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Autoras: Camila Parra, Diana Alegría, Daniela Pérez, Nicole Jerez, Dafne Sepúlveda.
Escuela Villa Jesús de Coelemu. Diario Amanecer Coelemu.

En la comuna de Coelemu, Guillermo Villarroel,  junto a toda su familia, tras una gran historia de vida, enseñan la importancia que tiene el escultismo a niños, jóvenes y adultos para ayudar a formar mejores personas.

Guillermo Villarroel, “El jefe Willy” como es llamado cariñosamente, es una leyenda en la comuna de Coelemu. Nacido el 3 de abril de 1951, es el hijo mayor de una familia compuesta por ocho hermanos que ayudó a criar junto a su madre. A la edad de 14 años debió dejar de lado sus estudios, debido a que su padre abandonó a la familia, por lo que le correspondió trabajar rudamente como obrero en diferentes oficios junto a hombres ya adultos, y de este modo, ayudar a mantener a su gente.

Se incorporó en el año 1960 al grupo Scout como lobato a la corta edad de 10 años, y desde entonces continuó participando activamente y con mucho orgullo, pudiendo declarar que ha sido toda una vida la que ha dedicado al liderazgo del Grupo Scout Dr. Octavio Maira, el cual se ha perpetuado en el tiempo y constituye un gran legado. Actualmente, se encuentra registrado como el tercer grupo más antiguo de Chile, incluyéndose los colores azul y amarillo de su pañolín, los cuales son utilizados por muchos de los otros scouts en el país por su larga trayectoria y simbolismo.

En el año 1974, a la edad de 23 años, cuando se encontraba trabajando como auxiliar en el que fuera el Liceo de humanidades de Coelemu, fue detenido por las autoridades policiales y acusado de porte de armas y explosivos, lo cual aseguró “fue una absoluta falsedad”.20161012_181659

Tras esto, su corta vida en ese entonces, dio un vuelco inesperado que cambiaría todo: se convirtió en una de los cientos de detenidos y torturados durante la época de la dictadura. Y es así que, siendo posteriormente liberado tras comprobarse su inocencia, que sus obras han marcado no sólo su vida, sino la de muchas personas que han sido parte de ella.

 Una familia y un hogar muy particular

El hogar del “Jefe Willy” es muy particular, es sede del grupo Scout y casa a la vez, siendo en un principio el primer liceo de humanidades de la ciudad. Al entrar al gran y ordenado recinto y mirar las salas, se pueden observar las mesas y sillas ya desgastadas con el pasar del tiempo, algunos juegos que antaño pertenecieron a un patio usado como plazoleta.

Al avanzar, ya dentro de su casa, da la impresión de que es un pequeño museo por los cientos de objetos antiguos que ha ido coleccionado y conservando: libros de todo tipo, cassettes, botellas, lámparas de aceite, instrumentos utilizados en viejos campamentos, restos de animales encontrados en excursiones, piedras con extrañas formas usadas seguramente por algún pueblo ya extinto. Todo eso deja entrever parte de su personalidad, su amor por la vida, el respeto por  la naturaleza.

En este lugar han pasado generaciones de niños y jóvenes que como él, alguna vez, se transformaron en guías y jefes del grupo. Hoy en día, junto a su esposa Aurora Quiroga Saavedra, con quien se  casó a la edad de 28 años en 1979, son padres de cuatro hijos, dos varones y dos mujeres ya adultos, quienes mantienen vivo aún al grupo.

El jefe Willy cree que “a pesar de todo lo que hoy está en contra de la formación de ciudadanos conscientes, como el uso excesivo de objetos tecnológicos, que muchas veces, independiente de su utilidad,  terminan siendo una amenaza para la vida familiar y en comunidad, el grupo Scout continua entregando herramientas para formar buenas personas”.

De los muchos reconocimientos que hay en las paredes de su hogar, ninguno de ellos, dice llenar más su corazón como el hecho de haber formado una hermosa familia y el haber sido parte del grupo, con lo cual ha aportado algo bueno a este mundo.

