Por: Luis Muñoz
Diario Colli Noticias, Complejo Educacional Collipulli
En mi casa mi abuelita es mi mamá, mi psicóloga, mi banco, y ahora suma otro título más: mi enfermera. Lo digo porque desde hace dos meses mi abuelo está ampliando la cocina de la casa, un gran anhelo por todos, pero que se está convirtiendo en un verdadero problema al ver que deja todo botado, y no hablo solo de herramientas sino de los desperdicios que quedan al paso de todos los que vivimos en ese lugar.
¿Qué sucedió? Un clavo de tres pulgadas en mi pie izquierdo. Y la saqué barata, como dicen, ya que hay latas de zinc, fierros y tablas apoyadas en la pared que en cualquier momento pueden caer. Mi abuelita al pedirle explicación por lo sucedido, afirmó que no era su culpa y que tenía que ser más “avispado” y fijarme más por donde caminaba, pero lo que más me llamó la atención fue que dijo: ¿Acaso no quieren progreso?
Camino a mi liceo, despacio debido al clavo de tres pulgadas en mi pie y veo cómo avanzan los progresos en mi comuna, nuevas poblaciones que se están construyendo y ahora último, la plaza de armas, que fue remodelada. No tengo registro a qué número de remodelación corresponde esta vez, pero sé que han sido muchas. No obstante, no es la misma suerte que ha tenido el estadio, que lleva más o menos dos años sin lograr aún su término.
De estas circunstancias nace el hecho que progreso no es sinónimo de dejar las cosas tiradas a la suerte, mejor dicho, a la mala suerte, porque mejorar algo, es mala suerte cuando hay descuidos de unos “pocos” que afecta a quienes creen tener la suerte de tener por fin una casa, una plaza y ojalá un estadio prontamente. Esos pocos, como las constructoras que olvidan sus desperdicios en un pasaje, donde además de haber ripio, se encuentran palos con clavos, mallas, restos de latas y más allá niños jugando a la pelota.
Por eso, cuando pienso en las palabras de mi tata cuando dijo: ¿acaso no quieren progreso? Obvio que sí, progreso, crecimiento, bienestar, pero sin la mala suerte de caer por esquivar un montón de restos de madera arrumbada o enterrarse un clavo en pos del crecimiento. Entonces, ¿Cuándo es favorable el progreso en mi comuna? Cuando se terminan las cosas bien.
Para terminar, después del episodio del clavo, debo decir que mi abuelita tiene otro título, prevencionista de riesgo.





















