Cada día hay más personas dedicadas al rescate y protección de animales. En la siguiente entrevista, se profundizará en el trabajo de una joven que no ha sido indiferente al tema y que ha logrado darle una enseñanza a toda la comunidad.
Autor: Sebastián Andrés Cáceres Olave
Diario El Sopapo Elocuente, Colegio Santa María de Cervellón (Independencia)
Verónica Montserrat Alfaro Muñoz, estudiante de primer año de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile, comenzó hace un tiempo una labor que poco a poco cobra más fuerza en la sociedad: el rescate animal. Desde pequeña ha sentido amor y empatía con los animales, lo que la llevó a formar la fundación Sosveriben, junto con Rubén Olivos, la cual se encarga de rescatar y dar en adopción a gatos y perros abandonados. Hoy en día, esta joven de 19 años está fuera de esa fundación, pero sigue dedicándose a su labor de rescatista y como voluntaria en las jornadas de adopción del Fundación Club Gatero.
La joven llega corriendo la entrevista luego de dar una prueba en la universidad y de preocuparse de que los gatitos que hoy tiene a su cuidado hayan tomado leche. Con esto se evidencia un poco cómo es el día a día de la estudiante.
¿Cuál es tu labor de rescatista en estos momentos?
Rescato a gatitos que no tienen mamá. Les doy leche hasta que crezcan y a los dos meses los doy en adopción. La gente normalmente me busca para que les de gatos, porque todos ya saben que soy “la señora de los gatos” (risas). Yo les digo que tengo el gatito para ellos o que simplemente que no lo tengo, porque la idea es que el gato escoja el humano. Además, doy a los gatitos con compromiso de esterilización, lo que significa que ellos los tienen que esterilizar a más tardar a los 4 meses, les tienen que dar alimentación de calidad que no sea de supermercado y tenencia índol, o sea, el gato no puede salir de la casa a menos que sea con supervisión.
Después de que ellos se van en adopción yo tengo mi cuaderno con una foto carnet del gato con su nombre, quién lo adopta, el teléfono y el correo. Entonces cada mes yo voy preguntando ¿cómo están? Y si cumplieron con el compromiso de esterilización y el tipo de comida, en ese cuaderno yo pongo la fecha y lo que me dijeron. Si ya cumplieron con todos los requisitos empiezo hacerlo anualmente.
Tú formaste parte de la fundación Sosveriben. ¿Cómo fue tu experiencia?
La fundación tiene una muy buena iniciativa que a mí me encantó en la primera instancia que participé. Si uno publica un gatito la gente cree “¡Oh! ¡Nadie lo va a querer!” No es tan así, hay cinco o diez personas interesados por el mismo gato y había que ser muy rigurosos el escoger, porque no hay que dejarse llevar por la simpatía. Es bien complicado en realidad, tienes que ser muy empático. Empezamos a tener cada vez más seguidores, había que tener más animales rescatados y no teníamos espacio, porque la persona que había prestado el patio para el refugio ya no estaba, entonces no podíamos recibir tantos perritos. Además la comuna de El Bosque está muy retirada de todo, entonces es complicado. Además con la universidad yo no podía compatibilizar todo, por lo que tuve que salir de Sosveriben.
¿Cuál fue la motivación para iniciar con el rescate de los animales?
La verdad es que desde chiquitita siempre me han gustado muchísimo los animales, siempre he tenido las ganas de ayudarlos, siempre he querido estudiar veterinaria. Nunca se me pasó por la mente ninguna otra carrera, más que nada es eso. Veo a un perrito en la calle y no sé si me dolerá más que al resto, pero sí tengo las ganas de hacer algo al respecto.