La lección de vida tras una injusta tortura

Al mirar a don Guillermo, un hombre alto, robusto y de mirada seria, se puede apreciar a un hombre humilde, con un alma que ha conquistado los corazones de cientos de niños que han pasado por su grupo. Es una persona que se mantiene firme en sus principios y cuya  misión es transmitir valores y dejar huellas que sirvan en un futuro al mundo en el que vivimos. A la vez, se deja ver en su emoción al relatar sus experiencias, cómo las heridas emocionales marcaron su ser, física y psicológicamente

Durante la entrevista, don Guillermo escarba en su amplia biblioteca, busca documentos y libros para mostrar y dar crédito a su difícil y conmovedora experiencia durante la época de la dictadura militar antes de comenzar a responder.

¿Cómo fue el proceso vivido tras su detención?
Al transformarme en detenido político en el año 74 por ser del partido socialista, tenía 23 años, la acusación que se me hizo jamás tuvo ninguna relación conmigo. Durante 7 meses fui torturado reiteradas veces y de las formas más crueles que se puedan imaginar en la Base Naval de las Isla Quiriquina.

No ocultando su emoción y sus lágrimas al contar fuertes hechos vividos en ese lugar, el Jefe Willy lee parte de algunas declaraciones legales y partes de un libro que narra las diferentes formas de tortura a las que fue sometido. Por lo extenso y fuerte que son sus vivencias se ha preferido omitir sus experiencias, dando relevancia a la lección de vida que obtuvo tras ser liberado y cómo todo ello, formó a un hombre que a pesar de todas sus dificultades pudo reconstruir su vida formando una familia y entregando a la comunidad un aporte tan necesario hoy en día como lo es la misión del Grupo Scout.

Don Guillermo ¿Qué fue lo que lo motivó a querer cumplir una misión sin fines de lucro?
Bueno, el fin del grupo Scout es educar en libertad, de una manera divertida, práctica y saludable, puesto que el escultismo es una oportunidad para aprender valores y principios a través de juegos, de aventuras.
Así como la educación del hogar y de los establecimientos educacionales, pertenecer a los Scout es un tipo de educación informal donde se puede aprender a ser responsable, a descubrir fortalezas físicas e intelectuales, a desarrollar un espíritu cívico, hoy tan alejado y perdido en la gran mayoría de los jóvenes. Todo esto, acompañado de nuestro lema “más scout, mejores ciudadanos”, y la insignia, una flor de lis, que simboliza el respeto por la familia, a Dios y a la patria; constituyen una demostración  de una enseñanza valórica impagable.

Siempre al servicio de la Educación de niños y jóvenes

Don Guillermo Villarroel trabajó durante 42 años, hasta el año pasado 2015, como auxiliar del establecimiento educacional actualmente llamado Liceo Domingo Ortiz de Rozas, donde también fue ascendido a inspector en los años 90. Relató a Diario Amanecer Coelemu “que su trabajo fue necesario para poder enfrentar los daños emocionales que dejó su estadía en un campo de concentración”, comparación que realizó con el lugar donde vivió sus peores días, en los cuales confesó, deseó solo morir, lo cierto es que algo más estaba preparado para él.

¿En qué medida le sirvió su trabajo para superarse?
El trabajo fortaleció las relaciones  con mi familia y mis habilidades sociales, porque pasé por crisis emocionales a raíz de lo vivido. En el liceo siempre conversaba con los alumnos, los aconsejaba y trataba de hacerles ver que su vida valía mucho, que lucharan por ser alguien y que aportaran.

