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Autoras: Javiera Valentina González Aguayo y Aylinne Monserrat Saldías Hernández

Diario El Viajero Estudiantil, Colegio Dario Salas (Chillán Viejo)

Un grupo de tres jóvenes peninsulares, un sacerdote y dos estudiantes de Teología, fueron motivados a venir a nuestro país por el obispo de la época, monseñor Eladio Vicuña Aránguiz. Los jóvenes misioneros arribaron a Chillán el 06 de enero de 1959, sin imaginar que esta sería una aventura que marcaría un antes y después para sus vidas y la historia de la diócesis, entre ellos se encontraba el sacerdote y actual académico de la Universidad del Bío Bío José Luis Ysern de Arce.

El sacerdote  José Luis Ysern de Arce llegó a Chile, el año 1959, a la edad de 24 años, junto a su hermano, monseñor Juan Luis Ysern y el Padre Bernardino Duque; siendo la avanzada de varios misioneros españoles que han dejado su huella en la Diócesis de Chillán. Hoy a la edad de 83 años, cumplidos recientemente el 06 de octubre es psicólogo, sacerdote, licenciado en Teología, asesor nacional de AUC (Acuerdo Unión Civil); su gran carisma, empatía y desinteresada labor social han generado el aprecio de la comunidad chillaneja que asisten a sus misas, leen sus columnas de opinión en una revista local, escuchan su espacio radial por las mañanas o sus clases en la Facultad de psicología y de castellano de la Universidad del Bío Bío.

Dentro de sus distinciones académicas el año 2013 la Universidad del Bío Bío procedió a investir al destacado sacerdote y académico, José Luis Ysern de Arce como Profesor Emérito de la casa de estudios, reconocimiento que se fundamenta en su sobresaliente aporte a la docencia, investigación y extensión universitaria.

El año 2005 a raíz de un Proyecto de la Escuela de Psicología surge la inquietud de crear el Centro Psicosocial en ayuda a las personas vulnerables de la comuna y como medio de formación y práctica de los estudiantes de psicología de la Universidad del Bío Bío luego de varias adversidades ya el año 2010 abre sus puertas a la comunidad dicho centro, en el cual el sacerdote José Luis es fundador y director.

La gran trayectoria y evidente espíritu de solidaridad y empatía avalan el cariño que ha recibido el sacerdote durante su estadía en nuestro país y quién afirma seguirá ayudando a todo quien lo necesite, entregando alguna palabra de aliento.

¿Por qué decidió radicarse en Chile?

Yo siempre me he declarado como sacerdote chileno nacido en Valencia porque nací en España y ya a mis 24 años llegué a Chile, pues toda la vida en Chile, en Chillán, me vine aquí porque yo era estudiante de la Universidad de Salamanca; que por cierto para el Mercurio le gustará saber que este año cumple 800 años, es la tercera Universidad más antigua del mundo. A la Universidad de Salamanca cuando yo era estudiante allí llegó un obispo chileno porque tenía él muy pocos sacerdotes en Chillán y en ese tiempo él sabía que en Salamanca había muchos seminaristas a punto ya de ordenarse de sacerdotes porque ahí hay una muy buena facultad de teología y de toda España van a estudiar a Salamanca y efectivamente fue allá y nos reunió a los que ya estábamos casi a punto de terminar y nos expuso la realidad de Chillán y sus necesidades y nos terminó diciendo si alguno de ustedes está inquieta y les interesa venirse conmigo voy a esperar afuera para tomar los nombres de los que quieran y yo que ya estaba inquieto desde antes salí y le dije sí estoy inquieto y no tengo ningún problema en irme a Chillán, solo que yo estudio en Salamanca pero no soy de Salamanca, soy de Valencia así que tiene ir a pedirle permiso a mi arzobispo de Valencia y luego poco tiempo después recibí una tarjeta de él diciendo pase por Valencia y tu obispo te da permiso, así que al año siguiente ya me vine.

