La Hacienda Guay Guay

La Hacienda Guay Guay

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“Mi bisabuelo fue Alejandro Labarca, murió a manos de unos bandoleros. Esta tragedia causó un gran impacto en mi familia, y se ha mantenido hasta el dia de hoy”, expesó la sobrina de Alejandro Labarca.

Fundación Educacional Pucalán Montessori, Diario El Cordón de Chacabuco

Autores: Felipe Silva y Diego Osman

Esta es la historia de un hecho que ocurrió en la época de la gran hacienda en el año 1926 en nuestra comuna, Colina. Y ha repercutido históricamente a lo largo de los años.

Era un dia lunes por la mañana, y nuestra misión era visitar la hacienda Guay Guay en la que hace aproximadamente  un siglo unos asaltantes habían entrado a robar.

Alvaro, nuestro profesor respectivo nos llevaba camino al lugar de los hechos. El bus era ruidoso y un ambiente chistoso. Ya que nuestros compañeros no paraban de reír por un meme del internet,  a lo largo del viaje no sabíamos a lo que nos enfrentabamos.

“Las dificultades de la agricultura tradicional. la falta de agua, y las necesidades de crecimiento de la ciudad, fueron paulatinamente terminando con las faenas agrícolas de estos terrenos, los que hoy vemos llenos de loteos y conspicuas casas” Nos contaba Álvaro nuestro profesor.

Durante el siglo XIX, las zonas rurales de Chile sufrían de un persistente y arraigado bandolerismo, este era un fenómeno que duró durante los principios del siglo XX, pero a pesar de los esfuerzos del estado y los propios hacendados para contenerlo. Este se salió de las manos.

Todo es debido a que los grandes hacendados manejaban todo lo que era tierras y recursos. La mano de obra de los hacendados era la misma población, ya sean inquilinos provenientes del lugar o peones de temporada.

En este tiempo los inquilinos vivían en condiciones nefastas, la cual generaba resentimiento entre el pueblo y los hacendados.

Una vez llegado a nuestro destino, nuestra primera misión fue fotografiar el terreno. Pero repente escuchamos una voz muy particular que provenía desde el interior de la propiedad, era Vicente Labarca.

Vicente, 54 años, pelo castaño. Nieto de una víctima del asalto a la hacienda Alejandro Labarca.

Nuestro profesor le estrechó la mano con un buen apretón de manos y le dijo: si nos podría contar la historia de esa noche?

Vicente en seguida partió con la historia.

“Era diez de febrero de 1926, eran las 9 de la noche en la hacienda Guay Guay. Alrededor de 10 personas las que se encontraban en la mesa, entre ellos Luis Labarca Prieto y mi abuelo Alejandro, además de otra pareja de amigos unidos a su familia. Estaban en una cena en la noche, pero de repente escucharon unos pasos profundos y secos.  Nadie supo quién era, solo mi abuelo Alejandro se armó de valor para investigar acerca de dónde provienen los pasos. Al llegar a la cocina, se encuentra con tres personas armadas hasta los dientes, sin manera de poder identificar sus rostros, cuyo único objetivo era robar todo tipo de riqueza”. Nos contaba Vicente.

¡¡arriba las manos!!, y se escuchó el primer disparo, logrando así la iniciación de esta dolorosa tragedia.

“La primera víctima fue mi abuelo, quien recibió una bala mortal en el pecho e hiriéndose en el pulmón.” Decía Vicente actuando la situación con la mano.

Dos  bandoleros dieron inicio al asalto y abrieron fuego con la intención de asustar a los presentes. Elena Labarca, esposa del fallecido Alejandro. Mientras los bandoleros estaban preocupados por encontrar riquezas y joyas, aprovechó la situación y escapó.

La valiente Elena  pudo correr hasta el corral, donde guardaban a los caballos, y llegar a la ciudad después de un cansador recorrido y alertar a carabineros. oportunidad que tenía y escapó.

Mientras que los bandoleros se dirigieron a las piezas, en donde se encontraba el teléfono, los ladrones cortaron las líneas telefónicas, negando a los presentes un llamado de auxilio a las fuerzas armadas.

Cuando ya nadie se interponía a los asaltantes por temor a que les dispararan, los criminales empezaron el saqueo. Los bandoleros tomaron al niñito Félix Grohnert, y después de golpearlo lo amenazaron, y le exigieron que les buscara las llaves de la caja de fondos.

Así lograron abrirla, y con una de las llaves que se encontraron el interior de la caja fuerte, también abrieron los casilleros donde se guardaban más de dos mil quinientos pesos, dinero que se apropiaron los bandoleros.

“Los carabineros llegaron al cabo de una hora, pero para ese entonces los bandoleros ya habían escapado” Nos cuenta Álvaro.

Al cabo de una semana, se llevó a cabo un juicio para desenmascarar a los culpables de este terrible tragedia, y este dio a la luz el siguiente veredicto. Agustín Cosio, Juan Rojas y José Prado eran los responsables, se les dio cadena perpetua a cada uno de ellos.

Esta es una historia verídica que sucedió en el año 1926, en la comuna de Colina. La casa ha sido reacondicionada y es mantenida gradualmente por la familia. Ocupa lugar como centro de eventos y se hacen matrimonios.

Nos despedimos de Don Vicente con un apretón de manos, y este nos regaló una sonrisa. Y replico, “Chiquillos, ojala que les vaya bkn, Chao!”:

“De vez en cuando voy a visitar la hacienda. Más que un deber es  un recuerdo de mi familia” Relata Alejandra Vicuña, coordinadora de nuestro colegio.

Dónde se ubica

La hacienda Guay Guay, está ubicada en el sector nororiente de Valle de Chicureo y al final de Avenida José Rabat. Es aquí donde antiguamente vivía la familia Labarca Wood compuesta por el matrimonio de  Luis Labarca de unos 33 años y Elisa Wood, algo menor que su esposo. Ellos además tuvieron 2 hijos, los cuales eran Patricio Labarca Wood de un año y algunos meses al momento del asalto, y Alberto Labarca Wood el cual estaba en el vientre materno al momento del asalto. Este último tomó el nombre en honor a su tío abuelo Alberto Labarca Walton, el antiguo terrateniente de la hacienda.  

El matrimonio Labarca Wood que tenían 3 años de casado, vivían en la hacienda como también en la capital. Esta joven familia usualmente iba los veranos para disfrutar de sus espacios y además para recibir amistades y “pasantes quienes se quedaban a disfrutar de la hospitalidad de este matrimonio. Actualmente la hacienda Guay Guay es un centro de eventos, donde se convocan matrimonios, eventos, actividades culturales y muchos más.

                                                                                                                        

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