Compartir

Actual residente de Colina, forma parte de esta familia que tiene una historia trágica que se llevó la vida de varios de sus integrantes.

Diario El Queltehue, Colegio Pucalán Montessori

En las oficinas del colegio Pucalán Montessori trabaja Alejandra Vicuña, pariente directa de la familia afectada por uno de los hechos históricos más importantes de Colina, el asesinato de la Hacienda Guay Guay.  Parte de su grupo familiar, incluyendo a su bisabuelo, murió violentamente en esta tragedia.

Año 1926, Don Luis Labarca Prieto, era el mayor mercader de la época, su familia era dueña de los campos de Guay Guay por largo tiempo, y por herencia se convirtió en uno de los dueños más importantes de la Hacienda de Guay Guay, lugar en donde ocurrió el trágico hecho. Al mismo tiempo, Isabel Labarca y su marido Raúl Grohnert, heredaron Guay Guay, que era otro pedazo del campo.

El 10 de febrero de ese mismo año, una tarde se encontraban alrededor de 10 personas  cenando en la hacienda de Guay Guay, se encontraba parte de la familia Grohnert y de la familia Labarca.

Ambas familias estaban en medio de una linda cena cuando escucharon unos pasos dentro de la misma casa, trataron de moverse de sus asientos, pero se encontraron con un hombre armado, que apuntaba al interior. ¡Arriba las manos! Se escuchó casi al unísono junto al primer disparo, el que iniciaría una terrible tragedia.

A pesar de la sorpresa y el terror, las personas presentes trataron de huir, Alejandro Labarca trató de correr hacia la pieza del escritorio, pero fue herido con un disparo, el cual le atravesó el pecho. Raúl Grohnert fue el único capaz de salir de la casa, se dirigió hacia la casa del mayordomo, pero él no estaba ahí, un par de trabajadores trataron de ayudar, pero al oír los disparos, retrocedieron y se alejaron del lugar.

Dentro de todo el caos, Luis Labarca, dueño de la hacienda, se encontraba caminando por los jardines de la casa junto a su esposa, cuando escuchó lo que pasaba en el interior, corrió hacia una habitación es busca de un arma, pero se dio cuenta que estaba descargada, el hombre iba a retroceder, pero escuchó el llanto de varios familiares y entró al escritorio en donde se vio involucrado en una pelea cuerpo a cuerpo con uno de los asaltantes, eso hasta que otro le pegó un golpe en la cabeza, a lo que el cayó al suelo, acto seguido el asaltante lo atacó y empezó golpearlo con navajas, dejando heridas graves, una de ellas fue una fractura en el cráneo, la que provocó su muerte.

Ya cuando nadie se los impedía, los bandoleros tomaron a uno de los niños Grohnert, que se encontraban en la sala y lo obligaron a sacar riquezas de los bolsillos de sus parientes y del resto de la casa.

Con todo el desastre, murieron alrededor de cinco personas, fueron tres los bandoleros que entraron a la casa y se dice que entraron buscando venganza por una acción de un mismo trabajador de la hacienda.

Una de las descendientes de esta familia es Alejandra Vicuña. Una mujer casada, que tiene dos hijos, vive en Colina desde hace aproximadamente 28 años, sus hijos se encuentran en el mismo colegio en donde ella trabaja, el colegio Pucalán Montessori.

¿Puedes contarnos un poco acerca de su familia en la época de las haciendas?

El vínculo que yo tengo ahí son mis bisabuelos, mi bisabuelo era el dueño del fundo de Chicureo, que fue donde ocurrió el asalto.

Bueno, eran una familia de cinco hermanos, que tenían su propio campo, lo administraban y vivían su vida tranquila dentro de los mismos campos, eso hasta que ocurrió el asalto.

¿Has visitado el lugar de los hechos?

Siempre. De hecho hace menos de un mes estuve allá. Aunque, no es el lugar de los hechos, lo que pasa es que eran cinco campos, uno de esos campos era la Hacienda de Guay Guay, que es donde está hoy día el condominio de la hacienda de Chicureo, y el otro es Guay Guay, que es el que se mantiene hasta el día de hoy, y el asalto fue en la Hacienda Guay Guay que ya no existe, pero todas las cosas de la casa del asalto, se trasladaron a la casa de Guay Guay, o sea el lugar que yo voy es a Guay Guay, que es de los primos de mi papá.

¿Este hecho ha traído problemas familiares?

No, es terrible que se mueran familiares, mataron a mi bisabuelo ahí, y se murieron varias personas más, fue un hecho súper lamentable, que en esa época obviamente tuvo que haber afectado mucho a la familia, pero en el trayecto de la vida no trajo mayores inconvenientes, la vida siguió no más.

¿Cómo tu familia ha sobrellevado los hechos?

Como la historia de la familia, es como lo que nos tocó vivir nomás.

¿Se les hace incómodo hablar del tema en la familia?

No, nada, es parte de la historia, y se tiene que saber, se tiene que conocer, incluso está dentro de la historia de Chile, es súper importante que se sepa.

¿Siguen usando los muebles que estaban durante el asalto?

Sí, la casa está tal cual,  los muebles, está todo igual que en 1930.

Hay un mueble, una cómoda, que tiene las marcas del culatazo de la pistola con que trataron de abrirla, golpearon una cómoda, y están todos los cajones marcados, donde trataron de meterle cosas para abrirla, donde supuestamente pensaron que había plata, aunque en realidad no había nada en los cajones, pero igual trataron de abrirla, está todo igual.

