hay lugares donde no hay ferias, deberían lograr que los otros días se pongan en distintos lugares donde la gente también necesita una”, comenta Angélica Barriga, una vecina que ha tenido problemas con estas personas.
Opiniones divididas
Este cambio puede causar que mucha gente, principalmente los feriantes, tengan opiniones dividas sobre la nueva ordenanza. A lo largo del país existen 1.114 ferias libres, entre ellas más de 247, equivalentes al 22,2% del total, no son consideradas por los municipios e incluso hay algunas que no se encuentran en ningún tipo de registro (datos entregados por la Sercotec mediante el catastro de ferias libres que se dio a conocer por primera vez en 2015), lo que va a cambiar con esta nueva ordenanza.
Este visible cambio será algo positivo o negativo dependiendo de cómo lo reciban los compradores o feriantes, aun así, esta ordenanza asegura más orden y seguridad a la hora de realizar compras, ya que se evitarían los conflictos entre feriantes, coleros y peatones. Además, se tendría la certeza de que los alimentos que se consumen y los productos que se encuentran en esos lugares tienen un origen de confianza.





















