En la lucha por el rescate de la cultura mapuche, el longko, como jefe de su comunidad, transmite su sabiduría ancestral a través de la enseñanza de su lengua, de la música y el amor por la tierra.
Autor: Emanuel Valencia Gutiérrez
Estudiario, Escuela G. Guillermo Zañartu (Quilpué)
Wenceslao Coilla Marín, la máxima autoridad de la comunidad mapuche Folitun in Foliln hace sonar su trompe al iniciar una de las tantas clases que realiza sobre cosmovisión mapuche en la región de Valparaíso.
A sus 56 años de edad y con una mirada que demuestra fortaleza, se sienta lentamente y observa a su alrededor. Su esposa, Carmen Zapata, una mujer mapuche con ojos intensos, es su pilar fundamental y quien permanece atenta en todo momento a las palabras de su füta (esposo en lengua mapuche).
Sus días los pasa entre las actividades propias de un longko, las invitaciones a interpretar sus creaciones musicales y su labor de educador tradicional intercultural en distintas escuelas y liceos localizados en la V Región.
Con voz melancólica, es un hombre de pocas palabras, pero su pasión por la difusión y respeto de la cultura mapuche hace florecer de sus labios un discurso firme y seguro.
Este nativo de la región de la Araucanía proveniente de la comunidad mapuche Temu Lemu, ubicada en la provincia de Malleco, habla con nostalgia de su infancia en el campo. A los trece años llegó a vivir en la ciudad y afirma que se ha adaptado y ha sabido salir adelante. “Me he insertado a la sociedad chilena con un trabajo que me permite mantener a mi familia, tengo una empresa de construcción independiente, además de mi trabajo en la difusión de la cultura de mi pueblo”, señala.
Para don Wenceslao nunca pasó por su cabeza ser longko, pues de pequeño se negó a sí mismo esa responsabilidad. Muchas veces pensó en no asumir su puesto dentro del pueblo, pero a través del paso de los años fue creciendo y madurando hasta llegar a aceptar la realidad, el destino al que estaba ligado. Su padre falleció muy joven, cuando él era un niño aún y a pesar de ello logró establecer la conexión con sus antepasados.
«Lo que pasa es que uno trae una herencia, cuando tus familiares son longkos tú traes un gen dentro. Mis abuelos eran jefes, tanto por parte de padre como de madre. Mi padre no fue longko porque falleció a los 25 años. Entonces uno lo lleva en la sangre».
-¿Para usted que es lo más difícil de ser longko?
«La comprensión con la gente, hay mucha gente de origen mapuche acá en la ciudad que no conoce su propia cosmovisión, al no conocer esto no comprenden la cultura, la gente que nace acá no entiende este concepto central».
-¿Qué es lo que más le gusta sobre sus labores de longko?
«Me gusta todo, el contacto con las personas, hacer música, aconsejar a la gente. Para los integrantes de la comunidad la figura de un longko es muy importante, pues como su nombre lo indica, es la cabeza del grupo. Es indispensable tener un buen líder, existiendo esta cabeza en la comunidad se puede aprender todo».
Aunque para ser longko se necesita hablar mapudungun, entender la cosmovisión y saber hacer todo lo que se hace centralmente, el jefe mapuche afirma que un líder siempre nace, no se hace.
Otras de las actividades que don Wenceslao realiza como longko es ser el portavoz de los miembros de su comunidad: debe llevar las opiniones de la comunidad y defender sus posiciones frente a autoridades del Estado de Chile y en el Consejo de Longkos de la V región. El 21 de mayo pasado, todos los longkos de los territorios que comprenden la región de Valparaíso se reunieron junto a sus werkenes y sus esposas para constituir el Consejo de Longkos.

Fuente: Archivo propio de Carmen Zapata
En el consejo “participan todos los longkos con un solo pensar, siendo de distintas comunidades. En esas reuniones tratamos temas en común, generalmente en defensa de que nos reconozcan las autonomías de los territorios, nuestra lengua y la educación de nuestro pueblo. Nos reunimos cada quince días en diferentes lugares porque cada longko tiene su comunidad, su espacio».
