Sus estudiantes, profesores, rectores y trabajadores han logrado contribuir de manera significativa al desarrollo de las ciencias, el arte, la cultura y el deporte del país.
Autora: Antonia Montserrat Contreras Hermosilla
Diario Centennials, Colegio Marcela Paz (Concepción)
“Por el desarrollo libre del espíritu” es una oración bastante habitual dentro de la universidad de Concepción, debido a que corresponde a su lema y además forma parte de su himno. Cada vez que a las 12:00 del día el campanil toca la característica melodía, a cada estudiante se le viene a la mente dicha frase y aunque para cada persona puede representar algo diferente, la mayoría coincide en que significa tener la libertad de formarse como cada uno desee, y de esta manera enfrentarse a la vida con una visión y un pensamiento más amplio.
“Me hizo mucho sentido el tema del desarrollo libre del espíritu, relacionado con la libertad de expresión, la libertad de opinión, la libertad en general en todos los aspectos, el sentirme libre de poder tener miradas amplias, y complementar eso con el tema de las culturas” afirma Karina Medina, ex estudiante de la facultad de ciencias físicas y matemáticas.
También agrega que los distintos ideales presentes en aquel lugar hacen visible la capacidad de “desarrollar de manera libre todo lo que nosotros pensamos y creemos”.
Historia y primeros años
La idea de fundar una universidad en Concepción era una antigua aspiración en la comunidad, la que se caracterizaba porque sus habitantes tenían un gran espíritu de iniciativa, entre ellos se encuentra su impulsor principal, el educador y abogado chileno Enrique Molina Garmendia, que a fines de 1918 partió a Estados Unidos para estudiar los sistemas universitarios de aquel país.
Enrique Molina deja la presidencia del Comité Ejecutivo Pro Universidad y el del Hospital Clínico, a cargo del vicepresidente, Dr. Virginio Gómez, quien señalaba que su prioridad estaría a favor de la creación de la universidad para posteriormente dedicarse al segundo proyecto. Dicha casa de estudios era primordial debido a que allí se formarían los futuros médicos, necesarios para formar parte del personal del hospital clínico.
A pesar del gran entusiasmo que generaba esto, las múltiples conversaciones y diligencias realizadas por el comité, parecían no tener avances positivos, por lo que terminaron por convencerse de que nunca se fundaría la anhelada universidad.
Impedimentos como las penurias financieras, la falta de organización y los conflictos internos, aumentaban cada vez más las probabilidades de no construirla.
Poco a poco estas dificultades fueron superadas, “El comité se cansó de esperar y en un gesto de audacia y de fe resolvió, sin más ni más, abrir la universidad a principios de 1919”, señaló Enrique Molina (ya convertido en rector) en el décimo aniversario de la universidad.
En sus inicios, pudo sostenerse gracias a la colaboración que recibía de influyentes vecinos de la ciudad como Pedro del Río Zañartu, de mujeres que dirigían escuelas de señoritas, también al respaldo de importantes instituciones regionales, como la Lotería de Concepción y el diario El Sur, con esos aportes se pudieron impartir los cursos superiores de:
“Odontología que en ese tiempo se llamaba dentística, inglés, ingeniería química, que en esa época tenía el nombre de química industrial y farmacia, esas fueron las primeras 4 carreras que existieron aquí, y las que fueron destinadas principalmente para mujeres eran farmacia e inglés” explica Carolina Tuvaru, experta en historia de la UdeC.
Pero el desafío estaba en ofrecer una mayor cantidad de carreras a la juventud, y ver el interés que les generaba cada una de ellas.
Algunos de sus monumentos históricos
Décadas más adelante, cuando ya se sostenía por sí sola, se comenzaron a construir distintos edificios en su interior, muchos de ellos son actuales monumentos históricos, debido a que en 2016 todo el sector del campus entre el arco de medicina y la biblioteca central fue declarado monumento nacional.
Entre ellos se pueden encontrar la pinacoteca, la casa del deporte, el campanil y el ya mencionado arco de medicina, que actualmente se llama arco universidad de Concepción, una edificación ubicada en la entrada principal y que su cambio de nombre se debe a que allí antiguamente estaba la facultad de medicina que ahora se sitúa al frente de este.
