“Siento que la ceguera me impidió hacer algunas cosas, pero también abrió camino para hacer otras, que son igual de valiosas en mi vida y son una bendición”, afirma la médico veterinaria.
Autora: Colomba Troncoso
Diario Las Voces de La Araucanía, Escuela Campos Deportivos
Carolina Ramos Peña nació en febrero de 1982 en la ciudad de Temuco, desde pequeña quiso estudiar medicina veterinaria porque sentía afinidad por los animales, necesidad de cuidarlos y ayudar en lo más posible posible. Es así que, luego de rendir la Prueba Aptitud Académica (PAA) decidió estudiar esta carrera que tanto la apasionaba en la Universidad Católica de Temuco. Sin embargo, rindiendo el cuarto año, comenzó a tener problemas con su visión, y los médicos le diagnosticaron retinitis. Hoy con la pérdida total de su vista, está siempre apoyada por su perra guía Raily, y realiza sus tareas personales diarias, además de su labor como directora de la Escuela de perros de Asistencia de la Municipalidad de Temuco.
Siempre está acompañada por Raily, su perra labrador que en su cuello cuelga una placa que dice “no me toquen, estoy trabajando”. Carolina comenta como fueron sus últimos años de universidad, “fue difícil, un poco complicada cuando comencé a presentar problemas visuales, pero después empecé a aprender nuevas formas y técnicas de reconocer la información que me sirvieron bastante”.
¿Cómo fue el proceso de pérdida de la visión?
Comencé a perder mi vista más menos en cuarto año de mi carrera y cuando terminé los estudios, los problemas eran serios. Todo fue gradual, excepto la primera parte que fue más abrupta, luego me fui adaptando poco a poco a una nueva vida. En un comienzo, no distinguía bien los colores, me confundía y luego empecé a tener problemas con las luces, como fotofobia y ya luego me dieron el diagnóstico, lo bueno es que no fue abrupta la pérdida, fue gradual, entonces me permitió utilizar los restos visuales para poder trabajar, ampliaba mis libros, grababa las clases y así iba armando estrategias para poder acceder a la información de la universidad.
Luego de unos segundos de silencio, agrega, “pero es una enfermedad visual que en mi caso no tiene muy clara la causa que la provocó”.
¿Qué sucedió cuando le dijeron que iba a perder por completo la visión?
Fue muy triste, porque lo primero que se te viene a la cabeza es cómo lo voy hacer, cómo voy a leer, cómo voy a caminar, cómo voy hacer todas las cosas que hago. No quería usar el bastón no me gustaba porque la primera cosa que uno hace cuando ve a una persona ciega es ver el bastón e identificar que es ciego, entonces era como decirle a todo el mundo: soy ciega. Fue difícil ese proceso, pero una vez que te empiezas a adaptar, a hacer diferentes cosas, vas de a poco dándote cuenta que uno es capaz de hacer mucho, el ser humano se adapta y sale airoso de muchas cosas, pero lo más importante es la aptitud de querer hacer eso.
Con respecto al apoyo de su más cercanos y sobre las insumos que contaba la Universidad en aquella época señala que, “mi familia me apoyó de forma incondicional y en la universidad igual tuve apoyo, pero costó tener herramientas accesibles, más que nada yo lo único que pedía eran las pruebas más grandes para poder leerlas. Pero adaptaciones en aquel momento no había nada”.
Una vez titulada como médico veterinario, en el año 2011 decide viajar a Estados Unidos ¿nos puede relatar en qué consistió el viaje?
El año 2011 fui a buscar a Raily (lazarilla) había escuchado acerca de una postulación que podían realizar latinoamericanos para postular a un perro de asistencia y yo postulé, quedé seleccionada y de ahí viajé a buscarla.
¿Nos puede contar como obtuvo su perro guía?
Cuando llegué a EE.UU. tuve que quedarme un tiempo para aprender a vincularme con ella, aprender de qué forma me podía ayudar en las calles, en mis rutinas diarias y una vez que estuviéramos listas, preparadas, pude regresar, igual rendí exámenes y fui evaluada para poder traerla. Raily me ayuda esquivando obstáculos, encontrando escaleras, ascensores, siguiendo a los guardias cuando se lo pido, recogiéndome objetos, ayudándome en los lugares con tráfico por nombrar algunos.
Escuela de perros de Asistencia de la Municipalidad de Temuco
Cuando Carolina Ramos regresó a Chile junto a Raily, el alcalde de Temuco Miguel Becker Alvear la contactó para participar en un programa, que pudiera formar parte del equipo de los médicos veterinarios de la Unidad de Medio Ambiente de la Municipalidad. «Fue una gran experiencia porque fue mi primer trabajo», relató con emoción.
Hoy es directora de la Escuela de Perros de Asistencia y en agosto pasado se realizó la primera ceremonia de graduación de cinco perros lazarillos.
¿En qué consiste la Escuela para Perros de Asistencia?
Nosotros tenemos como objetivo promover la independencia y la autonomía de las personas en situación de discapacidad y para ello entrenamos perros que tienen ciertas habilidades y puedan apoyar a una persona. Hay cinco tipos de estos perros y cada uno es entrenado para realizar labores diferentes. Específicamente, perros de servicios para niños con autismo, perros de servicios para personas con movilidad reducida y los otros tipos son perros guías, perro señal y perro de alerta médica. Esos son los cincos tipos que la ley regula y que los usuarios tienen el derecho de entrar con esos tipos de perros a cualquier espacio público o privado, no les pueden prohibir el acceso porque por ley son una ayuda técnica que están ayudando a su usuario.
