El Teatro de Lago, ubicado sobre las aguas del Lago Llanquihue, hoy en día es un edificio emblemático en la región por su arquitectura, belleza y, por sobre todo, porque es el principal espacio cultural del sur del país.
Autor: Valentina Soto Astorga
Diario Memoria de las Canoas, Colegio Emprender Osorno (Osorno)
Graduado en medicina e hijo de la ilustre Flora Inostroza. Pero, ¿Quién fue Flora Inostroza? Pianista y violoncelista, profesora, gestora cultural y creadora de las semanas musicales de frutillar. Finalmente, y muy importante labor, su activa participación en la creación y fundación del reconocido y elogiado Teatro del Lago, en la comuna de Frutillar; ciudad reconocida como cuna de música y el arte en nuestra región.
Marcelo Lopetegui, chelista aficionado, nos cuenta de su vida y la de su madre. Nacido en la ciudad de Osorno el 30 Julio de 1952. Estudió en el colegio Alianza Francesa, hasta sus catorce años cuando se mudó a Santiago y pasó a ser parte del Instituto Nacional.
Un frío y lluvioso miércoles, el entrevistado nos recibe en su cálido hogar, adornado con cuadros e instrumentos musicales, los cuales entregaban indicios de su afición y pasión musical. Marcelo nos abrió sus puertas para que podamos conocerlo un poco más y, a su vez, la labor de su madre.
Adentrándonos un poco a su vida, actualmente ¿Se encuentra casado y/o tiene hijos?
Yo estoy felizmente casado con una enfermera, Soledad Lazo, tenemos dos hijos también médicos, el mayor trabaja en Santiago, se formó en Estados Unidos y el menor es médico en Temuco.
¿Por qué estudió medicina? ¿Le costó tomar esa decisión?
Bueno, yo soy cuarta generación de médicos en la familia, de pequeño me gustaba mucho la física y la biología, al final de todas maneras postulé a medicina realmente no sé por qué, fue algo innato. Es más, mis dos hijos también son médicos.
Con todas las responsabilidades de Flora ¿Se vio alguna vez dejado de lado por culpa de la ajetreada vida de su madre?
No es agradable decirlo pero ella nunca se preocupó de la cocina o de lo que es el hogar, ella era más intelectual y mantenía una ayuda a la comunidad, además le gustaba viajar. Entonces de niño, nos dejaba con una cuidadora y salía con mi papá a los congresos mundiales de cirugía, un mes o dos dando la vuelta al mundo, por eso, nos quedábamos solitos los tres hermanos pero nos acompañábamos bien.
Además de la medicina ¿tiene algún otro hobbie? ¿Su madre no lo alentó a desarrollar algún campo artístico?
Soy músico, mientras estuve en Osorno estudié violín, en Santiago estudié corno y piano y desde hace catorce años estudio violonchelo con una profesora particular de Puerto Varas semanalmente.
¿Cómo se describiría?
Soy una persona solitaria, me gusta la parte ambiental, vivo una vida sencilla, amante de mi pareja, de mis hijos y familia en general y no muy dado a la tecnología. A pesar de que mi hijo mayor es médico informático en la clínica Alemana en Santiago, jefe, yo trato de usarla pero prefiero la música.
¿Se imagina que hubiera sido de vida si su madre no se hubiera dedicado a la música?
La mamá fue la que me adentró a la música, ella me contaba que cuando era profesora de música (de piano), y estaba embarazada, yo escuchaba música dentro del útero y después que nací me dejaba dentro de una cajita debajo del piano y seguía haciendo clases. (Risas) Así que yo me conozco todas las clases de piano desde que era guagua.
En realidad desde chico mi mamá me entusiasmo en la parte musical con el violín y después me integro a una orquesta musical infantil que tenía ella, era un alumno más, participaba de sus clases y también fui el que ponía las partituras en la orquesta filarmónica que en ese entonces tenía Osorno. Iba a los conciertos, llegaba antes y me ponía a ordenar, incluso participe en giras a Puerto Montt con todos los músicos. Así que desde cabro chico siempre andaba con artistas.
De hecho los últimos años de la mamá nos juntábamos a tocar piano y Chelo, todos los lunes, era algo sagrado y siempre me corregía. Era muy buena profesora porque tenía la parte teórica y mi mamá me daba la musicalidad para todo.
¿Qué significado tiene para usted la música?
‘’La música para mí es un lenguaje universal. Cada vez que escucho música, escucho a mi mamá’’
Mi papá también era músico, también tocaba violín. Cuando desarmaron el departamento de mi mamá me quede con toda su música, con toda su ópera, sus CD’s, sus libros sobre la historia de la música, todo lo tengo yo. Para mí, eso es lo más valioso, su herencia, ella.
