
Autoras: Damaris Sarabia, Yurimix Arroyo y Allison Godoy.
Diario Las 116 Victorias, Colegio Victoria Prieto (Santiago centro).
El comercio ambulante es una forma de sustentar a las familias que no pueden encontrar trabajo. En su mayoría este debe su origen a la carencia de empleo en el país, convirtiéndose en la única forma de sobrevivencia en la sociedad. Este trabajo no tiene nombre o estadía segura, y actualmente es un tema de controversia debido a que diversas municipalidades, entre ellas Santiago centro y Estación Central, han comenzado a implementar una serie de planes para combatir la ilegalidad de este asunto.
Un lugar en particular donde se da este tipo de comercio es la calle Esperanza, sitio donde se alberga la feria con el mismo nombre que comienza desde su parque y termina en la intersección con Erasmo Escala. En este espacio se encuentran dos colegios y una fila infinita de casas, también algunas ferreterías y en especial tiendas de abarrotes. Los domingos es el momento en el que este lugar se convierte en una gran empresa donde cada persona llega muy temprano para ordenar sus puestos y comenzar con sus ventas. Sin embargo, aquellos que no tienen documentación tienen que llegar más anticipadamente que lo habitual para ganar sus lugares. Estas personas se ven enfrentadas al trabajo de carabineros, quienes llegan sin falta para poder registrarlos y después de ello llevárselos a una comisaría para quitarles sus pertenencias, específicamente los productos que les dejan ganancias.
Los procesos de infracción
En general las autoridades llevan a cabo este proceso de registro en conjunto con la Municipalidad de Santiago. De acuerdo con Omar Baquedano, carabinero que patrulla el sector de Estación Central, “el procedimiento que se realiza cuando se encuentra a una persona vendiendo sin permiso es el siguiente: a la persona se le fiscaliza, se le da una infracción por comercio ambulante y eso constituye en no tener permiso municipal. Las especies se decomisan y son puestas a disposición del juzgado municipal. Si ellos pagan la infracción, estas se les devuelven”. En la entrevista el carabinero no da a conocer los valores exactos a pagar, pues afirma que estos dependen del contexto y el posterior proceso en el Juzgado. No obstante, de acuerdo al diario La Tercera las “multas van de 1 a 5 UTM (entre $45 mil y $228 mil)”. Como hecho anecdótico y relevante, en medio de la entrevista realizada a Omar Baquedano llegaron dos guardias municipales con un vendedor detenido que no tenía permiso. La situación del momento fue violenta ya que las dos partes utilizaron agresión verbal y física (empujones).
El comercio ambulante y los inmigrantes
También se puede decir que los chilenos no son los únicos que dedican su vida esto. Muchos extranjeros llegan al país para trabajar, sin embargo sus condiciones de entrada (permisos, idioma) no les permiten obtener un empleo inmediato. Debido a ello optan por el comercio ambulante, pero esta se transforma en una experiencia difícil. Jeffrey, inmigrante haitiano que apenas habla español, relata que “cuesta encontrar trabajo ahora…no puedo encontrar trabajo y ahora me dedico a esto. Vine a Chile a trabajar porque en mi país no hay labor. No es fácil vender en la calle porque los policías nos persiguen. Ellos nos quitan las cosas. A mis amigos les han quitado sus cosas.”
Una posible solución: los permisos a comerciantes informales
La Municipalidad de Santiago se ha hecho cargo del comercio ambulante, estableciendo permisos para que estas personas puedan continuar ejerciendo la labor que lleva el sustento a sus familias. De acuerdo a lo planteado por la alcaldesa Tohá en la página de la Municipalidad de Santiago “es necesario tener una política sistemática y clara para todos. Para hacer esto bien hemos establecido un sistema de manera que su entrega sea justa y no arbitraria”. Estos permisos cuentan con una serie de criterios: condición socioeconómica, condición física (discapacidades), situación laboral y residencia en la comuna.
No obstante, Beatriz, comerciante ambulante quien solicitó no dar su nombre completo, plantea que esta solución “no es tan eficiente para muchos comerciantes, pues para vender tenemos que pagar el aseo, la patente y el metro cuadrado. Además existe la condición de que sólo se pueden vender prendas de vestir, accesorios, confitería, entre otros. No podemos vender ningún tipo de comida manipulada”. En este sentido, las personas del comercio informal que dedican su vida a la venta de jugos, frutas y otros productos que requieren de manipulación se ven impedidos en solicitar un permiso. Asimismo, las políticas de la Municipalidad de Santiago dejan de lado a la gran cantidad de inmigrantes que se encuentran dentro de la comuna, puesto que en algunos casos ellos no cumplen con los criterios necesarios para obtener la autorización de venta.
La experiencia de los vendedores informales
Moisés Cieza y su esposa Yolanda Nina admiten haber sufrido abusos por parte de carabineros: detenciones violentas en reiteradas ocasiones y confiscación de la mercadería. A pesar de esto ellos no pueden rendirse, puesto que son el sustento de su familia. Para ambos la vida del comercio ambulante es una lucha constante.
Finalmente, se puede decir que lo que provoca que hallan muchas personas que busquen una salida a los problemas económicos es la falta de empleo y de políticas públicas que comiencen a poner ojo en la cantidad de inmigrantes que requieren de apoyo por parte de las municipalidades y del Estado. En general, las personas que se dedican al comercio informal deben sacrificar mucho para poder llevar a sus hogares el sustento y lo necesario para vivir, o bien, para sobrevivir. Si bien hasta el momento las autoridades pertinentes han comenzado a hacerse cargo del tema, aún queda mucho por hacer, sobretodo en cuanto a temas de inmigración y al trato de reprochable violencia que carabineros aún ostenta contra las personas del comercio informal.




