Lamenta no haber aprovechado a su esposa como debía por tener trabas y agradece que ella siempre haya estado presente en los altos y bajos de su vida, conocerla y casarse, le permitió salir de su soledad interna, puesto que lo ayudó a salir de su encierro. «Junto a los Scout, mi trabajo sirvió para salir adelante y tener un propósito, mientras esperamos aún que alguna vez se haga justicia con lo ocurrido. Lo cierto es que no sólo a mí me sirvió todo esto, sino que a muchos se han podido beneficiar de algún u otro modo», expresa.

Su vida como líder Scout

En Coelemu, todos saben quién es, no es un hombre que  pase desapercibido, y es que es toda su labor le ha valido una gran admiración por parte de los ciudadanos, generaciones de familias han visto su lucha y entrega y es casi imposible que alguien no esté enterado de lo que en su grupo se hace.

Todos los años son los principales actores en los famosos desfiles que se realizan en esta ciudad, ya sea, para el 18 de septiembre o para el aniversario de la comuna del 8 de diciembre, donde marcan su presencia con la banda integrada por jóvenes y adultos que deleitan a todos los que asisten a presenciar y también  a los que participan activamente en estos eventos tan importantes para la comuna.

En su grupo, el “Jefe Willy” ha sido reelegido por votación secreta como líder por más de 30 años, lo avalan su experiencia y su enorme entrega a través del tiempo, jamás se le ha pasado por la cabeza siquiera imaginar en deshacer el grupo, aunque han pasado tiempo y situaciones difíciles y dolorosas.

«Todavía hoy, a mis 75 años de edad y con serios problemas de salud; entre ellos una artrosis, que considero un huella producida también debido al maltrato que se me dio, la cual no me permite movilizarse  tan activamente como hace algunos años atrás; no han sido impedimento para que siga participando de todas las actividades que se desarrollan cada fin de semana, salgo y participo con los niños de manera entusiasta. Es mi vida,» comenta emocionado.

La creación y misión del Grupo Scout Dr. Octavio Maira de Coelemu.

Don Guillermo Villarroel contó  al Diario Amanecer Coelemu cómo es que se creó la Agrupación Scout en Chile y en la comuna de Coelemu. Relató que Robert Boden-Powell, un general inglés, en 1907, vio que en su país los jóvenes pasaban por una época de completa apatía, al igual que en nuestros tiempos, pero en aquel entonces, el creó en Inglaterra la agrupación destinada al escultismo. En 1909, fue invitado a Chile por los militares, gracias a él se fundarían los Scout, hoy en día esta agrupación  tiene 107 años de trayectoria y ha ido evolucionando como todo.

En Coelemu, por su parte, bajo el alero de la Escuela  N° 6 de Hombres, a fines del año 1932, llegó a trabajar a dicho establecimiento educacional, el joven profesor Normalista de 24 años, don José  Francisco Pino Medina, quien traía consigo la llama que cautivó a muchos profesores de la época:  “El escultismo”.

Formó la “Brigada Scout Escuela N°6” el 8 de diciembre de 1933, después de su primera presentación ante la comunidad. El Directorio de la época, deliberó sobre un posible nombre, llegando al acuerdo de destacar y honrar a un gran filántropo coelemano, fallecido hacía muy poco tiempo, cuyas virtudes y valores se asimilaban a lo que los scouts  trataban de transmitir: “Hacer el bien sin pensar en premio o recompensa”.

Entonces pasó a llamarse Brigada Scout Doctor Octavio Maira Castellón. Ya en el año 1970 se incorporó a la Institución Nacional de los Boys Scouts de Chile y llegó a transformarse  de Brigada a Grupo Scout”

El Doctor Octavio Maira Castellón fue un facultativo de Medicina General y ejercía en la ciudad de Santiago, pero todos los veranos viajaba a visitar a  sus padres al sur y levantaba un hospital de campaña donde atendía gratuitamente a todas las personas de bajos recursos regalándole las medicinas. Carretas tiradas por bueyes y calesines de los más pudientes esperaban al doctor (estos si tenían que pagar), él recalcaba la conocida frase de dejar el mundo mejor de cómo lo encontramos, aportar con algo.

 

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