No se necesita poseer la información de las últimas encuestas y sus obvios resultados para saber que en la generación de hoy, tanto adultos como infantes, consume cantidades exorbitantes de este demandado recurso.
Hay campañas emprendedoras que están en contra del consumo y uso de este material, pero por el bajo presupuesto que se les otorga por parte del Estado, terminan siendo perdidas. Otra forma en la cual se pierden es por demandas que las empresas dominantes depositan sobre los negocios, para no perder su producción de recursos y fama.
En otros países, con mejores condiciones socioeconómicas, se invierte en ideas prometedoras y que pueden llegar a ser cruciales para la salud. Un muy buen ejemplo es Inglaterra, donde un astuto científico ocupó el micelio de los hongos para reducir la amargura de los granos de cacao y así reducir la cantidad total que se usa de azúcar para batallar la amargura de los alimentos.
Empresas creativas ocupan variantes de este producto como la sucralosa, stevia, azúcar de coco y jarabes naturales, pero ya que son productos que parecen magníficos para la salud se les da un precio más elevado que alguna gente no puede pagar sin sentirse resentidos económicamente.
En conclusión, nosotros creemos que se debería invertir en proyectos que hagan cambiar la mente de las personas, haciéndolas conscientes del gran riesgo que tienen por delante. En comerciales o lugares donde la gente normalmente está presente se debería advertir que existen varias enfermedades de alto riesgo que pueden cambiar el transcurso de su vida diaria, ejemplos que normalmente se presentan en la población como: diabetes, cáncer de la próstata, recto, entre otras.


















