Se ha convertido en una actividad muy practicada, gracias a la constante organización de torneos abiertos a público de todas las edades.
Autora: Paulina Cerezo Lloncoñanco
Estudiario, Escuela G. Guillermo Zañartu I. (Quilpué)
Sábado por la mañana. En el comedor del colegio, una pequeña multitud de unos cincuenta niños se arremolina ruidosamente frente a una hoja de papel pegada en un fichero. Luego de buscar sus nombres corren a sentarse frente a los tableros y relojes dispuestos en la extensa hilera de mesas. A una señal del árbitro se hace silencio; entonces, al mismo tiempo, los rivales se dan la mano y un golpe al reloj da inicio al torneo.
La escena descrita se repite cada fin de semana en distintos colegios de la Región de Valparaíso, donde el ajedrez ha aumentado su masividad en los últimos veinte años. Ello se explica por la creación de varios circuitos de torneos mensuales, que funcionan durante todo el año, otorgando oportunidades de competencia a quienes lo practican. Algunos de ellos son el circuito de la Asociación Regional de Ajedrez Quinta Región, AREA 5; el Circuito Escolar de Ajedrez Provincia de Quillota; y la Asociación de Colegios Particulares, ADECOP.
Esta abundancia de torneos ha convertido la zona en un importante polo de atracción para jugadores de las provincias de Valparaíso, Marga-Marga, Quillota, Petorca y Melipilla. Así, en cada cita de los tableros pueden llegar a participar hasta doscientos jugadores de todas las edades.
Deporte ciencia
El ajedrez es un juego para dos personas en el que, a través de diversas estrategias, se busca lograr el jaque mate, es decir, una posición en donde el rey está bajo ataque de otras piezas y no tiene escapatoria. Aunque su reconocimiento como deporte todavía genera debate, numerosos estudios avalan su aporte en la formación de niños y jóvenes, ya que estimula habilidades intelectuales como la memoria de patrones, la concentración y la capacidad de análisis.
En España, su importancia es tal que el parlamento aprobó en 2015 una propuesta para la «implantación y fomento de la práctica del ajedrez en escuelas”, a fin de que el deporte ciencia forme parte del horario lectivo y no sea, como hasta ahora, una actividad extraescolar. En sus fundamentos, se señala “que la enseñanza del ajedrez a una edad temprana estimula las conexiones neuronales potenciando el desarrollo de los procesos cognitivos”. Esto significa que el momento ideal en el que se debería comenzar a practicar dicho deporte es entre los cuatro y los diez años, ya que en este periodo es cuando se desarrolla la inteligencia.
Los beneficios del ajedrez son evidentes para quienes lo practican. Arturo Maldonado, jugador de 12 años, comenta que el juego “me ha ayudado a utilizar mi mente para no actuar tan rápido y dejar de ser tan impulsivo”, y admite que sus habilidades de resolución de problemas y concentración han mejorado desde que se unió a un taller de ajedrez.
Pasatiempo y pasión
Muchas personas que practican esta actividad lo hacen por hobby o por entretención, ya que logran desconectarse por un momento de su vida cotidiana y se concentran en cómo lograr el jaque mate. Alonso Osorio, de 8 años, declaró que “este juego es muy entretenido, me gusta pensar en qué pieza mover para ganarle al otro, y también actuar rápido porque estoy contra el tiempo”.
Pero para muchos otros, el ajedrez ha cambiado sus vidas. Luis Acuña, integrante de un taller de ajedrez de Quilpué declara: “es para mí un estilo de vida. Es parte de mí, es más que un simple juego”.





















