Recuadro:
Don Carlos es el alcalde actual de la comuna de Huechuraba desde el 6 de diciembre de 2012. Él y su familia están directa y profundamente unidos a la historia de Chile. Su madre, Sofía Prats, fue la primera alcaldesa de Huechuraba. “Tengo una responsabilidad histórica sobre mis hombros”, declaró en 2013. Su motor principal dice ser la justicia social.
Nació en Talca, creció y realizó su Enseñanza Básica y Media y sus primeros años de universidad en Concepción, siguió sus estudios en Santiago, viajó a Barcelona para perfeccionarse.
No le interesa ser presidente. Piensa que puede hacer más desde su puesto de trabajo. Pero reconoce que le habría gustado ser embajador. Es un hombre con muchos amigos. Fue Agregado de Prensa de Chile en Canadá. Se hizo amigo de la Gobernadora General de ese país, Jefa de Estado nombrada por la Reina de Inglaterra y su marido, John Ralston Saul, quien era un intelectual que ganó la medalla de Caballero de las Letras y las Artes, distinción que entregan los franceses. “Él escribió un libro que se llama “Los Bastardos de Voltaire”, el cual en los 90 fue un tremendo libro. Y con ellos conocí a Pinchas Zukerman un famoso violinista y director de orquesta israelí. Nos estuvimos riendo con José Saramago, escritor español, quien fue Premio Nobel de Literatura”.
Se reconoce a sí mismo como fanático de la lectura y los deportes. Es interesante conversar con él, siempre tiene respuestas profundas y no se preocupa por tener un lenguaje formal. Don Carlos es simplemente…él.
Fue difícil coordinar un horario para lograr realizar la entrevista, ya que están en plena campaña. Sin embargo, no tuvo dudas en hacer un espacio en su apretada agenda para conversar con Tierra de Pumas Jr. Nos recibió en un local repleto de propaganda electoral y mucha gente alrededor. Su vestimenta informal, camisa blanca, jeans y zapatillas rojas, nos sorprendió.
Mientras nos ofrece sentarnos en una pequeña mesa redonda, está pendiente de todo lo que pasa alrededor. Entran vecinos para invitarlo a un evento, otro tan solo para saludarlo. Hay algo en su persona que lo distingue. Se nota humildad en él, se mimetiza con los vecinos del municipio.
Al comenzar la entrevista pide a un cercano que apague el televisor. Reconoce que tiene déficit atencional y le cuesta concentrarse…
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Entrevista

¿Cuál es la motivación que lo incentiva a trabajar por el bien de la comunidad?
Creo que no surge de un momento para otro, se va construyendo en el tiempo. Por lo tanto, la motivación que te lleva a esto puede ser de diferentes tipos, puede ser vocacional o por fe igual; así como uno cree o no en Dios, puede ser que uno crea o no en la voluntad de cambiar una sociedad. Para cambiar una comunidad tienes que entrar en el ámbito que corresponde para poder hacerlo, puede ser que por algún hecho fortuito asumas una decisión diferente a la que tenías. Ejemplo: No te importaban los perros, nunca te importaron los animalistas y de repente viste un perro que le estaban pegando y dijiste: “Esto no puede ser, yo voy a defender a los animales” y así te transformas en alguien que defiende.
Hay tres elementos importantes que influyen en mis decisiones. Cuando yo estudiaba derecho en Concepción, la gente de la Pincoya, en esa época Conchalí, para nosotros eran héroes porque uno escuchaba la radio y se iba imaginando como luchaban por sus derechos. Es muy raro que, después de treinta y tantos años, yo sea alcalde de la gente que admiré sin conocer. En segundo lugar, comencé a acercarme a la gente de la comuna por el trabajo de mi madre. Tercero, por religión; la Iglesia Católica dice que hay que tener opción preferencial por los pobres y aquí hay harta pobreza y vulnerabilidad.
Estos puntos son lo que más me representan como voluntad de transformar socialmente una situación que me parece injusta; por lo tanto, no hay una sola motivación, sino varios aspectos que te van empujando voluntaria e involuntariamente a ser parte de un proceso de cambio.
