Lechería Los Maitenes, un lugar para aprender y disfrutar

Lechería Los Maitenes, un lugar para aprender y disfrutar

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Emprendimiento familiar que rescata tradiciones autóctonas del secano costero.

Por: Aranzazú Farías 

Diario Estrellas Liceanas, Liceo Santa Cruz (Santa Cruz)

Cada año, en el mes de septiembre, los medios de comunicación, sobre todo en los matinales, inundan el aire con un aroma dieciochero, aparecen las tradiciones y costumbres de antaño, intentando visualizar lo que en las tierras campesinas de la zona centro es pan de todos los días.

Hoy, mencionar la sexta región es sinónimo de viñas y vinos de alta calidad que la han posicionado en un sitial de renombre a nivel mundial; sin embargo, en sus distintos valles podemos encontrar otras maravillas importantes para la región como fábricas de Aceite de Oliva, sombreros de paja y de productos derivados de leche.

Hablar de turismo rural equivale a decir que los visitantes conocerán un entorno natural en el cual se rescatan las tradiciones campesinas ofreciendo gastronomía típica, cabalgatas e información sobre el proceso de producción de alimentos, intentando utilizar materias primas generadas en el mismo lugar.

El Gobierno de Chile, a través de Indap, ha generado el Programa de Turismo rural que tiene por finalidad potenciar este rubro conectando el turismo con la actividad agrícola, apoyando a los pequeños agricultores en la consolidación de sus emprendimientos.

Dulce y nutritivo emprendimiento familiar

A 9 kilómetros de la ciudad de Marchigue, en el secano costero de la sexta región, se encuentra la agrícola Los Maitenes, parte de la antigua hacienda del mismo nombre, lugar en que su dueña, Patricia Cornejo Tobar tiene una historia de esfuerzo y dedicación, que con ingenio le ha permitido poco a poco ir conquistando los paladares chilenos.

La Lechería Los Maitenes, con más de 500 hectáreas, desde hace 15 años entrega sabrosos productos a la zona, haciéndose conocida principalmente por sus manjares y calugas, pero el lugar es mucho más, porque en un entorno rural de flora autóctona se emplaza una granja educativa.

El lugar abre sus puertas los días sábado, a las 11:30, para mostrar a los visitantes cómo son los campos del secano costero, mientras que el ganado pasta en un entorno campestre y silencioso, mientras los visitantes pueden disfrutar de comidas típicas.

Sergio Lira, administrador del lugar,  explica al diario Estrellas Liceanas que «desde el 2004 empezaron a hacer manjar para vender por el sector, luego se fueron haciendo conocidos y gente de otros sectores venía a comprar, preguntaban si podían pasar a ver los animales y ver cómo hacían su trabajo. En ese momento, junto a la familia, toman la decisión de crear una granja educativa para poder mostrar su labor, tener más recursos para sus animales, que los visitantes se fueran con una sonrisa y que les gustara el lugar, generando de esta manera un negocio familiar que acerca la vida del campo y respeto por los animales que entregan productos para el consumo humano», agregó.

Entre quillayes, boldos, espinos, litres, maitenes y flores nativas conviven libres ovejas, ganado caprino, alpacas y avestruces; la estrella de la lechería es la vaca junto a sus terneros, se encuentran gallinas, patos, gansos, conejos; además se pueden realizar actividades propias de un establecimiento de este tipo como sacar leche a las vacas, darles leche a los terneros, alimentar a los diferentes animales, conocer partes de la granja, el proceso de cómo hacen sus calugas, quesos y manjar.

Felipe y Matías Ledezma, dos hermanos universitarios que viven en la región, recuerdan que en «enseñanza básica fueron en más de una oportunidad a visitar esta granja educativa. Las actividades invitaban a interactuar con los animales, específicamente vacas, a las que ordeñaron y alimentaron», al finalizar,  recomendaron esta actividad para disfrutar de una tarde en familia.

Productos con calidad gourmet

Los productos se comercializan en diferentes supermercados de la zona, no obstante los turistas que lleguen hasta este destino pueden adquirir en la sala de ventas los diferentes productos de fabricación propia: manjar, calugas, variedad de quesos maduros, frescos con sabor, con ciboulette, merkén, orégano y pimienta; mermeladas caseras, dulce de membrillo, manjar con menta y almendras.

En el mismo lugar también se pueden encontrar otros productos elaborados en el valle de Colchagua, como aceites de oliva y salmón ahumado en conserva, artesanía en arcilla de Pañul y tejidos de lana natural a palillo y telar, hechos por la misma dueña.

A quienes llegan hasta el fundo les encantan los productos, los califican como de buena calidad, algo que sus dueños reconocen, además dicen que están agradecidos de las personas porque el sueño que tenían con su emprendimiento se está cumpliendo y esperan que la lechería sea conocida a nivel nacional.

 

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