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“Una vez que nos reconozcamos como lo que somos… Ahí nos vamos a liberar un poquito más”, estas fueron las palabras de Sazo al dar su punto de vista sobre la sociedad chilena actual y el valor cultural de nuestras raíces indígenas.

El músico de Congreso, aún en el escenario

Su interés por la música estuvo desde siempre, cuando tenía 15 años junto a sus compañeros de curso formaron un grupo llamado “Los Sicodélicos”, el cual Francisco describe como “picante”. Lograron grabar un disco llamado “Sicodelirium”, influenciado por las bandas británicas de a fines de los años ’60. Luego, se unió a otra banda, llamada “Congreso”, esta se fundó en el año ’69 en Quilpué por los hermanos González (Sergio “Tilo”, Patricio y Fernando), en donde él mayoritariamente compone las canciones y canta.

Sazo señala que la idea de ellos era hacer música chilena con raíz quiltra y en sus inicios, “partimos sin ninguna pretensión, tocábamos no más porque nos gustaba la música”. Actualmente, la banda sigue en pie con más de 45 años de trayectoria, realizan shows a menudo, Francisco comenta, “No pensábamos que íbamos a estar todavía en este baile”, debido a la gran cantidad de años que llevan como banda, y el legado que han dejado por su música de estilo fusión latinoamericana, tanto en el país como internacionalmente.

¿Cómo nace el grupo “Congreso” y que pretensiones tenían como banda en sus inicios?
Nació el año ’69 en Quilpué, éramos todos bonitos y jovencitos, pero partimos sin ninguna pretensión, tocábamos no más porque nos gustaba la música. La mayoría de los hermanos González, que son los que fundan el grupo; “Tilo”, Patricio y Fernando que eran la columna vertebral, son hermanos, así como los hermanos Parra de “Los Jaivas”. Eso hace muy bien porque, es una cuestión familiar. Ellos tocaban de mucho antes, de chiquititos, tocaban en los carnavales de Quilpué, habían grabado discos, etc. Y yo venía de otro lado, de un grupo llamado “Los Sicodélicos”, ¡picante! Entonces, la gracia era hacer música, una música chilena, con raíz quiltra de acá y así partimos, pero sin ninguna pretensión, no pensamos que íbamos a estar todavía en este baile.

La música en la dictadura

El 11 de Septiembre de 1973, ocurrió uno de los acontecimientos que marcó a millones de chilenos, tanto social, como política y económicamente, debido a que se vulneraron algunas libertades y derechos impuestos en la sociedad, ya que se llevaron a cabo constantes ejecuciones, torturas y desaparecidos, Además, en el ámbito político se impuso un nuevo régimen, de tipo militar y anticomunista, liderado por el general Augusto Pinochet. En lo económico se utilizó a Chile como conejillo para probar un nuevo modelo neoliberal y las consecuencias fueron, desequilibrio en los sueldos y una gran inflación, la cual duró algunos años.

Las dificultades de hacer música en la época dictatorial, considerando que recién estaba comenzado con el grupo “Congreso”. Sazo, en esa época solo tenía 21 años y describe este proceso como, terrible y difícil, en donde no había libertad: “Uno pensaba, es más libre un perro o una gaviota cuando venía a clases, yo estudiaba en la universidad. Pero, ya que estábamos en este baile, teníamos que seguir haciendo música, y la hicimos con cierto cariño a aquellas personas que no estaban en la foto”. Además, señala que “Congreso”, se da origen porque en la época dictatorial y en concordancia, Congreso era un nombre con mucho sentido y polisémico.

La dificultad que tenía el crear música en esta época, se debía a que no existía la posibilidad de expresar ciertas miradas críticas o puntos de vista, en especial en cuanto a los temas políticos y a causa del poder imperante lo que Implicaba cierto riesgo difícil de asumir. A pesar de esto, algunas agrupaciones chilenas de la época, entregaban una visión polémica o controversial a través de sus canciones exponiéndose con el fin de manifestar su parecer.