¿Siguen viviendo en la casa donde pasó todo?

Vivieron hasta hace muy poco, en la casa de Guay Guay, porque a mi tío, que se llama Raúl, lo asaltaron hace poco, un asalto de estos que pasan ahora, que son muy violentos, entonces se fue a vivir a Santiago, pero vienen todos los días acá. Su trabajo es cuidar la casa, están todo el día acá, pero duermen en Santiago.

¿La casa donde ocurrió todo está abierta al público como lugar histórico, o la dejaron como un espacio privado para la familia?

Es un espacio privado de la familia, pero por ejemplo, han ido algunos colegios este año, incluido el nivel de media de este mismo colegio. Si uno le pide, diciendo que quiere ir  a conocer, son súper abiertos a recibir gente y a mostrarla, no es que llegas y golpeas la puerta y te abren, no, pero sí permiten que se conozca la casa, por ejemplo, han grabado teleseries, se han realizado montones de cosas en la casa, de hecho, los jardines se ocupan para matrimonios, se arriendan para matrimonios, eso sí, normalmente la casa queda cerrada, pero todos los jardines son abiertos a eventos.

¿Cómo cambió la vida de la hacienda después del asalto?  ¿Podría hacer un contraste?

No me imagino en realidad, debe haber sido espantoso, y emocionalmente terrible, pero, lo que pasa es que en esa época se trabajaba mucho el carbón, hay varias historias sobre el motivo del asalto, y la más conocida es que en los cerros, donde hoy se encuentra la autopista la radial, habían muchos árboles y se trabajaba el carbón, que era el fuerte de la época, como todas las cocinas y estufas eran a carbón o a leña, era lo que la llevaba, y la gente que trabajaba ahí eran nuevos, y creen que por ahí se armó una pelea. El mayor problema se armó con unos trabajadores nuevos, que se revelaron e hicieron algo, bueno de ahí se cree que eso fue lo que pasó, entonces yo creo que el mayor cambio fue cuidar a las personas que trabajan y que empezara a ser más gente de acá, gente del sector de acá de Colina.

¿Qué rol jugó la hacienda en tu niñez?

Era súper entretenido, bueno, siempre estuvo presente, en especial para mi papá, para él más que nada fue súper importante, porque él vivió ahí, todos sus veranos fueron acá,  cuando chico estuvo casi cuatro años sin ir al colegio por un problema a la vista, y vivió acá en el campo, entonces para mí siempre estaba presente en la conversación, el tema de su infancia en el campo.

Cuando nosotros éramos chicos se hacía un paseo anual entre todos, piensen que yo soy tercera generación que está más alejada de este tema. Me juntaba con los hijos de los primos hermanos de mi papá, o sea mis primos de segundo grado, entonces, toda la familia hacía paseos al campo, y era acá donde vivimos hoy día, y yo antes vivía en Santiago, en Las Condes, y era tan lejos que llevábamos picnic para el camino, no estaban los caminos como están ahora, nos demorábamos harto, entonces era súper entretenido ese paseo, y la casa está tal cual como era antes.

¿Cómo reaccionaste la primera vez que te contaron la historia?

No sé como reaccioné, porque siempre ha sido parte de la vida, como que siempre estaba ahí, si cuando vas creciendo un poco te das cuenta de lo grave y de lo fuerte que tiene que haber sido en ese momento.  Uno nunca se imagina que le va a pasar y cuando creces con eso le tomas el precio a la historia. Creo que de más grande le empecé a tomar más peso al cuento que cuando chica.

¿Podrías relatarnos como te imaginas que era un día normal en la hacienda antes del asalto?

Me imagino que era como la vida era antes, mucho menos tecnológico que ahora claramente, la gente cocinaba a leña, con todo esto de los inquilinos, y la gente patrones de fundos, que tenían sus trabajadores y se preocupaban de que hicieran bien el trabajo, en unas partes habían unas plantaciones, en otras estaba el trabajo del carbón en los cerros, y los niños chicos sentados arriba del caballo haciendo tonteras.

¿Sabes cómo vivió tu abuelo el proceso de la reforma agraria?

Todo esto era de mi abuela, y mi abuelo se quedó con el campo de su señora y compró otros dos más, entonces tenía un campo grande, y mi papá, en ese tiempo vivía en Australia, y salvaron ese campo, a través de unas negociaciones.   Si no se lo iban a quitar, y sé que hay parte de ese campo que hasta hoy queda, y todavía pertenece a la gente que la obtuvo de esa forma.

¿Sabes de algún personaje importante que haya visitado la hacienda?

Me imagino que mucha gente, pero el bandido importante que formó parte de la historia fue el Ñato Eloy, que estaba metido en todo este cuento, pero es como de los malos, no es parte de la familia, de hecho, mi tío tátara abuelo, que era como el gran dueño de todo esto, que heredó a 5 sobrinos, uno de ellos mi bisabuelo, ese señor tenía un trato con el Ñato Eloy cuando estaba en la cárcel, le llevaba cigarros y lo tenía contento para que no fuera a asaltarlos, de hecho el Ñato Eloy era el que cuidaba, y decía “Yo con la hacienda nunca me voy a meter, porque Don Alberto es buena persona” por eso también se desmiente que él haya sido el que lideró el asalto.

No hay comentarios