En la ciudad se puede escuchar una diversidad de estilos, que pasan por el freestyle, lo bailable y los sonidos provenientes de otros países.
Por: Marco Medina
Diario La Comarca de los Inútiles , Liceo Comercial Diego Portales
La población de Rancagua registra a 117.942 hombres y 123.835 mujeres, según los resultados del último Censo de Población. Cada uno de ellos tiene distintos gustos, y disfruta de diferentes tipos de música, que en ocasiones coincide con los de otras personas.
En esta diversidad de preferencias musicales y personas, se suma la llegada de extranjeros a la ciudad. Mucha gente ha migrado a este lugar para tener nuevas oportunidades y disfrutar de una nueva vida. Una nueva vida que también abarca la música, y muchos músicos de otros países llegaron para que en Rancagua se escuchen sus composiciones.
La vía pública es uno de los lugares donde más se puede observar. Al caminar por la calle Independencia es frecuente que los transeúntes puedan escuchar algún tipo de canción con melodía de otro país, lo que no pueden dejar pasar y se detienen a escuchar.
“Siento que puedo alegrarle el rato a alguien con la música”, comenta Philip Jerome, un músico callejero que se destaca por tocar el saxofón al frente de un centro comercial del centro de Rancagua.
También agrega que «los rancagüinos escuchan distintos tipos de música, pero muchos no comparten eso, porque tienen miedo que sea distinto al reggaetón», menciona distraídamente Philip.
Él comenzó a tocar música desde hace cerca 2 años en Chile, y ha sido conocido en diversos lugares, participando en eventos, fiestas privadas, o en restaurantes y espacios para tomar café.
«La música me ha hecho tomar decisiones», dice Philip. Por eso decidió traer la música de su país, Haití, a Chile y ha logrado que mucha gente de Rancagua se deje llevar por sus canciones.
«Conocí un nuevo estilo al escuchar su creación y nos mostró su pasión por la música», comenta un amigo de Philip.
Estilos diversos
Latinos, es el nombre de la canción que muchos rancagüinos bailan en distintos eventos, canción de 1996 del grupo Proyecto Uno, que aún se mantiene en nuestra época, sin importar la edad o género. «Al momento de bailar todos somos rancagüinos y nos unimos para disfrutar un momento», explica un animador de eventos privados.
Otras canciones que se escuchan en forma frecuente en muchos eventos y en diversas discoteque de Rancagua, son algunas de Axe bahía, dejando en claro que las canciones bailables y movidas, son las preferidas. «Escúchala, y ya verás como te comienzas a mover solo», comenta una joven con una sonrisa en la boca.
Por otra parte, ha llegado a las calles de la capital de la región de O´Higgins el Freestyle o MC, un género que va principalmente en la improvisación. Ha provocado un gran impacto en los adolescentes de Rancagua, incluso se realizó un encuentro comunal a principios de este año, donde 54 competidores se reunieron en la Plaza Los Héroes. Esta actividad fue realizada por el Instituto Nacional de la Juventud.
¿Ruido o Música?
«No lo considero música”, menciona un espectador en la calle observando una batalla de freestyle.
El origen de este estilo es el rap, que fue creado a fines de los 70, y es considerado música, pero hay numerosas personas que se preguntan ¿Por qué el freestyle no?
Mucha gente no conoce su procedencia, pero aun así no niegan que conocen este estilo y que no pueden evitar mirar cuando hay mucha gente observando batallas de gallo a lo largo de la calle Independencia.
«Poco a poco perdí la vergüenza, antes no me atrevía a pararme al frente de alguien y pelear, aunque sea con palabras», comentó un freestylero rancagüino experimentado. Sin duda, una habilidad fundamental para poder ser partícipe del estilo, es ser creativo y saber comunicarse con el público.
Estas habilidades pueden servir de mucho en la vida, ya que numerosas personas con esas características han logrado el éxito. Hombres o mujeres que se subestimaron en su momento, pero que hoy en día están ganando y siendo felices. Sin dudar el freestyle es una rama de la música que aún queda por descubrir.





