¿Cuáles son las emociones que se sienten al ir nuevamente por la alcaldía de la comuna?
No sé, hay una cosa de voluntad de persistir en algo que te parece que es lo que se debe hacer y por otro lado hay elementos extras. Entonces, se pueden dividir las emociones en dos aspectos: Uno, la decisión que uno toma en función de lo que ha ido generando en el trabajo para decir: “Persisto en esto y sigo” y la otra es lo que te va produciendo el mismo trabajo, pero desde afuera, por lo que hay una reflexión y emoción internas, y otra son las emociones que generan el reconocimiento o el contacto que uno va teniendo con la gente y que también te va llevando a tomar una decisión racional, pero que emocionalmente también está condicionada por lo externo, por la persona. El eje fundamental que me lleva a presentarme nuevamente es la lealtad compartida con la gente.
¿Fue a la universidad? ¿Qué estudió y por qué?
Estudié 2 años de Derecho en la Universidad de Concepción. En Santiago estudié Ciencias Sociales. Me fui a Barcelona becado por el gobierno español a realizar el Doctorado en Ciencias Políticas, allá me inscribí también en el programa de Doctorado en Comunicación Social, solo me faltó presentar las tesis de ambos. Y después hice Diplomado en Ciencias Políticas y Defensa en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos y terminé el programa de Magister en Ciencias Políticas y Defensa, aunque tampoco presenté la tesis. En conclusión, tengo el título de Periodista, el grado de Bachiller en Ciencias Sociales, mención Historia y tengo el Master en Comunicación Social por la Universidad de Barcelona. Después me dedique a hacer clases en la universidad por 8 años.
¿Qué aficiones lo han acompañado en su vida?
La lectura, el deporte, la música y el cine, eso básicamente.
¿Ha cambiado su forma de ver la vida en los últimos años, por qué?
Sí, uno siempre tiende a solidarizar con causas sin estar insertas en ella, pero cuando uno ya es concejal y la pega te obliga a estar inserto en el territorio, las percepciones que uno tiene base a lo que ha escuchado, visto o conversado se te hacen mucho más profundas porque además las están solicitando todos los días. Entonces yo creo que si hay algo que me ha hecho cambiar mi forma de ver la vida es la realidad que le toca vivir a tanta gente acá, es decir, de los 90.000 habitantes que viven en Huechuraba, 11.000 están jubilados, es decir ya no trabajan, de esos 11.000, 9.000 ganan menos de $200.000 pesos mensuales como jubilación y de esos hay 1.700 vecinos que ganan $93.000 pesos mensuales, y con eso viven. Es inaceptable. Entonces la percepción que uno tiene de Chile, de la democracia, de la condición que debe uno tener como alcalde y la voluntad de cambio que uno debe hacer como hombre progresista se te multiplica por mil y no quieres que las cosas se resuelvan de aquí a veinte años, uno tiene que tener la voluntad para que se haga rápido.
¿Por qué se postuló como alcalde en Huechuraba y no en otra comuna?
Por la admiración que le tenía a la personas de la comuna sin conocerla, por el afecto y el cariño que uno siente al hablar con ellos. Cuando te interesa lo que le pasa a la gente más humilde, cuando la iglesia que uno pertenece te dice que tienes que apuntar para allá.
¿Qué quería ser de niño?
Bombero, milico, astronauta…
¿Cuál fue su travesura más divertida?
Una vez en el colegio recogimos un pedazo de lacrimógena y la encendimos dentro del colegio y tuvieron que evacuarlo entero… nadie supo. Otra vez rompimos el cristal de la alarma del colegio y la activamos.
¿Ha ganado algún trofeo?
Sí. Yo hice atletismo, estuve a 5 segundos del récord nacional de 800 metros planos, dos vueltas al estadio. Fui seleccionado de voleibol y de basquetbol, por lo tanto recibí hartas copas y medallas.
¿Cómo está formada su familia actual?
Por una esposa soltera porque no estamos casados y dos cabros chicos, el Carlitos y la Sofía. Esa es mi familia.