¿A qué se debe el nombre de su banda?

En ese tiempo estaban de moda los congresos, había mucho congreso, juventudes, política y folclor. Un nombre raro, se lo puso Fernando González y después, durante la dictadura era un nombre que tenía mucho sentido, era polisémico, “Con ustedes el grupo Congreso”. Pero es normal, en Chile existían “Los Prisioneros”, “La Ley”, los “Fiskales Ad-Hok”, y “Congreso” también tenía que estar.

¿Cuál de las canciones que ha escrito es la que más recuerda o que siente que fue una gran experiencia en sí componerla? ¿Por qué?

Hay una canción que se llama, “Canción para los arqueólogos del futuro”, que está dedicada a los desaparecidos durante la Dictadura, esa yo creo que sería la canción que rescataría para mí, yo hice la letra pero, son todas bonitas, y porque ese tema del año 87´ y 88´ se lo dedicamos a los desaparecidos.

Sazo y su visión de la historia de Chile

De los diferentes períodos por los que ha pasado Chile a lo largo de su historia, uno de los más complejos es el de la Dictadura Militar en el año 1973, el cual dejó una huella en la historia y en la sociedad chilena.

La visión de Pancho es una dentro de las diferentes miradas o posiciones respecto a la dictadura, Sazo nos otorga una perspectiva personal a partir de sus vivencias y su panorama sobre la sociedad chilena actual y los conflictos sociales que nos aquejan, tales como el valor cultural que se le otorga a nuestros pueblos originarios y problemáticas sociales que se presentan en la actualidad.

Hay una frase en la canción de Violeta Parra, “Arauco tiene una pena”, que dice “Hoy son los propios chilenos los que les quitan su pan”, haciendo referencia a los Mapuches ¿Cree usted que somos un país que se avergüenza del mestizaje, de las tradiciones y costumbres de sus pueblos originarios?

Yo creo que sí, nosotros tenemos un gran complejo, porque la mayoría somos mestizos, pero no nos adaptamos como tal. El mestizo no es solamente de un punto de vista de una antropología física, sino tiene que ver también con la cultura. Nosotros cotidianamente usamos palabras mapuches (en “mapudungún) como “poto”, “piñén”, “ñeque”, etc. Y usamos también palabras quechuas, la palabra más linda que usamos nosotros en quechua es “guagua”. Nosotros tenemos a nuestros primeros padres, los indígenas, una maravilla, son una mezcla muy hermosa como pueblo. Pero, tenemos que reconocernos, es muy hermoso aceptar que uno tiene raíces y lazos muy fuertes con el pueblo indígena.

¿En la música ustedes han plasmado el legado que nos han dejado los indígenas?

Sí, se refleja, yo toco trutruka, tocamos tarka, quena. Hay todo un agradecimiento a los sonidos que nos han regalo nuestros pueblos originarios.

¿Cuál es la visión que posee sobre la sociedad chilena actual?

Hay varias sociedades chilenas, yo creo que somos una sociedad en proceso de querernos un poco más, somos 17 o 18 millones de habitantes, todos parientes o conocidos, deberíamos tener una unión más de corazón, pero es una sociedad que está en tránsito, tiene que encontrarse todavía con lo que fue para poder proyectarse a lo que quiere ser. Estamos muy atomizados, muy competitivos; Una vez que nos reconozcamos como lo que somos, como gente que tiene varios orígenes. Ahí nos vamos a liberar un poquito más.

A partir de su visión ¿En qué aspecto cree que ha mejorado la sociedad chilena?
Bueno, cuando yo era pequeño, era recurrente ver a niños y personas mayores a “pie pelado” en la calle. De un punto de vista material, hay un gran avance. Hay mejores caminos, mayores cuidados, la idea de no discriminar. Pero nos falta, a las sociedades siempre nos falta, nos falta mayor tranquilidad, buen humor, fuerzas de justicia, empleos plenos, mejores sueldos, una mejor salud, etc.