Entonces, ¿el discurso que les dio el obispo fue la motivación para venirse a Chile?

Exactamente, yo motivado estaba, siempre me había dicho a mí mismo que si yo llego a ser sacerdote en España no me quedo, ósea yo tenía claro que yo iba a ser misionero pero pensaba a lo mejor en África, en Asia, en América Latina y eso sí que fue providencial, el primer obispo que dijo te necesito, fue el de Chillán que para nada ni en el diccionario conocía Chillán, sí conocía Chile, por supuesto porque era un chico un poco culto pero nada más no. La exposición que hizo el obispo fue muy motivadora para ya concretar el lugar.

¿Qué función cumple aquí en casa Tabor?

Las tareas que cumplo son pastorales desde la psicología y ser sacerdote se complementan muy bien porque puedo orientar y me apoyo mucho en la psicología eso es la atención que hago a las personas más las clases en la Universidad del Bío Bío en las pedagogías concretamente en la de Castellano y tengo también atención en la Escuela de psicología porque pertenezco al equipo que fundó la Escuela de psicología en el año 2006, fui el primer director de la escuela.

¿A raíz de qué surge la necesidad de querer fundar la Escuela de psicología?

Fue quizás no tanto la necesidad de psicólogos, porque ya saben que hay escuelas de psicologías en todo Chile, pero vimos la necesidad de “otro” tipo de psicólogos, y dijimos no más de lo mismo, entonces fundamos una Escuela de psicología que tiene un sello muy propio y yo me siento muy orgulloso de ese sello que es el social, comunitario con un sello de la liberación, psicología de la liberación se llama, creo somos la única en Chile que le ha dado ese sello, que es ayudar orientar de tal manera al individuo que él se ayude a sí mismo, que sea el liberador de sí mismo, y por eso es una psicología que la llamamos de la “lente invertida”, en vez de mirar desde arriba mira desde abajo, se pone en el lugar del pobre, en el lugar del deprimido, en el lugar del angustiado, entonces te da otra visión muy empática.

¿Cómo surge en Centro Psicosocial que lleva su nombre y pertenece a la Escuela de Psicología de la Universidad del Bío Bío?

Cuando fundamos la Escuela de Psicología de la Universidad del Bío Bío, el rector Don Hilario Hernández Gurruchaga, que vive en Concepción hasta el día de hoy, vino a Chillán a pedirme que yo fuera el Director de la Escuela y me cuerdo que le dije: ni loco (risas) porque le dije yo no distingo ni un boleto de micro de un ordinario que nos mandes tú, no tengo idea de cosas administrativas y me dijo no pero es que eso te lo puede hacer una buena secretaria y le dije bueno pero de todas maneras yo no acepto, pero finalmente me presionó y lo que más me tocó fue decir: tú mismo has dicho, me decía él, que tú no quieres más de lo mismo en psicólogos, que si ustedes hacen una Escuela de Psicología tiene que ser con otra línea, tú lo has dicho, yo te lo he oído, me presionaron en ese sentido y entonces le dije bueno de acuerdo pero con dos condiciones, primero dame una buena secretaria y la segunda condición era si yo soy rector me tienes que prometer que terminado mi rectorado la Universidad crea un Centro de Atención Psicosocial para atender a la gente pobre que no puede pagar psicólogo y que atienda gratis, y este rector que era de línea vasca, de palabra me dio la mano…trato hecho y por eso cuando yo salí de rector se creó el Centro Psicosocial, me tocó ir a la inauguración del Centro y cuando sacaron el paño que ocultaba el letrero vi que le habían puesto mi nombre sin pedirme permiso a mí ni nada (risas). Fue muy gratificante y muy emocionante a la vez, haz insistido tanto por el Centro Psicosocial, has pataleado tanto por lograrlo que al final le ponemos tu nombre, y así fue como se creó, una bonita sorpresa, la gente ha sido muy cariñosa.