El renacer del mapudungun
Lo que más le gusta resaltar de la comunidad mapuche son las diferentes formas de expresión, sobre todo la lengua originaria, el mapudungun, la música y los bailes. Esto se ve reflejado cuando enseña sobre la cultura mapuche todos los sábados en los distintos liceos y colegios ubicados en diferentes sectores de la Región de Valparaíso, como Laguna Verde y Quilpué.
Coilla realiza su labor docente junto a su esposa, quien lo apoya en todas las actividades relacionadas con la enseñanza de la cosmovisión de su pueblo, sobre todo en lo referido a las danzas mapuches.
Las clases están dirigidas a distintos tipos de personas, desde niños de primero básico hasta profesionales, principalmente profesores, los que han mostrado gran interés y motivación por aprender. “Hace unos días graduamos a cuarenta alumnos y la mayoría aprendió en una primera fase a hablar y cantar en mapudungun», comenta el longko.
-¿Por qué se dedicó a enseñar mapudungun?
«Porque quisieron eliminar nuestra lengua, borrarla del mapa, entonces nosotros como profesores interculturales estamos rescatándola. Queremos que nuestro idioma mapuche sea conocido como el español, porque sería la segunda lengua chilena; de hecho sería la primera, pero el español lo pasó a segunda. Desgraciadamente, hay muchas personas que no saben hablar mapudungun, por eso se forman los talleres y las comunidades para enseñarles a comunicarse en su propia lengua».
Se queda en silencio por un momento.
“Recuerdo, de hecho, que en los colegios no te dejaban hablar mapudungun. Te expulsaban del colegio si no sabías hablar español”, comenta el longko, con pesar.
-¿Para aprender mapudungun hay que tener alguna cualidad específica?
«No, yo creo que sólo interés, eso se ve reflejado en algunos alumnos… como ella, por ejemplo». (Señala a una de sus alumnas y le sonríe).
-¿Cuánto puede tardar una persona en aprender mapudungun?
«Dicen algunos estudios que toma de tres a cuatro años hablar fluido mapudungun. Todo depende del interés y la constancia que uno le coloque al aprendizaje. La lengua mapuche es fonética, no escrita, pero hoy existen grafemarios que han sido creados para conservar y poder enseñar la lengua a hablantes de otros idiomas. Algunos sonidos del mapudungun no existen en el idioma español, lo que dificulta su habla».
-¿Usted cree que el mapudungun es difícil?
«Sí, muy difícil. Hay fonéticas que no se pronuncian bien. Hay muchas personas que hablan mapudungun pero lo hablan mal, va todo en la fonética, es muchísimo más difícil que el inglés».
Ser mapuche es ser guerrero
A pesar de sufrir varios conflictos relacionados con la discriminación, la comunidad no se cansa de luchar por ganarse su lugar en la comunidad urbana. Para el longko, “la comunidad mapuche no está considerada, está aceptada, pero no integrada. El Estado no nos deja incorporarnos completamente. El concepto de cultura apareció en el año 1985, en ese año recién se comenzó a hablar de cultura con respecto a nuestro pueblo, antes de eso este país era un país inculto y racista”.
-¿Cree que los mapuches son valorados hoy en día en Chile?
«Más que valorados, creo que son respetados, principalmente, por su lengua».
-¿Qué opina que muchos mapuches sean discriminados en la sociedad actual?
«Es que la discriminación nunca se va a terminar. Es un mal a seguir, lo que pasa es que todavía existe el racismo incluso dentro de la misma comunidad. Yo creo que no hay nadie que no haya sido discriminado. Hoy está la lucha territorial que también te toca y eso hace más visible esa discriminación».

Fuente: Archivo propio de Consejo de Longkos V Región
-¿Qué piensa usted de los conflictos que hay en el sur de Chile por las comunidades mapuches?
