Con un centro ceremonial, talleres y otras iniciativas, buscan que a través de la participación y la transmisión de la cosmovisión mapuche se logre la integración entre mapuches y huincas, promoviendo el respeto por la tradiciones de los pueblos originarios.
Autores: Iker Daza y Anne Neysha Dorvilier
Diario Ecos en Tinta, Colegio Juan Luis Undurraga (Quilicura)
En la comuna de Quilicura se abren numerosos espacios para asistir a talleres organizados por la Casa de la Mujer y Casa Indígena: telar mapuche, bisutería, orfebrería, alfarería, mapudungun, y cosmovisión mapuche. Estos se realizan en Arturo Prat N° 325, de 9:00 a 13:00 horas los lunes, y de 15:30 a 17:30 horas los días martes.
El 2019, los vecinos de la comuna en conjunto con la asociación indígena de la comuna, Hailla-Rewe, le dieron la bienvenida a la nueva salida del sol y la luna con una actividad abierta a la comunidad, celebrando así el nuevo año mapuche.
Diego Huenuman, jugador de palín mapuche, a Diario Ecos en tinta relató que «todos los años nuevos se reúne la comunidad para mostrar nuestro juego típico a toda la gente».
Con el fin de que las tradiciones y rituales del pueblo indígena sean mejor comprendidas y respetadas por los compatriotas, es que las comunidades de la comuna han generado una alianza de cooperación.
Desde la política nacional, la Oficina de Pueblos Originarios busca promover y ejecutar actividades interculturales que permitan potenciar el desarrollo de los habitantes indígenas de la comuna, incorporando a la comunidad.
Esta organización, con más de 20 años de funcionamiento, busca a través de esta iniciativa fortalecer su identidad como mapuches en el sector, además de seguir luchando para que no se vulneren los derechos de su pueblo.
La búsqueda del Wallmapu
Para la comunidad mapuche fue esencial encontrar el lugar perfecto, por el carácter ancestral y conmemorativo que poseen sus actividades.
‘Wallmapu’ en mapudungun significa tierra sagrada, por lo cual la búsqueda ha significado un proceso complejo y minucioso.
El Centro Ceremonial Inaltu Winkul, estará ubicado frente al cementerio comunal de Quilicura, con más de 9.000 metros cuadrados, y finalizando la primera etapa de construcción contará con 27 kunys o ramadas que permitirá a los vecinos la realización de actividades culturales y ancestrales.
Las organizaciones llevan activas más de dos décadas, y ellas han llevado una lucha por obtener un espacio como primer peldaño en un recorrido lleno de proyectos y metas.
El objetivo para las comunidades indígenas es lograr que la oficina de asuntos indígenas, alcance una relevancia a nivel nacional que permita la promoción de espacios formales para las actividades que normalmente se realizan en gimnasios o oficinas.
Parte de la cosmovisión mapuche es la necesidad de interactuar con la naturaleza. En ella habitan los Ngen, considerados espíritus dueños de las entidades. Por lo tanto el Wallmapu es esencial para el desarrollo espiritual de las comunidades.
Por una alianza entre mapuches y huincas
Gladys Curihual Catrileo, tallerista de telar mapuche, y activista, en entrevista con Diario Ecos en Tinta, compartió información respecto a su labor como líder de la comunidad mapuche, junto a su hermana Alicia. Quienes trabajan en Quilicura y otras comunas de la Región Metropolitana.
Los talleres que imparten las hermanas Curihual, al incluir a integrantes no mapuches, reflejan un alto interés y respeto por parte de sus participantes hacia el conocimiento del mapudungun y viceversa, haciendo posible el crear una alianza de cooperación entre sí.
Francisca Huiriqueo, una de las asistentes a estos talleres, comenta que cuando era pequeña se avergonzaba de ser mapuche porque desconocía el valor de sus ancestros. Pero que cuando creció, comprendió que sus apellidos, Huiriqueo y Melillan, traían consigo tradiciones e historias que formaban parte de su familia .
«Por eso creo que son importante los talleres porque transmiten ese conocimiento social que solo es capaz de ser enseñado por otro», relata Francisca con emoción al recordar a su abuela machi y su abuelo lonko, y releva la labor que cumplen estos talleres.
Gran parte de las actividades indígenas se realizan en Santiago. Respecto a esto, Gladys comenta que cuando realizan actividades no necesitan de mucha ayuda externa, sino de una mayor participación, agregó que «invitamos a los mapuches, al chileno normal o al huinca, como le llaman algunos, a ser parte de nuestra cultura, pues para nosotros el chileno ya dejó de ser un enemigo, y ahora es un amigo más».
Profundizando sobre la visión de los grupos originarios acerca de la relación mapuche-huinca, la líder reflexiona señalando que «si nos ponemos a pensar, el chileno pobre comparte la misma vulnerabilidad de derechos que el mapuche, entonces, ¿por qué el mapuche va a ser el enemigo del pobre?, ahora mismo el mapuche tiene otro enemigo más grande, la política».
El rol político del mapuche
Hoy las comunidades indígenas buscan resignificar el rol del mapuche desde lo folclórico hacia lo político. La tallerista mapuche, analiza que «No solo somos algo para mostrar», sino que son una cultura que necesita ser reconocida y valorada por su país, y el mundo.
Si bien la discriminación se encuentra en retroceso, la visión de algunas comunidades es que tanto los descendientes mapuches como los no mapuches trabajen juntos por lograr a su autonomía a través de la autogestión y la colaboración.





