¿Cuántas personas trabajan con usted?
El equipo de la Escuela somos cuatro, dos entrenadoras, un colega de apoyo en los manejos y los médicos veterinarios que están en la clínica que siempre estamos en contacto y yo que también soy médico veterinario.
¿Qué características tienen los perros de asistencia?
Son perros con un buen temperamento, sensibilidades equilibradas, generalmente se utiliza mucho el Labrador retriever o el Golden retriever. Porque es mucho más fácil el entrenamiento con el refuerzo positivo, un labrador nunca le va a decir no a un pellet (ríe) para comer y tienen formas instintivas de cobro, que es al traer los objetos. Igual otras razas que se utilizan pero las de preferencias son éstas dos.
Agrega que, “hay que hacer una selección previa, conocer a los antecesores, los progenitores, hay que descartar que hayan enfermedades hereditarias, porque si vas a entrenar durante dos años un perrito y empieza a presentar enfermedades hereditarias si no tienes antecedentes de los padres; es trabajo perdido, no puede trabajar, entonces eso también es importante, el factor genético y la selección del cachorro”.
¿Cómo es el día a día de los perros que se están entrenando?
Como quedan en casa de cada uno de nosotros, al llegar a la escuela comen, toman agua, luego van al baño, para que ellos comiencen a hacer sus necesidades a la orden, hay ratos de juegos, hay ratos de dormir, hay ratos de jugar entre ellos, de jugar con la entrenadora y luego el entrenamiento que es un poco más específico son pocos minutos, porque la idea es que para el perro todo sea un juego, entonces se crea un vínculo importante con cada uno de nosotros, porque los tenemos desde los dos meses, entonces es bonita esa conexión con ellos y luego en la tarde cuando nos retiramos se van con nosotros y siguen nuestras rutinas propias.
¿Cuántas personas están a la espera de un perro de asistencia y que deben hacer para obtenerlo?
Actualmente, hay cinco graduados y ahora hay tres personas en proceso de acoplamiento rindiendo sus clases para graduarse en diciembre. Habría ocho binomios en nuestra comuna, graduados de esta escuela y las personas que pueden postular deben ser de la comuna de Temuco, encontrarse en una situación de discapacidad, tener trastorno del espectro autista o movilidad reducida, acreditado por un médico tratante y tener los recursos necesarios para mantener posteriormente a un perro.
Recuerda que, “cuando se realizó la ceremonia de graduación, los usuarios estaban muy contentos y ansiosos porque ya querían pasar tiempo completo con sus perros. Ya que en el proceso de la Escuela, en una primera etapa, los usuarios se llevan a los perros durante los fines de semana, luego entre semana para que no sea algo abrupto y se dé de forma gradual».
¿Qué falta en Chile para que exista inclusión?
Yo creo que lo primero es conciencia, conciencia de que estamos en un cuerpo que es frágil que en cualquier momento puede enfermarse o lesionarse y frente a eso debemos ser empáticos con el otro porque cuando uno tiene una dificultad física hay muchos obstáculos y también necesidades entonces falta educación, falta más promoción para que las personas puedan encontrar trabajo, que es lo más difícil cuando se tiene una discapacidad, que den la oportunidad y también tener un transporte que permita el traslado, infraestructura accesible, falta mucho pero estamos en vía de alcanzar eso algún día”.
Agradecida de la vida
¿Qué comentarios ha recibido por su perseverancia?
Siempre comentarios positivos, la gente siempre me dice; que bien que puedes utilizar algo que a veces puede ser desfavorecedor en algo positivo en tu vida. Yo siento que la ceguera me impidió hacer algunas cosas, pero se abrió camino para hacer otras que son igual de valiosas en mi vida y son una bendición.
Carolina, reflexiona sobre su vida y los inconvenientes que ha tenido que enfrentar, “independiente de que uno se puede enfermar, tener un accidente o vivir cualquier situación que no sea física en la vida, hay que siempre ser agradecido, más que quejarnos todo el tiempo de lo que no tenemos, yo creo que hay que ser agradecidos de tener un cuerpo que nos permite comunicarnos, sentir, vivir con los sentidos que tengamos y lo más maravilloso es que siempre hay alguien a tu lado, que te va a tender una mano, porque los humanos somos seres sociales, por eso debemos tener una actitud positiva frente a la vida, frente toda los obstáculos.
También agrega que tener retinitis la ha hecho vivir una vida desde una nueva perspectiva, “porque tuve la posibilidad de vivir viendo y ahora sin ver, entonces tengo dos experiencias de vida, no es bueno ni malo, es diferente, tiene otros matices. Yo creo que uno siempre anhela tener todos sus sentidos y aparecen otras cosas que también son muy valiosas”.
Sus últimas palabras tratan sobre la exposición que ha tenido y afirma “el hecho de exponer tu vida no es tan sencillo, pero para las personas que están empezando un proceso parecido, ayuda bastante. Cuando yo estaba estudiando decía; “no voy a poder, no voy a ser capaz”, pero conocí a personas que sí lo habían hecho, entonces eso te ayuda. Por eso uno se expone, se sabe que se abren puertas en pro de la inclusión para otras personas”, finaliza.
Testimonios como los de Carolina Ramos hacen reflexionar sobre alcanzar los sueños, vencer los obstáculos con optimismo y perseverancia, logrando así grandes cambios y por sobre todo estar constantemente agradecidos por lo bueno y por lo malo. Faltan más mujeres como Carolina quien con su constante lucha y trabajo arduo, está logrando la inclusión en la ciudad de Temuco.





















