Escolares transforman a Maipú en un lugar sustentable

Escolares transforman a Maipú en un lugar sustentable

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Esta comuna tiene la mayor cantidad de establecimientos con certificación ambiental de la Región Metropolitana, impulsando a niños, jóvenes y adultos a emprender un camino para aportar con su propio granito de arena en salvar el planeta.

Autora: Antonia Altamirano Sepúlveda

Diario Maipú en Cordeles, Colegio Alicante (Maipú).

En los últimos años la imagen de Maipú ha cambiado y de a poco se comienza a ver una comuna más verde y sustentable. Una muestra concreta, es la certificación de alrededor de 30 jardines infantiles y colegios por parte del Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Establecimientos Educacionales (SNCAE).

Esto también es un reconocimiento a numerosas iniciativas que pretenden motivar a niños y jóvenes a cuidar el planeta, como por ejemplo, los “eco-ladrillos”. “Que se arman en base a botellas de plástico, rellenas de desechos reciclados, que se comprimen haciéndolos tan firmes como para construir jardineras o estructuras concretas para los colegios”, cuenta al Diario Maipú en Cordeles, el profesor Darío Pinto, impulsor de esta iniciativa en uno de los establecimientos de la comuna.

También se han implementado huertas en donde los agricultores son los mismos estudiantes, ayudados por docentes, con el fin de enseñarles a que se lleven en la mochila todos los conocimientos a sus casas, formando un núcleo familiar “autótrofo”, para que cuando crezcan desarrollen aún más sus ganas de contribuir al medio ambiente y a sí mismos.

En el área de eficiencia hídrica, se están utilizando filtros en las llaves y sistemas de riego, para optimizar el uso del agua. Además de campañas con avisos y letreros que promueven el cuidado de este elemento tanto en las escuelas, en la calle, como también en sus hogares.

Todas estas acciones contribuyen a mejorar a través de diversas prácticas las alarmantes cifras entregadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que registran cerca de 11.300 personas que mueren al año en Chile por la contaminación.

Certificación y proyecto educativo

El SNCAE es un sistema de certificación que fue creado en el año 2003 por la Comisión Nacional del Medio Ambiente y el Ministerio de Educación con el fin de concientizar a los estudiantes, incorporando la educación ambiental desde edades tempranas para que se comprometan con su entorno, tomándolo como algo cercano. Además de reforzar sus valores éticos y sociales a la hora de trabajar en grupo.

“Para que un establecimiento sea certificado debe pasar por tres etapas. La etapa curricular que consiste en cambiar el proyecto educativo del colegio donde se incorpore la misión, y se empiece a formar estudiantes con educación ambiental. En segundo lugar, el ámbito de gestión que es de producción vegetal y fomento a la biodiversidad. Y, por último, el área de relaciones con el entorno, en la cual se fomenta el sentimiento de pertenencia con el mismo”, expresa Rodrigo Muñoz, encargado de SNCAE de la Municipalidad de Maipú.

Además, “un colegio luego de ser certificado debe regularse, para lo que existen tres niveles, por los cuales, debiese pasar: básico, medio y excelencia”, agrega el profesional.

Puesta en marcha del proyecto

“Maipú es una de las comunas que tiene más colegios certificados ambientalmente dentro de Santiago, además cuenta con muchos otros, alrededor de 24, que están en camino para lograrlo”, cuenta Francisca Valencia, coordinadora de la Unidad de Planificación y Proyectos Ambientales de la Subdirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Maipú.

La labor del municipio es prestar herramientas necesarias para llevar a cabo estas iniciativas, además cuentan con personas que están dispuestas a realizar talleres y charlas sobre el cuidado del medio ambiente a la comunidad.

La motivación y las ganas deben empezar desde los encargados del establecimiento “al permitir esta modificación para que los profesores puedan transmitirla a los estudiantes. Los chicos de enseñanza básica, por ejemplo, se ven súper motivados, al igual que en enseñanza media donde incluso crearon un colectivo ecológico y todos juntos comenzamos a hacer huertas”, cuenta orgulloso Mario González, profesor de Matemáticas del Colegio Alicante de Maipú, quien junto a otros docentes del mismo establecimiento llevan a cabo el proyecto.

Muchas de las instituciones involucradas son jardines infantiles, lo que según el profesor es beneficioso, porque “mientras más pequeños sean los niños que se involucren en esto, mejor. Así cuando crezcan van a tener una conciencia mucho más amplia con respecto al cuidado del medio ambiente, porque lo van a tener inculcado”.

Estudiantes motivados

Ignacia Riveros, vocera del Colectivo Ecológico Oasis de Maipú, cuenta que su objetivo principal como agrupación de estudiantes es “ayudar, dar paz y amor al planeta, que no se desperdicien cosas que sirven, que aprendamos a darles un uso, queriendo concientizar y llegar a la máxima cantidad de personas con esto, aprendiendo a adoptar una forma de vida más empática con la tierra”.

“Creemos que el nombre es una metáfora que nos motiva cada día a hacer lo que hacemos, el oasis es un paraje desértico, pero hay agua y crece vegetación. En este caso, creemos que dentro de todo este caos que hemos creado en el mundo, nuestro granito de arena puede contribuir a ayudar a que esa vegetación y esa agua se mantenga y sea más grande aún”, afirma Chiara Puccio, presidenta de Oasis.

“En simples palabras, nuestra motivación es la tierra y que esté bien cuidada y a salvo, aunque sea a través de un granito de arena”, concluye la vicepresidenta del colectivo, Yanis Lorca.

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