«Los conflictos son tremendos. Hay muchos de los que viven acá en la ciudad que no tienen tierra, al no tener tierra somos despatriados de allá. Ahora venimos a ser colonos a la ciudad, a colonizar, estamos obligados porque nuestras tierras fueros usurpadas, nos las quitaron sin autorización por eso está la reconquista de la tierra».
-¿Cómo cree usted que se podrían solucionar los problemas territoriales de los mapuches?
«Creo que nunca se va a solucionar, porque del Biobío hacia allá son 8500 millones de hectáreas, hay tierras que están siendo usurpadas y el Estado ha recuperado sólo dos mil, saque la cuenta».
En Quilpué no hay terrenos aptos para un centro ceremonial, pues los espacios son pequeños, porque un pueblo necesita por lo menos unas dos o tres hectáreas de tierra, afirma el longko, que hace un llamado constante al Estado para la recuperación de los terrenos de sus antepasados y poder ser devueltos a la comunidad.
Junto a él ha estado siempre su esposa Carmen Zapata. Como fiel compañera, ella siempre le ha apoyado en las decisiones importantes, en la enseñanza del mapudungun en distintos lugares, en el Consejo de Longkos de la V Región y en todas las actividades culturales que realiza la comunidad.
-¿Cuál ha sido su mayor reto en la vida?
«Son muchos. Siempre cuando joven uno tiene muchos sueños, solo que yo he llegado a mi sueño. (Mira a su compañera, antes de continuar) Alcancé mi sueño, también gracias a mi esposa quien me ha apoyado en un cien por ciento».
-¿Cuál es la frase de su vida?
«El que quiere, siempre puede».
Después de todo, de malos y buenos ratos, de los altos y bajos momentos que ha tenido la vida de este jefe mapuche, recalca: “A mí me encanta lo que hago. Soy feliz”.
(Cuadro de texto)
El canto de la tierra
De la mano de su abuelo, don Wenceslao Coilla aprendió música desde muy pequeño, pues él le enseñó a cantar y a tocar una gran variedad de instrumentos musicales mapuches, como el kultrún, la pifilka, el trompe, la trutruca, entre otros. “Con mi abuelo me gustaba cantar”, recuerda el líder mapuche que tuvo como figura paterna a quien era el longko de su comunidad en aquellos tiempos de juventud, pues su padre murió a los veinticinco años de edad. Este aprendizaje y amor por la música lo llevaron, muchos años después, a convertirse en un músico reconocido, compositor e intérprete de sus propias obras musicales. Esta labor no sólo la ha desarrollado por pasión, sino que sus composiciones tienen también un objetivo claro: rescatar y difundir la cultura mapuche. Sus creaciones han llevado a que don Wenceslao Coilla sea invitado constantemente a diversas zonas de la región de Valparaíso, no sólo en su rol de autoridad indígena, sino también como artista, interpretando su música, “pudiendo así mostrar la cultura a todas las personas asistentes a estas actividades”.
Su disco, que está en su lengua originaria, mapudungun, y que fue editado de forma independiente por él mismo, es una muestra de su trabajo de investigación y recreación de la música ancestral de su pueblo. Sus temáticas van desde el amor de pareja hasta la espiritualidad más profunda. Como una forma de acercar estas melodías y cantos a un público mayor, algunas de sus obras musicales se encuentran también disponibles en la plataforma web YouTube, que tiene millones de usuarios en todo el mundo.
Por otra parte, estas creaciones originales del longko también se volvieron parte de su metodología de enseñanza, pues permanentemente utiliza sus composiciones y crea otras nuevas para enseñar la cultura mapuche y, principalmente, su lengua, a los alumnos de distintas edades que asisten a las clases que dicta junto a su esposa, Carmen Zapata, en su labor de educadores tradicionales, en las diferentes zonas de la región.





