¿Sus hijos apoyan su trabajo o preferirían que se dedicara a otra cosa?
No, no tienen mucho que opinar. Son muy chicos. Uno lo discute más con la señora. Hay momentos en que uno duda si quiere seguir siendo alcalde, porque te reclaman todo el día, inventan mentiras y leseras, que uno tiene amantes, que es ladrón, sinvergüenza, entonces uno dice: “¿Vale la pena seguir?”. Creo que la vida es suficientemente corta para andar jodiendo la vida a los demás, o… tal vez es tan larga que hay algunos que llegan a abarcar la de los demás
Don Carlos confiesa que le gustaría compartir más con su familia, cocinar, tirarse en la cama a perder el tiempo, sin tele, jugando, conversando, disfrutando de la piscina, del sol en el verano o salir a mojarse un poco durante el invierno.
¿Qué nos puede contar de sus padres y hermanos, si es que tiene?
Tengo tres hermanos. Yo soy el más grande, después viene el Pancho, que estudió filosofía, la Blanca y mi hermana menor quienes estudiaron psicología. Yo fui el primero en ir a la universidad, mi papá estaba orgulloso, él hizo muchos esfuerzos para educarnos a mí y a mis hermanos, entonces el agradecimiento es total. Todos los momentos que paso con ellos son buenos.
¿Alguien de su familia es o fue político?
Mi madre fue Alcaldesa de Huechuraba del 92 al 2000, mi abuelo fue Comandante y Jefe del Ejército, Ministro del Interior, Ministro de Defensa y Vicepresidente de la República, murió en Argentina, le pusieron una bomba debajo del auto y mataron a mi abuela con mi abuelo. Mi tío bisabuelo fue el Comodoro Arturo Merino Benítez, Belisario Velázquez Prats, fue el que le declaró la guerra a Perú y Bolivia. Es divertido tener una familia histórica, pero es una mochila bastante grande.
¿Por qué y cuándo se dedicó por la política?
Desde chiquitito, siempre me gustó la tontera. Leía el diario completo a los 12 años y siempre era el que sabía lo que estaba pasando. Empecé siendo presidente de curso, presidente de centro de alumnos y miembro del centro de alumnos en la universidad.
¿Cuándo se dio cuenta de que tenía características de líder?
Cuando me empezaron a decir que parecía uno… No, aparte uno se da cuenta. Cuando uno habla, si el resto te presta atención o no. En la Universidad lo mismo, hay profesores que dan lata y profesores que son entretenidos, y eso se nota por la cantidad de estudiantes que llegan o que no llegan y cuanta atención te ponen y no te ponen. Siempre mis cursos los tenía llenos y estaban todos atentos dentro de la clase. Sonaba el timbre, uno seguía hablando y los cabros no cerraban sus libros.
Como concejal también, uno se da cuenta. Como estudiante en la universidad, que eran otros tiempos, también. Pero en esa época eran más importantes los conocimientos; entonces te servía haber leído desde hace tanto tiempo. En ese tiempo, las discusiones eran con argumentos; por ejemplo, tu peleabas con alguien y cuando empezabas a perder, yo me metía, porque sabía más que tú, entonces tu salías y yo seguía discutiendo con el contrario, y cuando él empezaba a flaquear, alguien que sabía más se metía y empezaba a pelear conmigo y al final tenía mucha gente alrededor mirando y todos aprendíamos.
Hoy en día las cosas son muy diferentes, se generan discusiones sin argumentos. Alguien no sabe, el otro tampoco y se acabó el debate. Ya, listo, chao.
Antes de ser alcalde, ¿a qué se dedicaba?
Hice clases en diversas Universidades, era Director de Relaciones Internacionales de la Intendencia Metropolitana de Santiago y era Concejal. También hice clases un semestre en el programa de Magíster en la Universidad Autónoma de Barcelona. Después me invitaron a ser Profe auxiliar por seis meses, en el Magíster de Gestión de la Comunicación Política y Electoral. Divertido.
¿Qué hechos le parecen injustos?
