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Tiene 28 años de edad, es voleibolista y educadora pertenece a la fundación “Enseña Chile”, y participa en el aprendizaje de poco más de cien estudiantes.

Autores: Diego Cancino y Martina Quiroga

Diario Voces del Alba, Colegio Sol del Valle (Lampa)

La educación en Chile pretende asegurar un sistema educativo de calidad e inclusivo con el fin de formar ciudadanos íntegros y que contribuyan al desarrollo del país. Sin embargo, esto no podría ser posible sin la esforzada labor que cumplen los profesores en Chile. Y precisamente es ahí donde Camila Marín comienza a sobresalir.

Un día 21 de febrero de 1990 nació Camila Francisca Marín Sepúlveda. Mujer criada en Concepción y altamente reconocida por su gran comprensión, entusiasmo y eficiencia en el aula de clases, su “hábitat natural”. A día de hoy, con 28 años de edad, se encuentra ejerciendo una de sus más grandes pasiones: la pedagogía en matemáticas.

Camila Marín es integrante de la fundación Enseña Chile y en entrevista con el diario Voces del Alba, permite conocer sobre su vida en profundidad, dando una pequeña pincelada a cada acontecimiento que la ha llevado a ser quien es hoy en día.

El hoy de Camila Marín

¿Cómo se compone su rutina diaria?

En la mañana, los días de semana me levanto tipo 07:00 a.m. y salgo súper apurada. Me voy tomando desayuno en el trayecto hacia Valle Grande y luego, cuando llego al colegio, comienzo a hacer mis clases.

Al término de mi jornada laboral, generalmente voy al gimnasio y si debo hacer algún trámite o algo por el estilo, lo hago. Después, dependiendo de si alcanzo, llego a mi casa a ver la novela y me duermo, de otro modo solo llego a dormir.

¿Estudió en la enseñanza superior? Si es así, ¿qué fue lo que estudió?

Sí, efectivamente. Estudié en la Universidad del Bío-Bío, que está ubicada en Concepción, la carrera de Ingeniería Civil Industrial. Posterior a eso estudié en la Universidad del Desarrollo Pedagogía en Matemáticas.

¿Qué fue lo que le atrajo de esas carreras?

Ingeniería me interesaba por dos razones; siempre me gustó matemática y física. Además mi padre es ingeniero civil y siempre me pareció interesante su trabajo. De hecho, tiene una empresa de ingeniería geotécnica y trabaja en proyectos de todo Chile.

Por otro lado, la pedagogía siempre me gustó porque me gusta ver cómo pueden cambiar las cosas, ver cuantas oportunidades pueden tener para su futuro haciendo más amistosa una clase. A veces siento que algunos hacen los ejercicios de mate, por ejemplo, solo por compromiso conmigo. Con los de volei me pasa mucho, sé que les cuesta mate, pero desde que los entreno, son los que más atención ponen y los más esforzados. En general, lo que más me gusta ¡es todo el cariño que uno recibe siendo profe!

¿Qué fue lo que determinó su cambio de ingeniería a pedagogía?

Me acuerdo que cuando iba a postular a las universidades, iba con mi papá. Le conté de mi interés por la pedagogía y me dijo; “Pero estudia algo más, como ingeniería, y si luego te quedan ganas de enseñar, estudia después”, haciéndome entender que yo me la podía con algo más que pedagogía –que es bien poco valorada y remunerada-.

Las ganas de estudiar pedagogía, permanecieron intactas. Sin embargo, hay otro factor importante que determinó mi cambio; Yo siempre odié el colegio, odiaba las clases aburridas, los profes poco motivados. Toda mi enseñanza básica y media sentí el colegio como una cárcel. Jamás tuve un profe cercano o alguien que se preocupara por mí, tenía un muy mal comportamiento, pero buenas notas, que era lo que me exigían mis papás. Y pucha, eso me motivaba a realizar el cambio, generar un impacto en los estudiantes y que no tuvieran esa misma visión del colegio que yo tenía.

