Manos al barro, el rescate de una tradición

Manos al barro, el rescate de una tradición

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Autora: Katalina Belén Troncoso Monzon

Diario La Paloma Mensajera, Colegio Santa Maria (La Ligua)

Mujeres alfareras de granadillo, seguramente estos términos no le han sonado, ya que es una tradición que con el pasar de las generaciones, ha quedado en el olvido de Valle Hermoso.

Según lo que he investigado, hace varias décadas no era de extrañar que se tuviesen vasijas de greda en la cocina. Uno de los utensilios más aclamados de Granadillo era el llamado tazón, utilizado para producir pan, el cual se ungía en cenizas, generando calor y produciendo así el sustento alimenticio que hasta el día de hoy es infaltable en la mesa. El factor más atractivo, a parte de su curiosa estructura cóncava, es que ha sido desde siempre un artefacto de cocina único en todo Chile, y por consiguiente en el mundo. Me parece indignante que solo seamos reconocidos por dulces o chalecos, y no le saquemos el provecho debido a algo tan propio, por el hecho de que desconozcamos su existencia.

No alejándose del tema, cabe mencionar que era el género femenino el cual predominaba en el arte culinario y la confección de las mismas vasijas, dándose así una vida tradicionalmente casera. Esto no cambió hasta el año pasado, cuando las últimas mujeres alfareras originarias de la zona comenzaron a marcharse, dejando en abandono a los renombrados utensilios y dándole fin a esta bella costumbre. Finalmente se ha dejado como únicos residentes a algunos hombres encargados de trabajos de tierra, a quienes recientemente se les ha visto poco, transformando un pueblo de tradiciones en un pueblo fantasma.

Gracias a diversas fuentes he descubierto en qué consistía la extracción de arcilla empleada para la alfarería. Las antiguas alfareras tenían gran conocimiento referente al tipo de greda que se debía de encontrar para elaborar sus utensilios. Y de acuerdo con una investigación de Elena Molina, profesora de arte, se dice que la greda utilizada es grasa y que la arcilla a utilizar, sea recolectada exclusivamente en las noches de luna llena de verano, de ahí el nombre del cerro célebre Wallaquillín, que significa claro de luna, según su descendencia diaguita-mapuche, esta acción ha sido trascendente desde sus antepasados indígenas.

También tuve la agradable oportunidad de saber de la señora Brisa, quien es una de las últimas ceramistas de la zona, esta aprendió de alfarería desde joven, gracias a la observación a otras señoras que ya eran expertas en el oficio, incluyendo a su madre, Blanca Ruiz. Brisa aprendió a escondidas este quehacer, extrayendo secretamente la greda, debido a que su madre no la dejaba tocar nada que implicara su trabajo. A partir de ahí he deducido que no cualquiera podía hacer tal labor y que requiere experiencia y dedicación.

Entonces ¿Por qué no se ha cuidado este hábito como una prioridad? Es fácil sostener que ha sido por la gran ignorancia que poseemos tanto los jóvenes como los mayores, olvidando las acciones características de nuestro territorio y reemplazándolas por elementos que creemos que nos harán ver mejor como ciudad, pero que en realidad, solo nos estancará y convertirá en una urbe del montón, uno de estos factores es la demanda de grandes tiendas e ilustres.

Afortunadamente, en la actualidad el Museo de La Ligua está comenzando a llevar a cabo un taller dentro de algunos establecimientos, para recuperar la tradición alfarera que se creía extinta dentro de la ciudad, este se implementa en mentes más jóvenes y por lo tanto más curiosas, como los estudiantes de los colegios locales más cercanos al lugar de origen, que cursan entre quinto a sexto básico. Ellos participan en el proceso de extracción de greda en el cerro Wallaquillín, que posteriormente será trabajada en los establecimientos y terminada en hornos de barro.

A pesar de que la interacción con lo tradicional es sumamente importante, estimo que esto debería ser una reconexión cultural para todos los estudiantes que estén interesados, siendo que el participar es una opción de índole liberada, independiente de la edad y colegios establecidos.

 

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