Por otra parte, está el campanil, considerado como el símbolo universitario por excelencia, signo de rectitud y elevación, fue construido luego de que el rector Molina había viajado nuevamente a Estados Unidos, quedando altamente impresionado por las características de la universidad de California, queriendo replicarlas en la suya, deseando que fuera abierta a todo visitante y en la que se levantara un imponente campanil.
Fue así que en 1941 la propuesta es presentada al directorio para su construcción, siendo aprobada por todos los miembros, quienes solicitaron a los arquitectos Enrique San Martín, Julio Ríos Boetigger y a Alberto Cormaches que realizaran los diseños.
Los proyectos de los dos últimos eran muy avanzados, futuristas e influenciados por una arquitectura más vanguardista, en cambio los proyectos de San Martín eran más conservadores, clásicos y ajustados a lo que el rector había visto en su viaje. “Si tuviera que elegir entre el campanil y el arco de medicina, elegiría el campanil, simplemente por un tema estético, porque me gustan sus luces, que de la hora y que toque el himno” indica Karina Medina.
Visiones
Entre las causas de por qué muchos de los universitarios egresados, los que hoy estudian y los que anhelan estudiar en la Universidad de Concepción la prefieren, se encuentran: su prestigio, la gran cantidad de facultades, el hermoso entorno natural, la diversidad cultural, el hecho de que sea un lugar de encuentro familiar, todos ellos factores que la convierten en un lugar que puede aportar en la formación, no solo en el área académica sino que como profesionales integrales.
Nicolás Castañeda, actual profesor ingresó a estudiar artes visuales en el año 2007 y para él “La dinámica que tiene, no es parecida a las otras universidades, más similares a una escuela, tiene más este concepto de universo aplicado, aparte de que tiene una tradición gigantesca de la cual yo quería formar parte” indica emocionado.
Lo anterior, hace que el recinto sea atractivo visualmente, culturalmente y que muchos penquistas y turistas vayan, se tomen fotos, coman algo, visiten sus edificios, realicen actividad física, alimenten a los patos. Todo eso gracias al “concepto de universo aplicado”
Por otro lado, el hecho de ser una de las universidades más antiguas del país, ha permitido dar origen a algunos de los mitos más curiosos, relacionados con sus alumnos y con teorías conspiratorias.
Pero ciertamente el más común, es el que prohíbe pisar el escudo que se encuentra en la entrada principal, existen dos versiones de este rumor, la primera dice que si no eres estudiante de alguna de sus facultades al pisarlo nunca estudiarás en ella, y la segunda dice que si ya estás estudiando en ella y lo pisas nunca saldrás.
“Yo fui súper rebelde, porque me dijeron: ‘mira si tú pisas el logo, nunca vas a Salir de la universidad’ entonces yo le dije, si lo piso significa todo lo contrario que voy a trabajar por siempre en ella y pasaré de estudiar a hacer clases” Relata Karina risueña.
A pocos meses de los cien años
En mayo de 2019, la universidad celebrará los cien años y entre las muchas maneras de festejarla, el archivo fotográfico digitalizará las memorias contenidas en los archivos, debido a que estas tienen gran trascendencia histórica.
“Este año estamos trabajando en un proceso de digitalización de 800 documentos de la colección Enrique Molina, que son principalmente correspondencia. Además, postulamos a otros proyectos para el próximo año, a ver si nos va bien para trabajar en otros archivos históricos, principalmente manuscritos, cartas, actas y todo ese tipo de cosas” señala Claudia Arriagada, directora del registro fotográfico.
“Nosotros consideramos que tenemos que hacer público este legado, que es lo que hacemos, digitalizamos, ajustamos el material, luego ponemos los documentos con su respectiva descripción, de qué se trata, cómo se crearon y lo publicamos en el catálogo de la universidad para que todo público tenga acceso, a través de eso, nosotros cumplimos con la intención pública que tiene la universidad”, asevera.
Ahora se tiene el conocimiento de que cada una de las sedes universitarias (Chillán y Los Ángeles) conmemorará de manera diferente su aniversario, aunque para cada una de ellas es igual de especial, puesto que es el lugar donde los estudiantes comparten y adquieren conocimiento para su futuro profesional, pero aún más importante para toda la vida.





