Muchas cosas. No considero justo que algunas comunas tengan mucho y acá muy poco. Me parece injusto que la gente de una comuna tenga que viajar a otra para tener un parque donde recrearse, que el acceso a la cultura y la información también sea diferente. Me parece injusto que haya comunas donde hay ocho años de diferencia en promedio de vida…
No me cabe en la cabeza la posibilidad de ser alcalde de una comuna donde no se pueda hablar con los vecinos.
Que no haya un vaso comunicante que permita que unos sigan viviendo bien y los otros tengan mejor calidad de vida.
¿A qué dedica su tiempo libre?
Además de aprovechar el tiempo con mi señora y mis cabros chicos, lo dedico a dormir y a comprar libros que me interesan. Como sé que no tengo tiempo para leer, los voy guardando en el librero, envueltos en papel de regalo. En el verano, cuando tengo vacaciones, saco cualquiera como sorpresa. Es divertido regalarse libros.
¿Usted siente la aprobación de los habitantes de la comuna? ¿Por qué?
La tranquilidad y el reconocimiento se dan cuando uno hace bien las cosas, cuando promete y cumple. Me paseo a las 12:00 de la noche en la Pincoya o camino por Recoleta, siendo “alcalde”, sin gente que me rodee y no pasa nada. Eso es una enseñanza. Voy por la calle y la gente me dice: “oiga Carlitos, un completo o tome agua que hace calor”, todas esas cosas son muestras de cariño y de aprobación.
La gente aquí se levanta a las cinco y media de la mañana para ir a trabajar, van a construir otro Chile, muy distinto al que les toca vivir acá, y vuelven a las ocho de la noche cansados.
Entonces, si yo soy el alcalde, tengo que legitimarme frente a ellos, debo llegar por lo menos a las siete de la mañana a mi oficina y dejar abierta mi puerta para atenderlos.
¿Qué cosas piensa usted que todavía no ha hecho a nivel personal?
Mmm, creo que todas la imbecilidades que se me han ocurrido hacer las he hecho; faltan algunas seguramente, no me atrevo a saltar en paracaídas por ejemplo, pero si corrí delante de los toros en Pamplona, eso fue divertido. Corrí delante de los pacos en dictadura también.
Quizá ser taxista sería choro, en todo el currículo que uno tiene, poner un año de taxista y seguir con trabajos formales, y los que lean digan: “¿Por qué?, ¿qué le pasó?”. Tener un bar a lo mejor, algo así para poner la música que uno quiere, tener la decoración que yo quiera y el que quiere entra. Como pasa en mi lugar de trabajo, en la oficina tienen que entrar todos y yo la tengo decorada a mi pinta.
¿Algún defecto que odie de usted?
Un defecto que odio de mí es que trato de hablar corto y nunca puedo. Yo creo que es deformación profesional de la universidad, trato de que siempre se entienda lo que hablo.
¿Se considera una persona feliz?
Si, relajado.
Si tuviera una máquina del tiempo, ¿A qué año iría? ¿Por qué?
Lo he pasado bien siempre. El periodo que estuve en Barcelona fue loco, fui más a fiestas de lo que estudié. La universidad en Chile fue fascinante porque era una época era súper intensa, todos los días pasaba algo, era bonito.
Y si pudiera elegir un periodo de la historia, quizás la segunda guerra mundial en Europa, quizás los 70 en Chile, hasta ahí no más porque si siguiera ya estaría muerto.
¿Cambiaría algo durante ese viaje imaginario?
No, yo creo que cada uno vive lo que tiene que vivir, yo no creo mucho en el arrepentimiento. Cuando tomas decisiones, estás consciente y, pasada cierta edad, uno se debe hacer responsable de sus actos y de las consecuencias.
¿Cómo era usted a nuestra edad?
Una pesadilla para los inspectores generales, para los profesores y para los papás. Muy desordenado.
¿Cómo se ve a sí mismo en 15 años más?
Viejo, 15 años más viejo.
¿Cómo resumiría en una palabra su vida?
No sé, siempre he tratado de hacer lo que quiero, entonces en una palabra…cumplida. Poco me arrepiento de lo que he hecho.





