¿Tendrá Francisco Sazo una faceta desconocida para el mundo?

Ser profesor no es fácil, los docentes deben sacrificar sus días libres para revisar pruebas, educar y formar a los estudiantes, para recibir bajos sueldos.

¿Cómo llegó a la pedagogía? ¿Por qué decidió ser profesor de filosofía?

Bueno, es una vocación que yo tenía desde pequeño, yo admiraba a los profesores, así como uno empieza a admirar a un músico, yo admiraba a algunos profesores que tuve y me marcaron, así que decidí estudiar pedagogía en filosofía, que era lo que me gustaba y es lo que me he dedicado paralelamente al grupo (Congreso).

¿Cuál cree que es la deuda que tiene Chile con los profesores, en cuanto a su rol y la valoración de esta profesión?

Yo creo que hay que reconocerlos como lo que somos los profesores, gente muy importante. El profesor es alguien que se prepara para enseñar alguna disciplina y es curioso porque pasan muchas horas con sus alumnos, mucho más que la propia familia, entonces yo creo que partiría por un reconocimiento, un respeto a personas, mujeres y hombres que se han dedicado una vida entera a traspasar conocimientos, a entregar algunas claves de crítica, de lectura del presente, y eso es muy importante. La deuda que hay, es que hay que subirles el sueldo a todos los profesores en este país, porque es una profesión que requiere mucha concentración, mucho estudio. Además, tiene la posibilidad de que si uno es mal profesor puede dañar a alguien, entonces es una profesión muy difícil, de sacrificio; como hay otras peores, pero un profesor es alguien que trabaja con seres humanos. Yo creo en lo que decía Paulo Freire, un pensador de la educación: “La educación es un acto de amor”, y eso debiera ser lo central, buenos establecimientos, alumnos y unos muy buenos profesores, para que tenga éxito la educación.

¿Cuáles son sus aspiraciones como profesor?

Retirarme a una edad prudente, antes de que uno empiece a hablar “cabezas de pescado”, pero la idea es tratar de traspasar ciertas cosas que uno sabe y que siempre está aprendiendo a las nuevas generaciones.

¿Tiene alguna anécdota que recuerde en su labor docente?

No, las anécdotas son todas cosas buenas, como ver a ex alumnos que uno les hizo clases, ahora siendo doctores, post-doctores en filosofía, que son genios, y uno dice colgándose de esto: “Yo le hice clases”. La docencia tiene a corto, mediano y largo plazo mucha satisfacción, te encuentras con alumnos que pasan a ser tus amigos, es muy interesante.

En una entrevista realizada el 2016, se le consultaba sobre cómo se estructuraba el trabajo musical de “Congreso”, usted señaló que era como una composición de una fotonovela, cuadro a cuadro. Si tuviera que realizar ese ejercicio, y elaborar una fotonovela, pero en base a su faceta como profesor ¿Cuáles serían esas imágenes?

Hay educación informal, no formal, y formal, que es la que siguen ustedes, esta educación se llama de plan. Lo primero que uno se debe plantear cuadro a cuadro, sería tratar de planificar por donde va la materia, el trabajo del semestre y clase a clase, por ejemplo a partir del análisis de una pintura o de un texto, luego, viene el contacto con los alumnos que a veces pueden resistirse en la parte crítica, ese sería el cuadro a cuadro.

Finalmente si usted tuviera que escribir su epitafio, ¿Qué diría?

Uno bonito sería, “Voy y vuelvo”, o “Trató, trató y nunca lo logró” o solo “Gracias”.

Francisco Sazo, es mucho más que un músico, es una persona carismática, un amante de la filosofía y un profesor con una ferviente vocación por su labor docente, que se mantiene actualmente. Si bien su faceta de músico ha sido más visible, todavía queda mucho por conocer acerca de su historia.

15 AÑOS: Comenzó su carrera musical, la cual se mantiene vigente hasta la actualidad

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