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«Quiero hacer algo propio», se dijo alguna vez esta educadora de párvulos, y así fue como comenzó todo. Pese a las incertezas, quería instalar un jardín infantil que tuviera una metodología innovadora y holística, donde pudiera contribuir no solo desde la dirección, sino también desde el aula.

Autores: Florencia Sancho y Benjamin Pinochet

Diario Los Investigadores, Colegio el Carmen Teresiano I de Vitacura

Claudia Gonzales Hormazábal es educadora de párvulos y directora del jardín Sweetland. A través de su proyecto educativo pudo cumplir su sueño: tener su propio trabajo con niños. Además, habló sobre sus ideales a futuro y sus futuros proyectos.

Esto solo comenzó con una idea de poder lograr tener su propio jardín infantil. Quería marcar una diferencia en cuanto a lo que siempre se solía ver. Así fue como comenzó su pequeño emprendimiento, en el que ya lleva 16 años.

¿Cómo comenzó la idea de crear un jardín infantil aquí en Vitacura?

Saliendo de la universidad comencé a trabajar en un jardín infantil particular en Las Condes. Ahí tuve una muy buena experiencia y desde entonces dije: «yo quiero tener lo mío». Entonces comencé a buscar, a buscar, y la verdad es que aquí en la comuna se dio la posibilidad de tener un jardín que había funcionado hace muchos años y su dueña lo tenía, pero no había conseguido quien lo sostuviera. Por lo que decidí tomarlo yo, hace ya 16 años.

Así comencé. Fui de a poco con este proyecto, que era tener mi jardín infantil, luego de tener unos años de experiencia. Quería tener lo mío porque quería buscar algo distinto en cuanto a la modalidad curricular, a lo que uno siempre veía. Así fue como comenzó este proyecto, con pocos niños, pero ya llevamos más de 16 años, por lo que ha ido mejorando.

¿Qué la inspiró a comenzar este proyecto?

La verdad es que a mí me cautivó esto de poder ser directora de un jardín y no solo estar dirigiendo, sino que estar en sala con los niños. Quería cambiar muchas cosas como de lo que es metodología. Por eso pensé «quiero hacer algo propio», y así fue como comenzó todo, con todas estas inquietudes y a darle un poco otra visión. Así que yo no era solo la directora, sino que también participaba en sala con los niños.

¿Pensó llegar hasta donde está ahora con su proyecto?

Era mi sueño, pero yo dije: es difícil, porque dentro de la comuna había otras competencias. Pero la verdad es que poco a poco sentí que se iba logrando el objetivo. Al principio uno hace mucha propaganda y eso, pero ahora lo más gratificante es que todos llegan porque estuvo algún familiar o algún amigo. Entonces es como el mejor beneficio de todos.

¿Cómo proyecta su jardín en el futuro?

Durante este año hemos ido experimentando cambios en cuanto a la metodología, pero estoy muy satisfecha, ya que se han hecho cambios de acuerdo a los niños también. Partimos con un tipo de metodología y ahora hay una metodología mucho más holística, donde mezclamos dos modalidades curriculares. Entonces, la verdad es que lo veo en el tiempo avanzando con los niños. Principalmente, ha sido el pilar respetar el ritmo de ellos y creo que eso si ha marcado diferencia con otros.

¿Cómo se siente con su logro?

Cada año es más gratificante, la verdad es que uno va encontrando distintas cosas y, sin duda, la experiencia con los niños es maravillosa. De hecho, en mi experiencia, jamás he podido salir de sala y te juro que me desdoblo, pero no puedo quedarme en la oficina. Entonces estar siempre en sala es algo muy gratificante para mí.

Además, demuestra que lo que dan los niños es realmente increíble. Obviamente hay que sumarle todo el trabajo que han hecho familias, constantemente que es increíble. Por lo que son muchos desafíos.

También con la gente que trabajo, esperar que de verdad se pongan la camiseta y hagan bien el trabajo. Pero lo que me hace más feliz es ver cómo cada niño que sale de este jardín que ya tienen… 13 o 15 años, saben cómo desenvolverse dentro de sus distintas experiencias. Y eso que todos se encuentran es distintos colegios. Es muy gratificante que todos se recuerden de este lugar.

Usted dijo que había llegado hace 16 años. En esa época este barrio era mucho más residencial que comercial. ¿Cree que su proyecto generó algún impacto en la comunidad?

Claro que sí, ha generado mucho impacto, ya que los papás antes no trabajaban mucho. Todo esto era totalmente residencial. Ahora este lugar es mucho más apurado y todo gira entorno a lo comercial. Pero sí, está muchísimo más comercial. Ahora, donde creo que hay que marcar la diferencia es con sellos distintos, pero sí hay que ir avanzando junto a la sociedad. Por lo que todo va cambiando, y ahí es donde se marca la diferencia. De hecho, con el pasar de los años, el mismo jardín ha tenido que ir cambiando también. Entonces hay que ir rescatando las distintas cosas que se van incorporando, por lo que creo que hemos ido a la par con el barrio en su cambio.

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