¿A qué se dedica actualmente?

Actualmente me dedico en un 100% a ser profesora de matemáticas en el Colegio San Pedro Valle Grande.

¿Qué hace en sus tiempos libres? ¿Hay algo que le apasione hacer?

Generalmente, los fines de semana son los días en que más tiempo tengo; Principalmente siempre hago deporte, voy mucho a la playa -cosa que me agrada hacer- y salgo de fiesta también.

Además de viajar, algo que me apasiona hacer es jugar vóley. Actualmente juego por la ex selección de mi universidad en concepción, lo que significa que tengo que viajar cada vez que tengo partido, pero por otro lado, también me encuentro entrenando un equipo acá en el colegio donde trabajo.

En la intimidad

¿Cómo considera que fue su infancia?

Mi infancia en general fue bastante agradable, puesto que tenía todo lo esencial para ser feliz: dos hermanas pequeñas, mis padres súper presentes y tranquilidad en todo ámbito. Además, el contexto en Chile para ese entonces era bastante sereno.

De hecho, siempre recuerdo con gran añoranza momentos como cuando con mi hermana hacíamos de esas típicas carpas entre medio de los sillones y pretendíamos acampar dentro de la casa, como también siempre recuerdo haber mandado a mi hermana chica para todos lados… Sin duda una etapa muy próspera y dichosa de mi vida.

¿Cuál es uno de sus mayores sueños?

A nivel global, uno de mis mayores sueños es ver a Chile como un país desarrollado, como un país tipo Australia, o algo así.

Por otro lado, mi sueño “más personal” por así decirlo, siempre será ver a mi familia feliz. En mi opinión, todos queremos ver feliz a nuestra familia, pero más en específico, quisiera devolverles todo aquello que me entregaron: grandiosas experiencias, bellos momentos, apoyo incondicional y bienestar en general. En sí, demostrarles agradecimiento por todo lo que me entregaron.

¿Qué opinión tiene sobre sí misma?

En general igual me considero alguien súper autocrítica, de hecho, lo he conversado con estudiantes. En el ámbito laboral, quizá me gustaría ser más estable emocionalmente, pero creo que a todos los profes nos pasa; tenemos días buenos, días malos, un día llegamos y nos preguntan «¿profe, está enojada?», y al otro “ah profe, está simpática hoy”.

En general me gustaría poder mantener más estable el tema de las emociones, para que no repercuta en las clases y demás… Aunque igual, hay que tener en claro que también todos somos humanos y a todos nos pasan este tipo de cosas.

Su paso por Enseña Chile

¿Cómo conoció Enseña Chile? ¿En qué consiste?

Lo conocí a través de internet, estaba en un portal y me apareció la publicidad de “Si eres profesional y siempre te ha gustado enseñar (…) inscríbete acá”, y yo con lo curiosa que soy, ingresé y los conocí.

Enseña Chile es una fundación sin fines de lucro que tiene diversos socios estratégicos, y consiste en involucrar a gente profesional en la enseñanza, los forma e incentiva hacer clases durante dos años. La idea es impactar dentro de lo posible a un curso en específico, trabajar con ellos con pruebas estandarizadas, encuestas socioemocionales y al final, ver el progreso de ese impacto durante el tiempo estimado.

Esto es algo que puede integrar a cualquier profesional, involucrándolo en un área a fin con su carrera, como por ejemplo en mi caso: estudié Ingeniería Civil Industrial y como docente trabajo en el área de matemáticas.

¿Qué la motivó a unirse a la organización?

Lo que me motivó finalmente es que creo que entre más personas presionan, es más grande el impacto, entonces, si lo hacía yo sola, quizás sería menor el beneficio que provocaría en los estudiantes, en comparación con una organización detrás prestando apoyo y pujando hacia lo mismo.

¿Puede señalar algún hecho o acontecimiento que la haya marcado a lo largo de su participación en Enseña Chile?

