Su presencia en Chillán se debe a la campaña que hace poco más de un año encabezaron los padres de Yasna Godoy Vergara, joven chillaneja que falleció producto de un cáncer renal.
Autor: Sebastián Said Villegas Silva
Diario La voz de la actualidad, Colegio San Vicente de Paul (Chillán).
Nacido en la ciudad de Ciego de Ávila, provincia central de Cuba. Fanático del baseball y jugador de este deporte los fines de semana. Oncólogo hace 10 años, el médico Saure divide su tiempo como profesional entre Talca y Chillán.
¿Dónde estudió?
Estudié la especialidad en la provincia de Camagüey, además del hospital oncológico del mismo lugar, y la terminé en el instituto Nacional de Oncología de Cuba.
¿De qué trata específicamente la quimioterapia?
La quimioterapia consiste en medicamentos que se ponen para evitar que o para tratar de frenar la multiplicación tumoral, está basada fundamentalmente en medicamentos que actúan sobre el ciclo celular, impidiendo la multiplicación y expansión en algunos momentos de la enfermedad del cáncer. También está orientado a diferentes tipos de cáncer y a las distintas etapas de tretamiento.
¿Existe algún medicamento alternativo para tratar directamente el cáncer?
No, todos los días se están descubriendo muchas cosas pero no hay evidencia científica de ninguna que apoye eso, lo que sí se ha descubierto son vacunas y tratamiento que se llaman ahora vianosterapéuticas que son medicamentos que no son quimioterapia como tal sino que son inmunoterapia, o sea son medicamentos que van específicamente a cierto lugar del ciclo celular para bloquear la multiplicación celular.
¿Considera que su área laboral es difícil? ¿Por qué?
Sí, desde el punto de vista laboral porque es una especialidad demandante, demandante de afecto, demandante desde el punto de vista de medicamentos, porque a veces no tenemos el medicamento que quisiéramos para al paciente porque obviamente el sistema público hay algunos medicamentos que no los tiene, y al mismo tiempo es muy exigente porque estamos tratando con pacientes con una enfermedad que es muy dolorosa. Uno trata de no equivocarse, porque cualquier equivocación puede llevar afectar la vida del paciente.
¿Cómo describiría su trabajo?
A mí me encanta, o sea soy oncólogo hace diez años, todos los días me gusta más, sobre todo cuando veo que tengo buen resultado, obviamente, a todo el mundo le gusta, pero me gusta sobre todo cuando tú ves el impacto que tienes en la población, por ejemplo acá hay pacientes que han tenido cáncer y antes iban a Concepción hacer quimioterapia, eso implicaba que tenían que levantarse temprano, trasladarse hora y media o dos en un bus, hacer quimioterapia y regresar hora y media o dos hasta acá y desde aquí entonces regresar a sus casas. Unos vivían fuera de Chillán, con todos los efectos adversos que trae la quimioterapia, náuseas, malestares, vómito, diarrea, de todo, entonces cambiar ese paradigma de tener, no todas las patologías pero sí muchas incluidas y haciendo tratamiento acá, con la comodidad desde el punto de vista personal para los pacientes y los resultados del punto de vista médico para ellos, es buenísimo.
¿Cuánto tiempo le dedica a su trabajo?
“No sé, siete y media de la mañana hasta las cinco y media, seis de la tarde trece, catorce horas por ahí más menos”.
¿A qué se debe su decisión de estar en Chillán como único especialista?
Bueno inicialmente porque conocí a la niña, la cual lleva el nombre de la unidad, a Yasna, la conocí cuando tenía dieciséis años, trabajaba en Talca en ese momento, era oncólogo del Hospital Regional de Talca, y la llevó la mamá con un cáncer renal avanzado que era uno de esos casos que te decía en cual el sistema público no cubría la necesidad desde el punto de vista terapéutico, o sea, los medicamentos que necesitaba en ese momento no estaban cubiertos por el sistema y hubo que hacerlo con auxilio extraordinario. La tratamos alrededor de un año, después de eso la enfermedad lamentablemente progresó, ella falleció y los padres, que son de acá hicieron una solicitud, yo tenía cierto grado de amistad personal con varios médicos aquí en el hospital y por eso me vine aquí a trabajar.
Al realizar este trabajo en Chillán ¿tuvo el apoyo de alguna autoridad?
Todo, todo el apoyo, o sea el primer apoyo es de las autoridades acá del hospital, están muy comprometidos con el servicio de oncología, muy comprometidos con el tema oncológico, que es una de la primeras causas de muerte aquí en la región, y tenemos un apoyo total tanto del doctor Ricardo Vásquez como el director del hospital, el doctor Avendaño y de la dirección de salud acá. De Ñuble apoyo total, hemos tenido yo creo que un inicio espectacular porque ya llevamos un año haciendo quimioterapia, y cualquiera pensaría que en el tiempo se iba a desvanecer pero no, todos los días tenemos más apoyo, ahora ha sido total.
¿Cómo ha sido su experiencia con pacientes jóvenes en Chillán?