Ya que ha hablado de su padre ¿Qué significado tiene seguir los pasos de este?
Bueno, yo me forme con mi papá, desde pequeño iba al hospital. Tenía ocho años, en el tiempo del terremoto, año 60, ahí lo empecé a acompañar al hospital y conocí a todos los médicos. Recuerdo que en una ocasión había un enfermo muy grave y estaban todos los médicos con él y no sabía qué hacer con el paciente, así que le grite a mi papá: ‘’Papi pone penichilina’’ (Risas)
Después, cuando forme mi carrera, venía a Osorno a operar con él. Tiempo después me recibí y quede con una pega de médico general en toda la parte rural, de hecho hace poco vi a un paciente que operé de la vesícula el año 88.
¿Cómo es la rutina diaria de Marcelo Lopetegui?
Me levanto y lo primero que hago es ejercicio, tomo desayuno y toco chelo por media hora, todas las mañanas y de memoria. A las 8:00 en punto dejo mi chelo y me voy caminando al hospital, después vuelvo caminando a mi casa, almuerzo y tengo una siesta. En las tardes vuelvo a ir al hospital y en mi casa, vuelvo a tocar chelo. Siempre trato de hacer ejercicio, incluso en las maquinas públicas que se encuentras en las plazas. Y los viernes es sagrado para nosotros irnos a frutillar, agarrar el auto y salir (él y su esposa).
¿Cuáles consideraría sus prioridades en la vida?
Ser feliz y hacer feliz al resto de la gente y también a los animales porque tengo un montón de perros amigos aquí y los voy saludando a todos diariamente. Y acá, tristemente, la casa en muy chica entonces no puedo tener mascota.
¿Cambiaría algo de esta?
De todo esto nada, tengo sesenta y tres años, estoy sano, soy feliz y trato siempre de mantener amistad con la gente, con mi entorno, con los enfermos. Soy de los pocos médicos que se ríe con los enfermos y no de los enfermos. Y saludo a todo el mundo.
Al igual que la mayor parte de su familia usted ha optado por vivir en el sur ¿Ha pensado en cambiar de ciudad?
Por ningún motivo, cuando estuve en Santiago me ofrecieron quedarme allá con un cargo estupendo y un buen sueldo, pero de igual forma, me vine a Osorno cesante.
Los primeros años aquí trabaje de chofer en una agencia de viajes que tenía la mamá y yo era el que manejaba el furgón y llevaba a los turistas de acá para allá, esa era mi pega. Incluso me casé siendo chofer, de hecho el día anterior me tocó llevar a un pasajero a Antillanca y estaba nevando así que no me dejaban volver a Osorno, yo les decía: ‘’Pero si me caso mañana’’ (Risas) ‘’No me va a creer mi señora’’
También compartí con mucha gente del campo, aprendí mucho de ellos, su sabiduría, corazón, y sobre todo disfrutar de las cosas simples de la vida, algo muy importante.
La percepción de un hijo suele ser muy diferente a como la plantean o describen los medios, bajo su punto de vista ¿Cómo describiría a Flora?
La señora del moño, como era conocida. Siempre erguida, muy distinguida, todos decían que era alta, como usaba tacones altos y su moño, lo parecía. Ella era una persona que todo el tiempo estaba pensando, todo el tiempo imaginaba y deseaba cosas, a veces solía despertarse en las noches a escribir ideas y luego volvía a dormirse.
Después de comprar un departamento en Frutillar íbamos todos los fin de semanas, nosotros siempre mirábamos el lago, volcán, la cordillera y ella siempre miraba las casas y se empezó a dar cuenta que las casas tenían jardines preciosos con cercos. Entraba, tocaba la puerta y les decía: ‘’Señora, ¿por qué no vota el cerco? Para que la gente pueda ver el jardín’’ Y la gente de a poquito empezó a votar sus cercos, de hecho si ustedes van a Frutillar van a ver que las casas no tienen cercos, ahora volvieron a poner porque están asustados, pero hubo un tiempo en el que casi no habían cercos. Me encantan los jardines que no tienen cerco, ahora estamos todos encerrados. O sea, qué sacan con tener unas gigantes rosas si no se ven, nadie las disfruta.
Bueno y ella empezó a ir a Frutillar, se junaron músicos en el verano, empezaron a tocar entre ellos, se empezaron a juntar músicos del sur en el verano y empezaron las semanas musicales de a poquitito. Primero eran totalmente ‘’amateur’’ y era de juntarse una semana gente que le gustaba la música a hacer música, se conseguían partituras y empezaban a tocar. El papá solía ir por las casas gritando ‘’La otra semana habrá concierto’’
La otra manera de conseguir a músicos de afuera era dándoles comida y alojo, entonces la gente ofrecía sus casas y comida. Así empezaron a juntarse los grandes artistas en frutillar.
