Sus habitantes han aprendido a luchar contra constantes factores que dificultan su diario vivir, como cambios climáticos o desastres naturales.
Autoras: Javiera Kathalina Ignacia Carmona Monroy y Fernanda Naí Belén Suárez Campos
Diario La memoria de las estrellas, Colegio Elena Bettini
Siempre será difícil la vida en los campamentos, nunca se sabe lo que puede ocurrir, un destino incierto. En donde una vida como esa es muy común compararla con la que solemos normalmente tener.
Los habitantes del campamento han aprendido a luchar contra constantes factores que dificultan su diario vivir, estos pueden ser cambios climáticos como lluvias (las que eran escasas hace años en nuestra región), que provocan un aumento del caudal del río y con ello su desborde, desastres de mayor magnitud, como terremotos, también son causas significativas.
Cada día en el campamento es una caja de sorpresas para los que allí viven, nunca se sabrá si ocurrirá algún tipo de desastre climático, accidente que ponga en peligro las inestables viviendas de las personas, o simplemente no cuenten con el apoyo o cuidado necesario para sobrellevar el problema.
En donde cifras verdaderamente alarmantes, nos indican la gran cantidad de familias que se encuentran en estas condiciones.
Actualmente se muestra que los números de crecimiento entre las familias son de unas 65 a 70. Dígito que aumentó considerablemente entre los años 2015 a 2017, con más de 1000 personas habitando en campamentos a lo largo de toda la cuarta región, en donde el Estado muestra preocupación ante el caso y Techo, organización que también participa en una campaña para ayudar a las personas, concientizarlas, orientarlas cuando lo necesiten, más aún si presentan una severa condición de pobreza, o en tales casos, una pobreza extrema. Un hecho lamentable.
No somos lo indicados para juzgar a las personas sin saber el por qué llegaron a dicho punto, ¿Tan difícil es para nosotros el otorgarles ayuda?
Existen personas que viven en estas condiciones que añoran el poseer una vivienda digna, que se encuentre en condiciones plenas. En cambio otras prefieren el estilo de vida anteriormente nombrado, debido a la costumbre que surgió y el hecho de haber aceptado ya su estado. No teniendo más opción que adaptarse y llevar una vida cotidiana como todos los demás.
Pero, ¿Realmente será así? ¿Una como todos? Falta de higiene, casi total inexistencia de recursos básicos, constantes enfermedades debido a los negligentes cuidados sanitarios y falta de alimento son solo algunas de las atrocidades con las que estos ciudadanos deben convivir diariamente.
Qué mejor que ver la realidad con nuestros propios ojos y despejar aquellas dudas que poseemos. Las respuestas a nuestras preguntas están justo frente a nosotros, solo debemos percatarnos.
Visitando la zona para dar a conocer las realidades de algunas de las personas, sintiéndose así el aire del arduo día a día, pero aún así la existencia de esperanza. Una meta que el gobierno aún debe llevar, es combatir la cruda pobreza y lo que esta conlleva .
En donde el ministerio de Vivienda no solo es el más importante, si no que el de Educación, Salud, Cultura, también lo son, tomando en cuenta los factores que influyen en la situación.
La opinión de sus habitantes
Algunas de las palabras de los integrantes de algunas familias son realmente conmovedoras, por otro lado las de melancolía se mantienen. Donde luchan por salir adelante, teniendo como el método más efectivo, el apoyo entre “vecinos”, acompañantes del mismo sitio en el cual conviven diariamente.
“Debemos aceptar que no es la mejor forma de vivir, es difícil para todos los que vivimos aquí”. «Nos ayudamos entre todos nosotros o nadie nos ayudará”.
Pero, ¿Solo existen problemas físicos en cuanto a los daños colaterales? No. El hecho de buscar un plan integral influye de manera importante en cada una de las personas y su entorno social. Y es lo que se está queriendo llevar a bordo, con lentitud, pero se mantiene la idea.
“Nos cuesta construir y mantener nuestra vivienda, a veces hay que empezar desde cero”.
“No dependemos del estado para nada”. Comentaron sin pudor a la hora de mostrar su vida. Opiniones que coinciden en muchas personas, sin embargo no en totalidad.
Existen casos en los que han nacido personas bajo estas condiciones, una situación indignante. Todo ciudadano merece una vida digna, en donde se le otorguen los recursos que este necesita para una adecuada vida, nadie merece nacer en pobreza. No es justo. Muchas de las familias no se encuentran reconocidas por el estado, lo que las excluye como parte del programa de campamentos y perdiendo junto con ello los beneficios que este puede otorgarles.
La conformación de un campamento, por al menos cuenta con ocho familias, con una posesión irregular del terreno (arrendados sin la existencia de un contrato), acceso irregular a servicios básicos, entre otros. Estas son algunas de las características que deben poseer los campamentos para que el programa Techo los califique como tal.
Seguir ciertas normativas para recibir el apoyo ajeno. Pero no para todos es factible este “proceso”. Les es difícil adaptarse al recibir una ayuda, por lo cual la rechazan. Aprendieron a vivir de la nada. Aprendimos a aceptar su forma de vida.





