Las trabas en el camino
Su labor no está exenta de dificultades. Al vivir en departamento solo puede dar acogida a gatos, pero espera con el tiempo poder ampliar el rescate a perros. Verónica debe compatibilizar sus estudios con el trabajo, enfrentarse a costos económicos y a adoptantes que no comprenden los requisitos de adopción. Verónica señala respecto a ello: “una vez que iba a dar en adopción a un perrito y yo les explique el requisito y compromiso de la esterilización. Él dijo que no, que no iba a esterilizar al perro, porque si nosotros nos preocupamos solo de la esterilización de los perritos, iban a extinguirse. Ya no supe cómo explicarle que los perros no están en peligro de extinción, así que simplemente la conversación quedó hasta ahí, porque no le podíamos dar al perro sin que él lo esterilizara”.
¿Qué otras dificultades has tenido que enfrentar?
Bueno, si rescato un gatito y tiene una enfermedad, tendría que pagar la consulta veterinaria porque las personas que encuentran al gatito y me contactan para que yo lo reciba, me pagan la alimentación, pero no así lo que es salud. Entonces esa es mi dificultad, porque yo necesito saber si el gatito que viene llegando está sano. La última vez llegue a tener nueve, vivo en departamento y mi mamá estaba un poco vuelta loca, porque resulta que esos gatitos estaban enfermos y eso se les podía transmitir a mi familia. Entonces era lavar mantas todos los días, lavar los platos y el piso con cloro, amonio cuaternario. Fue muy complicado.
¿Has tenido un caso de incumplimiento?
Sí, es que es muy complicado encontrar a una persona perfecta, que te diga que sí a todo y que, al final, después no lo haga. Por ejemplo, dimos a un gatito que se llama María en adopción y se demoraron ocho meses en esterilizarla y nosotros estábamos histéricos. No sabíamos nada de ellos porque nos habían bloqueado, entonces tuvimos que hacer un seguimiento, así los encontramos y empezamos a insistir. Nos mandaron una foto de la gatita con el cono y con los puntos, ahí nos aseguramos de que estaba esterilizada. En un año más tendremos que volver a preguntar cómo está María.
¿Cómo haces para compatibilizar estudio y trabajo?
Mis horarios de la universidad son flexibles, para que yo de repente me pueda escapar, ir a la casa, darles leche a los gatitos chicos y después devolverme a la siguiente clase. Aunque sea todo muy rápido y no alcance a comer, puedo compatibilizarlo súper bien.
¿Cómo te ha ayudado tu familia en esto?
Mi familia, bastante. Mi mama y mi papa se enamoran de los gatitos apenas los ven, aunque no estén muy de acuerdo cuando les digo que los voy a traer. Por ejemplo, cuando tenía cuatro gatitos y le dije “mamá, tengo que traerme otros cinco” y ahí completé los nueve, mi mama me dijo que no podrían quedarse por siempre, así que los tengo que dar en adopción obligatoriamente.
¿Recibes algún apoyo externo?
Solamente de las personas que los encuentran. Ellos me avisan por Facebook, que la mayoría de veces esta es mi herramienta, que encontraron gatitos. Ellos me pagan la leche, las mamaderas y los chupetes y todo eso que es desechable.
¿Cómo logras este contacto?
Con Rubén que es el administrador de Sosveriben seguimos teniendo contacto, entonces si a él le llegan gatitos y no puede recibirlos los contacta conmigo como algo externo a la fundación. También en Facebook soy súper activa en los grupos de SOS perritos, gatitos, de todo; entonces, por ese medio me lograr reconocer y ubicar.
La futura veterinaria se une emocionalmente con cada uno de los animales que rescata. Frente a la pregunta de si hay una experiencia que la haya marcado, no duda en hablar de Leoncito. Cuenta que “el Leoncito era un gatito que me llegó a la semana de nacido, estaba recién abriendo los ojitos. Yo lo tuve con mamadera por un mes y no se podía parar, no tenía movilidad en sus patitas traseras. Fui al veterinario especialista en felinos y le pregunté qué podía hacer. Él lo único que me dijo fue que le faltaban vitaminas por la ausencia de la madre. Entonces, en la mamadera comencé a darle vitaminas y, claro, comenzó a levantarse y ahora está hermoso, en una casa que lo aman, ya lo castraron, con la mejor comida del mundo. De verdad, es un gatito muy feliz y es una anécdota que me llegó”.