¿Cuál creo usted que es su aporte a la comunidad chillaneja?

No sé si aporto algo… (risas) pero si es que aporto algo trato de aportar desde la toma de visiones críticas me gusta mucho ayudar a los jóvenes como ustedes a que no repitan frases hechas, a que no tomen posiciones hechas, si no que digan por ejemplo Facebook ¿por qué?, ¿para qué?, ¿me hace falta?, ¿estoy haciendo el uso que debo hacer del Facebook o el me domina a mí? Entonces mi aporte va en esa línea a través de las charlas, tengo una charla diaria en la radio el Sembrador, las misas.

¿De qué manera influyó su pertenencia a la pastoral en su vida personal?

Mucho, mucho porque cuando tú te dedicas a la pastoral, se supone que la pastoral es lo que estamos haciendo ahora, atender a todo el que te necesita y entonces es verdad lo que dice en evangelio, ¿en qué me ayudó y en qué me colaboró?…  que dando recibes más que lo que das, ciertamente, de ustedes estoy recibiendo, de las personas que atiendo, esto es una especie de interacción continua y de retroalimentación, ya que continuamente te enriqueces y quizás en eso tanto o más que con los libros de grandes autores. Ejemplo de ello es una señora de los Volcanes que me pide después de misa conversar y que la atiendo ahí en una banca toda destartalada en la capilla porque es una capilla pobre y que me cuenta de su hijo que está en la cárcel porque lo han pillado en tráfico de drogas, del marido que la golpea y por otro lado la veo con una fuerza, con una valentía, con una reciedumbre que te enriquece esa mujer, Dios mío a esta mujer le haría un monumento, más que a O´Higgins porque estas son  las verdaderas heroínas de cada día, que enriquecimiento más grande te da la pastoral.

¿Cuál ha sido la distinción que más recuerda y más significativa?

He recibido varias distinciones y me han gustado mucho y me emocionan mucho pero la más significativa ha sido el Premio Nacional por la Defensa de los Derechos Humanos porque esas son las que me llegan más adentro porque después del golpe militar estuve muy implicado en el tema de los derechos humanos y me tocó apoyar y acompañar a las mujeres de los detenidos desaparecidos, me tocó esconder gente, me tocó ir a buscar cadáveres, ayudé a escapar a una joven vestida de monja, fue terrible, entonces esos son los que más me emocionan en verdad porque nos jugábamos la vida, había que usar nombres falsos, fue terrible, todavía los chilenos no conocen bien lo que fue el golpe militar; fue tremendo, el tema de las torturas, es impensable todo lo que se hizo, inhumano.

¿Siente que aún le queda algún proyecto pendiente?

Yo te digo un poco lo que le oía mucho a mi madre, era una mujer muy culta, muy gran lectora, muy linda en muchos sentidos y murió a los 103 años de edad, lúcida y decía a los 100 años que le hicimos una gran fiesta, una gran celebración, mi padre ya había muerto. A los 100 años mi madre repetía: ¡hay! Dios mío, todo lo que me queda por aprender y le decíamos mamá no quieras aprender todo porque si no nos vamos a morir antes que tú, así que deja algo… (risas), con decirles que a los 100 años estaba estudiando computación y entonces… ¿qué me queda?, me queda todo, lo que pasa que a su vez uno dice: tampoco me queda nada…, en cierto modo me queda por aprender todo, porque todos los días se aprende algo nuevo, es la misión de cada día, mientras esté vivo pues acompañar a chicas lindas como a ustedes en una pequeña reflexión, apoyar a otra persona como  a esta chica que llega ahora que tiene unos sentimientos que quiere desahogarse y que quiere contar, acompañar en las misas de cada domingo a tanta gente que va a la Catedral y en la mañana en una capilla chica en los Volcanes, donde es otro tipo de personas, con otro tipo de problemas y atender, ayudar a toda la gente que pueda.

 

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