Modelo islandés: ¿Una luz de esperanza?

Modelo islandés: ¿Una luz de esperanza?

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Por: Cristóbal Ossandón

Liceo María Luisa Bombal de Vitacura

El consumo de sustancias ilícitas por parte de niños y jóvenes en Chile no es nuevo. Pese a los esfuerzos, las cifras siguen siendo alarmantes. Dos de cada tres estudiantes que han probado sustancias alcohólicas lo hicieron por primera vez antes de los quince años. Podría pensarse que este flagelo solo afecta a las comunas más vulnerables. Pero, según cifras del CONACE, ya en 2007 el consumo de marihuana aumentó de 9% a 19% en jóvenes que provienen de hogares con ingresos superiores al millón de pesos. Por lo que se ve, este es un problema nacional que no ha parado de crecer en los últimos años.

¿Qué han hecho las instituciones? Conace (1990-2011) y SENDA (2011-presente) lograron implementar nuevas leyes de combate y prevención del consumo, pero no han evitado su incremento. Una explicación a este fenómeno podría estar en las palabras del creador del “Método islandés”, Harvey Milkman: “La educación sobre las drogas no funciona porque nadie le hace caso.”

Tal modelo (“Youth in Iceland”) tiene su origen en la crisis de consumo de drogas y alcohol en jóvenes islandeses a fines de los 90 y su foco -según Milkman- recae en la idea de que la búsqueda de la sensación de embriaguez es la que produce los altos niveles de adicción. Por eso se propone que es mejor organizar un movimiento social basado en la embriaguez natural, pero sin los efectos perjudiciales de las drogas. Producto de su tesis y a través de todo el país, se crearon subsidios y talleres de danza, música, deporte, entre otros. Los resultados fueron increíbles.

Islandia, que tenía el mayor consumo de drogas en adolescentes en Europa, pasó a ser el menos consumidor. Por ejemplo, entre 1998 y 2016 los adolescentes islandeses de entre 15 y 16 años disminuyeron la embriaguez de un 42% a un 5%. En mi colegio (Liceo María Luisa Bombal de Vitacura) se ha implementado este método recientemente, a través de charlas y talleres deportivos que representan una de las bases de esta metodología. Según el director, Cristián Cintas, se ha logrado detener la tendencia histórica del aumento del consumo de estupefacientes.

Me parece que la gran ventaja de este método es que han capacitado a nuestros profesores y padres, para que ellos nos apoyen, en vez de creer que depende solo de nosotros el cuidarnos.

Los beneficios del Modelo islandés están a la vista y son perfectamente replicables para todo Chile. Por lo tanto, no solo depende de que los ministerios de Salud o Educación apoyen este método, sino de que las comunidades se rijan sin dobles estándares. De este modo podremos saldar la larga deuda de nuestro país con la prevención del consumo de drogas y alcohol.

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