Ahí la mamá empezó a conseguirse el colegio alemán, primero el gimnasio, después cuando quedo muy chiquitito empezó a ampliarse. Y se arreglaba bastante bien el gimnasio, con una concha acústica. Fue en ese momento cuando la mamá tuvo la idea de hacer un teatro grande, de hacer una sala de concierto como tiene que ser.
Consiguió con el alcalde un terreno de dos o tres hectáreas entre frutillar y frutillar bajo para hacer el teatro, pero no tenía plata para hacerlo, entonces empezó a recorrer las distintas oficinas y de pronto supo que había llegado un señor rico a las termas de Puyehue así que para allá se fue y se hizo amiga del hombre, el caballero ya era mayor, estaba en silla de ruedas. La mamá le contó la idea y el caballero, no sé cómo, le dijo que la apoyaría.
Justo en eso se decidió a hacer el teatro, viajo a Estados Unidos visitando las distintas salas de conciertos para ver cómo eran allá, como se construían, como era su acústica, las funciones de los músicos y con todas sus ideas empezó a colocar la primera piedra y poco a poco hasta que se terminó. De hecho los hijos de este señor, a su muerte, siguieron financiando el teatro. Que actualmente tiene la mejor acústica de Sudamérica.
Nos podría contar un poco sobre los últimos años de su madre
Desgraciadamente a mí me tocó hacer su diagnóstico del cáncer de páncreas que tuvo. Gracias a mis contactos, a los dos días ya estaba en Santiago, en la católica esperando su operación, estábamos los tres hijos muy nerviosos cuando ella entro al pabellón y se cerró la puerta, realmente quedamos sin saber que iba a pasar. A los veinte minutos llaman a los parientes y temíamos lo peor. Así que como estábamos tan nerviosos, le pedí a mi señora que entrara a ver que sucedía y cuando salió nos dijo que el anestesista necesitaba que le desataran el moño (risas).
Ella era súper exigente y les dijo a todos que a los seis días tenía que estar en Concepción porque su hijo menor se recibiría, y a los seis días estuvo en Concepción y carreteando en la noche. Se recuperó rápidamente, estuvo dos años estupendo, tristemente después empezó con otras molestias, tuvo otra operación, esta vez más grande y también amenazó al doctor porque el otro mes se iba a ir a Perú con toda la familia y al mes estaba en Perú. Fuimos incluso a Brasil. La gracia es que tuvimos con ella una relación muy directa, ella financio para toda la familia ese viaje.
Finalmente ¿Cree que la labor de su madre fue trascendente para su región? ¿Cómo cree que su madre será recordada en la región y país?
Fue tremendamente trascendente, dedicaba el cien por ciento de su vida a generar un ambiente cultural y musical que a la gente le guste. La gente encontraba precios baratos y accesibles para todo público, lo cual mi madre quería que la familia pueda entrar con los niños y acercar la música a todos y todas.
Hoy la música clásica no se va a escuchar en las radios, si la gente no la conoce, cómo la va a disfrutar. La gestión cultural era una oportunidad para que las nuevas generaciones puedan disfrutar de la música clásica.
A la gente hoy en día, con el ritmo de vida que tiene, no le puedes pedir que se siente a escuchar un concierto de violín, pero si aprenden a disfrutar sonidos suaves y sencillos, ahí podrán disfrutar el arte.
El Teatro del Lago, gestionado por mi madre, permite escuchar todos los instrumentos sin amplificación y ahí esta lo bonito y lo sencillo. Poder escuchar y disfrutar todos los instrumentos, sonidos y detalles, que las nuevas generaciones no pueden apreciar, porque creen que la hipersensibilidad va por el ruido más fuerte, y no es así, ya que ello afecta a la salud, no se saca nada escuchando la música fuerte, por eso, el aporte del Teatro del Lago permite a la gente disfrutar de lo sencillo y lo simple.
El aporte de mi madre, apunta a eso, a difundir la música clásica a través de actividades un lugar especialmente acondicionado para ello, por esto ella será recordada; como una mujer que trabajó a «full» por la cultura, la música y la comunidad.
Así finalizó nuestra grata experiencia con el carismático Marcelo Lopetegui, este músico y médico, quien generosamente nos tocó una pieza de Bach con uno de sus instrumentos favoritos y permitió que nuestra labor como periodistas fuera mucho más amena en su compañía con su buena conversa y anécdotas tanto de él como de su familia y madre.




