La importancia de la educación
Verónica señala que hace dos años desconocía la verdadera importancia de la castración, de la esterilización y del tipo de alimento que podían ingerir los animales porque no eran temas recurrentes. Fue cuando entró a los grupos de rescate que comenzó a educarse sobre el tema. Agrega que “eso es lo que le hace falta a nuestra sociedad: más educación al respecto, comenzar a enseñar desde pequeños que los animales son un integrante más de la familia. Si tú lo quieres adoptar, estas adoptando a un hermano, a un hijo, a un amigo. Es una responsabilidad y debes proyectarte para toda la vida del animal, no solo por un rato, mientras sea lindo o no esté enfermo”.
¿Qué se podría hacer para que esta conciencia se genere?
Yo creo que hace falta tocar el tema, porque, claro, uno no está en la mesa y comienza hablar “oye, ¿supiste lo de la ley cholito?” o tampoco preguntan “¿tu perrito está esterilizado?” No es un tema muy hablado, por lo menos aquí en chile. Hay que conversar el tema, comentar por lo menos la ley Cholito que busca el bienestar del animal.
Respecto a esto último, ¿qué opinas de la ley Cholito?
La ley Cholito, de alguna manera, está creando conciencia, pero no es que la gente diga: “esto es lo correcto, esto es lo que hay que hacer”. Lo están viendo como una imposición y no saben el porqué. Es típico que se dice “¿Por qué a mi perro le tendré que poner chip? L e voy a hacer daño poniéndole el chip”. “¿Por qué voy a esterilizarlo?”. Entonces se necesita conversación para que la gente sepa las razones.
La edad no es tema
¿Cuál sería tu proyección al terminar tu carrera?
A mí me encantaría tener mi fundación. No va ser muy distintas a las demás, pero mientras más fundaciones haya más conciencia se va a generar y habrá más lugares de donde la gente va a poder tener información de cómo cuidar a sus mascotas.
Para finalizar e invitando a la reflexión, a veces hay adultos que tienen ganas de iniciar un proyecto, pero nunca tienen la iniciativa de hacerlo. Entonces, ¿qué mensaje darías a tantos jóvenes que no se ven con la fuerza de iniciar un proyecto?
En realidad, va a sonar muy trillado esto, pero, si a ti te gusta algo, tienes que ir por eso no más. Entonces, si yo salí del colegio a los 18 años con esta realidad, apoyada por mi pololo que también es activista, yo quería intentar hacer algo. Y al intentarlo, las cosas se fueron dando; con esfuerzo, con información de trasfondo, con educación. Porque nos hablan muchos niños pequeños preguntando: “¿por qué publicábamos estas cosas? ¿Por qué me están diciendo que le tengo que dar esta comida a mi perro y esta no?” Entonces, es ahí donde se va creando la educación: desde los más pequeños. Si yo tengo la vocación de cuidar a los animales, voy a tener la comidita en la mochila siempre por si veo un perrito para darle comida. Ir con una toallita húmeda, cosa que si veo un perrito con sangre lo puedo limpiar limpiársela. No va a ser la gran cosa para él, quizás siga sangrando después, pero voy a haber marcado la vida de ese perrito.
Con esta noble labor, la estudiante veterinaria ha conseguido rescatar y dar una mejor vida junto a una nueva familia a muchos animales indefensos. Ella tuvo el valor y la iniciativa de hacerse cargo de un problema social con tan solo 18 años, dando una gran lección tanto a jóvenes como adultos. Personas como Verónica hacen de la humanidad una mejor especie, ayudando sin buscar nada a cambio más que la felicidad de los otros.





















