Una feria, 200 puestos. Frutas, verduras, artículos electrónicos, vestuario. Ambiente vecinal y familiar. Lugar de comercio y encuentro social, donde no existe rivalidad, primando la solidaridad y acogiendo la diversidad.
Autora: Beatriz Fernández
Diario Letras con verdad, Colegio Sol del Valle
En un sector rodeado de cerros verdes, donde la cordillera de la costa se asoma de fondo y los terrenos agrícolas cierran la escena creando un escenario completamente rural. Es en este entorno donde hace 11 años un grupo de vecinos de Batuco, pueblo ubicado en la comuna de Lampa, al norte de Santiago, decidió crear la primera y única feria del sector.
Comienza a funcionar con el fin de apoyarse entre ellos, creando fuentes de trabajo y así entre todos cooperar para tener una fuente laboral o una entrada extra sin tener que moverse a una gran distancia de sus hogares. Batuco queda a 40 kilómetros del centro de la capital, por lo que el traslado implica un alto costo, en el plano económico y de tiempo. Si bien esta feria empezó con unos pocos puestos en la plaza de batuco hoy ya cuenta con más de 200 socios organizados con una directiva de 10 miembros, además cuenta con el apoyo de la municipalidad, que regularmente subsidia carros o toldos para los feriantes.
Según el Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec), a lo largo del país, se instalan 1.114 ferias libres, las cuales suman más de 113.000 puestos. Pero ¿Qué tiene de diferente esta feria a las demás? ¿Por qué comprar aquí?
Feria – Persa
Comúnmente se asocia ferias libres a las frutas y verduras. Pero la feria de Batuco es una mezcla entre eso y un persa, ya que son muy variados los productos que ahí se encuentran.
Antonio Sánchez, uno de los socios fundadores y miembro de la actual directiva, posee un puesto de verduras. A su lado se encuentra su vecino, quien vende artículos de aseo, shampoo para autos, detergente a granel, limpiavidrios etc. Al otro lado se encuentra doña Olga, quien tiene un puesto de diversas frutas trozadas y bañadas en chocolate.
Si se sigue avanzando se encontrarán con una gran oferta de ropa nueva y/o usada, artículos para celulares, escolares y el hogar (ollas, platos, vasos, etc.), es decir, los vecinos ya no sólo han encontrado una fuente laboral independiente y cercana a sus hogares, sino que también logran abastecer sus despensas y suplir otras necesidades en la comodidad de su barrio. Cabe señalar que los precios son muy convenientes.
Otro gran valor de esta feria ha sido el adaptarse a los tiempos y a la nueva realidad país. Es así como encontramos locales dedicados a los inmigrantes, pudiendo encontrar aliños y otros productos para elaborar sus platos típicos. Nos referimos especialmente a ciudadanos peruanos, colombianos y haitianos, que han sido muy bien recibidos en el pueblo y que incluso tienen sus propios puestos en donde se pueden ver locales llenos y además se transforma en un punto de encuentro para los inmigrantes.
Más que un lugar de comercio
Este lugar además de ser una feria libre se ha transformado en un punto de encuentro social, donde todos se conocen, por lo que se vive un ambiente tranquilo y familiar, se ha convertido en un panorama de fin de semana, ya que no es solo ir a comprar sino que además la oportunidad de enterarse de las necesidades, problemas, diversas situaciones que ocurren a los vecinos y además como señala Inés León al diario escolar “Letras con verdad” aquí se “crea un espíritu de barrio, el compartir con los vecinos, conversar con el casero, le dan una alegría al barrio”, lo dice con una gran sonrisa en su cara.
Y ¿qué pasa con los que no son vecinos o visitan la feria por primera vez? Francisca nos cuenta que “Me sorprendió gratamente. Muchas veces a Batuco se le carga el estigma de ser un poblado peligroso o violento, sin embargo, aquí me he sentido muy segura. Hay un ambiente de orden y respeto. Incluso no se oyen los característicos gritos de las ferias, que a mí me gustan (risas), pero el que aquí no se dé, genera un ambiente bien pacífico. He podido vitrinear tranquila, sin la presión de los vendedores, he comprado varias cosas y he disfrutado de todos los cerros que se ven desde Batuco y que en esta época están tan verdes. Muy buena experiencia he vivido en esta feria”
Además, los directivos de la feria se encargan de presentarle el lugar a cada uno de los nuevos visitantes que van llegando, le presentan los puestos, le recomiendan productos de la zona, hasta incluso los invitan a que se instalen con un toldo y se transformen en un feriante más. Lo que ejemplifica el espíritu de unidad y generosidad que aquí se siente y respira.
Relación con los vecinos
El que sea una feria de barrio, conformada en su gran mayoría por vecinos, hace que se corra el riesgo de que existan conflictos entre ellos. Tanto en la feria misma como con los vecinos que viven en las cuadras donde ésta se instala. Pero esto no ocurre y es otra cosa para destacar. Hay una completa solidaridad entre los locatarios. Lejos de molestarse por la llegada de nuevos puestos, se alegran e incluso es algo que fomentan. “Entre más puestos, más linda es la feria y más clientela llega” dice don Antonio.
En cuanto a las relaciones con los vecinos aledaños a la feria, también es algo que han manejado de buena manera. “No hay ruidos molestos, nadie está gritando, es una feria ordenada y muy limpia, me gusta venir aquí” señala Cesar Flores, quien vive en Batuco hace 12 años.
Al momento de levantar sus puestos todo se deja en perfecto orden, sin nada de basura, y en caso de que quede sucio, ellos se encargan de contratar una empresa que les limpie toda la basura. De esa manera los vecinos ven a la feria no como una molestia sino como un ícono de su sector, que solo tiene beneficios.
Antonio nos deja hecha la invitación “vengan a conocer esta feria, es una cosa muy bonita, donde hay una gran cantidad de productos, buena calidad de hortalizas y a un excelente precio. El dinero les rendirá mucho”.





