Yo creo que las salidas con los estudiantes, porque gracias a ellas, se han generado varias oportunidades en que los alumnos puedan participar de talleres, charlas, casas abiertas, etcétera, en donde además ellos nos gestionan el transporte. Entonces esas oportunidades yo las veo como súper impactantes, y que le dan cierto sentido al hecho de pertenecer a la fundación.

¿Qué fue lo que hizo para integrarse en el proyecto Enseña Chile?

Lo primero, ingresé a la página, me fijé en la fecha de postulación. Posterior a eso me postulé, vieron mi currículum, a qué iba enfocado mi plan de vida y cosas por el estilo.

Luego fui a entrevista. Bueno de hecho no fui, para el día en que me fijaron la entrevista yo estaba en Finlandia, y tuve que hacer la entrevista vía Skype. Al final de todo, no hubo inconvenientes, me dijeron “No, me encanta tu perfil; cumples con las habilidades, tienes dotes de liderazgo, te mueve el tema de la educación, así que ya, preseleccionada”.

Después, cuando llegué a Chile -ahora sí- fui a la segunda entrevista, y así hasta la tercera y última. De este modo, quedé inscrita en el programa. Luego, vino una etapa de capacitación en enero, en donde era crucial tener toda la disposición posible para enseñar. En esta etapa me designaron un Liceo en Puente Alto, en donde tenía que cumplir la labor de docente con niños que eran voluntarios en una escuela de verano.

Y al final de este largo proceso, me insertaron en un colegio, elegido completamente al azar. En este caso, me tocó este colegio, que me queda bastante lejos, pero… es lo que tocó.

Su vocación

¿Cuál es su opinión respecto de la educación en Chile?

Creo que la educación en Chile ha ido mejorando de a poco, sin embargo, queda muchísimo por hacer, aún se está fallando en cosas muy esenciales para el deliberado desarrollo de la educación, como por ejemplo, la gestión de esta misma.

¿Han existido estudiantes que la hayan marcado de alguna manera? ¿Y viceversa?

De cierta forma, todos marcan un poco. De repente, metas pequeñas como que el estudiante saque el cuaderno, o que haga los ejercicios de matemáticas que nunca le gustaron, son como pequeños logros que a mí en lo personal, me marca. O sea, todos los días alguien me marca con un pequeño logro que consiga.

Hace poco supe de una estudiante que de hecho, me dijo que había cambiado el área en la que pensaba estudiar, porque ella sintió que la había motivado más hacia la ingeniería por medio de cosas como salidas a universidades, charlas, etcétera. Como si todo eso la hubiese llevado a cambiar radicalmente de opinión.

¿Cuáles son sus objetivos como docente?

Principalmente no ser tan tediosa en la asignatura de matemática para los estudiantes, ya que ese es uno de los más grandes problemas que siguen vigentes a día de hoy.

Los chicos siempre ven matemáticas como una materia fome y hastiada, y el principal objetivo siempre tiene que ser tratar de ser un poco más cercana y hacer las clases más entretenidas y didácticas, de forma de que los estudiantes cambien esa perspectiva que tienen sobre la asignatura y finalmente consigan un buen rendimiento para que tengan más oportunidades, ya que muy bien es sabido que entre más rinden, más oportunidades tienen.

Con respecto a la pregunta anterior, ¿qué aspectos cree que podría mejorar?

Yo creo que atraer a los que todavía no están enganchados en la asignatura, eso siempre es complicado. Creo que tengo en promedio cuatro o cinco estudiantes por curso que se niegan totalmente a hacer las clases, y he intentado de todo: lo práctico, lo didáctico, lo emocional. Pero hay algunos que definitivamente se niegan.

¿Tiene algún proyecto a futuro?

Sí, el primero sería estudiar algo relacionado con gestión de la educación, que es lo que yo creo que está fallando en los colegios ahora, y lo otro, tener un colegio. Y sé que suena muy anticipado, pero a veces hay que pensar en grande para llegar lejos.

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