La selección de alumnos en los colegios

La selección de alumnos en los colegios

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Diario Es´Cool (2014), Colegio Palmares (Quilicura)

En el último discurso del 21 de mayo, la Presidenta Michelle Bachelet anunció la presentación de un proyecto de Ley que pretende terminar con la selección de alumnos en los colegios que reciben subvención estatal por razones socioeconómicas, étnicas y culturales. Esto actualmente solo está prohibido hasta sexto básico. Es decir, los establecimientos no podrán realizar pruebas de admisión o solicitar promedio de notas mínimo como requisito de ingreso.

Si en los colegios hay más postulantes que cupos, se dará prioridad a los estudiantes que tengan hermanos en el colegio, sean hijos de personal del colegio o vivan en las cercanías del recinto. De no ser esta la realidad, el colegio deberá seleccionar al azar. En el caso de los liceos emblemáticos –como el Instituto Nacional –, estos tendrán un método especial de admisión, en que tendrán prioridad para postular los estudiantes que se encuentren en el 20% de mejor rendimiento de su generación en su colegio de origen. Sin embargo, si la cantidad de postulantes es mayor que los cupos disponibles, se deberá utilizar un método de selección aleatorio.

Sin duda alguna, el seleccionar alumnos por factores socioeconómicos y académicos resulta discriminatorio, debido a que en el primer caso está condicionado por el poder adquisitivo de los padres, quienes muchas veces quieren matricular a sus hijos en cierto colegio, pero deben desistir por no contar con este requisito. En el segundo caso, resulta igual de dramático e incluso ridículo. Al seleccionar por notas y/o rendimiento en pruebas de admisión se produce una segregación, donde los “mejores colegios” se quedan con alumnos que cuentan con un capital educativo de calidad, versus aquellos colegios que terminan aceptando a aquellos estudiantes que no quedaron en estos colegios.

Si bien las escuelas más selectivas obtienen en general mayor Simce y puntaje PSU, no son necesariamente más “efectivas” al estimar la calidad en términos de valor agregado. La efectividad sucede cuando la escuela aporta algo más allá de lo que se esperaría, considerando las características individuales de cada estudiante y no cuando tiene una “sandía calada” de buenos alumnos. En otras palabras, la selección genera escuelas más homogéneas, es decir fomenta la segregación por razones económicas y académicas. Solo se estaría realizando una discriminación positiva en el caso de los colegios confesionales, donde los padres eligen el ambiente cultural y valórico donde quieren que sus hijos se desarrollen.

Sin embargo, el tema de la selección de alumnos no es un problema que hayan generado los propios colegios. Los “rankings de calidad educativa” medidos por Simce y PSU han llevado a los establecimientos a seleccionar estudiantes que les aseguren buenos puntajes. Por esto, si bien poner fin a la selección de estudiantes es importante, también es relevante cambiar las formas en que se mide la calidad educativa en las escuelas. Por esta razón resulta insuficiente que el fin a la selección de los alumnos no se extienda a los liceos públicos emblemáticos y particulares pagados.

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