Acá en Chile, la única joven que traté fue a Yasnita, es que la organizó un grupo que se llamó, si mal no recuerdo “un oncólogo para Ñuble”, pero la conexión mía aparte, de ellos viene con el doctor Ricardo Vásquez que es sub director médico acá en el hospital y manteníamos una buena amistad. Acá realmente no existía, a pesar de la voluntad del doctor Vásquez y del doctor Avendaño, una unidad de oncología o un departamento de oncología, no existían las condiciones, pero cuando se dieron posibilidades, se creó.
¿Considera que lo ha marcado la experiencia con Yasna? ¿Por qué?
Cuando hacia oncología pediátrica en Cuba pude ver estos casos, pero acá hay una diferencia cultural evidente y Yasna me marcó en el sentido de que era una niña que se dejaba guiar mucho y yo la recibí ya con un cáncer de más de cuatro años de evolución, en ese momento diseminado con tumor en diferentes lugares pero que a pesar de eso evolucionó bien un tiempo y el tiempo que se sintió bien fue una niña completamente feliz, o sea cambió su forma de ver las cosas e hice una empatía tremenda con ella, con sus padres, con sus hermanitos. Son cosas que se deben ver como profesional, y no de forma personal, pero hay una línea que a veces se pierde y muy difícil a veces para uno.
¿Qué expectativas tiene respecto del sistema de salud que va a tener la Región de Ñuble?
Las expectativas son altas, porque vamos a tener una unidad de oncología lo que tenemos en mente y lo que hemos conversado hasta ahora es una unidad de oncología que incluye radioterapia, o sea vamos a tener una unidad de oncología con todas las de la ley, incluido quimioterapia que ya la estamos haciendo, pero tratará de abarcar todo los tipos de cáncer. Además de eso vamos a tener la radioterapia y entonces ya el paciente no tendría que tratarse fuera de la región, se haría un tratamiento completo acá en la región. Creo que la proyección futura es que se opere todo acá y las expectativas son muy altas yo creo que se van a cumplir.
¿Le gustaría que se involucraran más especialistas en el área de oncología en la región?
Sí, es que de hecho tenemos un proyecto de traer otro especialista más, para trabajar cuarenta y cuatro horas y así tener cubiertas todas las horas de oncología. Estamos evaluando eso y tenemos el apoyo también de la dirección del hospital para hacerlo. Creo que pronto tendremos otro especialista de oncología tiempo completo, yo estoy nada más veintidós horas pero el próximo oncólogo ya podría estar cuarenta y cuatro horas y entonces sería mucho mejor la cosa.
¿Qué hace en su vida cotidiana? ¿Hace algo fuera de la medicina?
Jugar baseball el fin de semana, nada más. Siempre es bueno tener algo para recrearse.
¿Ha tenido familiares con cáncer? ¿Si es así cree que lo motivó?
Lamentablemente la única tía que tenía falleció de cáncer hace 7 años, yo hice oncología porque mi hija que ahora tiene 18 años nació con un hemangioma y en ese momento yo no sabía nada de la profesión y quien mejor me explicó la situación de mi hija fue un oncólogo y entonces me motivó.
¿Alguna anécdota con sus pacientes?
Sí, tengo a una señora que trate hace 3 años y todavía viene semana por semana al hospital a verme, actualmente tiene 74 años, está operada de un cáncer de colon y cuando no ha podido verme me llama solo para conversar.
¿En algún momento de su carrera vivió algo tan fuerte que llegó a marcarlo hasta el día de hoy?
“Cuando llevaba un mes o dos en la beca y falleció un paciente que hizo una ruptura de vasos del cuello el sangramiento fue tremendo nos bañó en sangre es algo que nunca antes había visto en mi vida, pero luego en otro momento lo vuelves a observar y es menos fuerte. Si bien muchos jóvenes dejan su carrera por esto, si tú la quieres no deberías hacerlo”.
¿Usted cree que hay algo que catalogue a un médico de bueno o malo?
En esto hay dos puntos de vista, lo que él cree de sí mismo y lo que los pacientes creen de él. Para mí no hay buenos o malos médicos, cada uno tiene su forma de ver las cosas, como los pacientes de evaluar. Pero igual creo que eres buen médico en los resultados que obtienes y que tengan buena evaluación de las personas, pues tú trabajas para ellas.
¿Qué dificultad tuvo para consolidar su carrera en Chile?
La más grande fue que no pude realizar una evaluación que es acorde a la formación chilena, le envié mi situación a la encargada de esto, están evaluando el caso pero eso fue hace ya dos años. No he podido revalidar mi especialidad. Eso nada más.
¿Cuáles serían las diferencias notorias del campo laboral entre Cuba y Chile?
Son los médicos que tienen sus distintas formaciones. No le veo mucha diferencia en la parte práctica, sí hay distintas formas de resolver un problema, pero lo que importa es el resultado y se hace igual.
Para el término de esta entrevista el pasillo de oncología ya estaba vacío. Es evidente el hecho de que son muchos los desafíos que tiene Chillán y todo Ñuble en la atención y tratamiento de una enfermedad tan compleja. Así, no habrá otra Yasna ni ningún otro paciente que se vea en la necesidad de salir de su comuna en busca de una buena atención médica.





















