Durante veinte años decenas de jóvenes ingresaron al Coro del Colegio Idop sin imaginar que con el transcurso de los años se transformarían en una verdadera familia
Autoras: Constanza Castillo y Scarlett Valenzuela
Colegio IDOP, Diario El Idopiano
Jóvenes de pie sobre el escenario del Teatro Municipal de Santiago para cantar frente a muchas personas. Es como un sueño hecho realidad.
Es la realidad de varias generaciones de jóvenes del Colegio IDOP que optaron por participar en el coro como una forma de satisfacer sus intereses. La mayoría de ellos nunca imaginó todas las satisfacciones y experiencias que le aportaría esta decisión.
El Coro del Colegio IDOP, nace oficialmente el año 1997, nos cuenta su fundador, el profesor de Música Gerardo Bello. Durante estos veinte años de funcionamiento ha recibido múltiples reconocimientos.
Los que han hecho historia
Desde su nacimiento, han sido muchos los estudiantes que han pasado por el coro. Para algunos fue una linda experiencia escolar, pero para otros fue el despertar de una vocación que se transformaría en su profesión.
Cuando el profesor Gerardo habla de sus exalumnos, lo hace con mucho orgullo, pues aquellos que despertaron a un nuevo mundo con esta actividad hoy brillan con luz propia. Se obliga a nombrar algunos por petición nuestra.
Partimos con Ignacio Alvear, “no me pregunten el año de egreso”, dice, pero investigando, averiguamos que egresó el año 2008. Un joven al que la vida lo golpeó con fuerza. Huérfano de padre y madre. Al salir del colegio estudió Licenciatura en Dirección Coral en la Universidad Andrés Bello.
El profesor Gerardo, recuerda con especial cariño a Katherine Donoso, quien con una voz privilegiada integró el coro durante toda su enseñanza media, luego siguió participando como ex alumna. Ingresó a estudiar Pedagogía en música en la Universidad Andrés Bello para desempeñarse como docente en su mismo colegio una vez egresada. Allí ella formó el coro de Educacón Básica, con el cual logró participar un año en el concurso “Crecer cantando”.
“Fue la más talentosa, la más carismática, la que mejor entendió mi vocación, ella habría sido mi sucesora natural, en el colegio, la Universidad, en los coros que dirijo, pero nos dejó demasiado pronto”, comentó el profesor. Ella era de las mejores sopranos del país, estudio en Francia e Inglaterra. Ha sido la única intérprete chilena que ha interpretado cuatro veces la “misa góspel”.
Otro estudiante que el profesor Bello no quiere dejar de nombrar es el actual estudiante de canto Víctor Muñoz Ulloa. Señala que Víctor se especializó en un área muy compleja como es la de Contratenor, por lo cual hay muy pocos en Chile. Actualmente Víctor participa en el Coro de Ópera del Teatro Municipal de Talca, integra el grupo de cámara Concerto Vocale, está preparando tres óperas y está postulando a una beca en Francia.
Son tantos los nombres que se vienen a la cabeza del docente que se necesitaría una revista completa para repasar las satisfacciones que sus aprendices le han entregado.
Canto coral: las motivaciones de los jóvenes
En los veinte años en que el profesor Bello ha estado a cargo del coro del Colegio IDOP, ha podido identificar las motivaciones que los estudiantes tienen para decidirse a ingresar a una disciplina artística no muy popular.
Desde el punto de vista del docente, las motivaciones de los estudiantes son subjetivas y relacionadas con momentos sociales y culturales más que con el coro propiamente tal. Hace diez años atrás, nos comenta, los jóvenes entraban al coro porque les gustaba cantar y era más normal cantar en Chile. Cantar no era sólo para mujeres. Ellos veían que en el coro podían aprender.
Actualmente el profesor Bello piensa que “el país se ha vugarizado” y la vocación por cantar ha disminuido. “En la misma música cotidiana ya no se canta. El reggaetón no es cantado, es silabeado”, acota. Entran muchos menos jóvenes al Coro y buscan algo diferente. En los que ingresan, el docente percibe una necesidad de refinamiento, de distinción que otorga la música coral. Ellos sienten que en el trabajo que se realiza en el coro hay otro vocabulario, otros objetivos otro horizonte cultural, otro trato. El profesor señala que a ellos les agrada asistir a conciertos, cantar afuera. “Es una aspiración cultural mayor a la que la sociedad les da”, enfatiza.
Metas, desafíos, proyectos.
El profesor señala que procura proponer metas realistas para el coro, considerando que cada cierto tiempo se produce una renovación natural al ir egresando estudiantes de 4to. Medio.
Con el coro actual, el profesor Bello, aspira a llegar a la instancia final del concurso nacional de coros “Crecer cantando”, porque eso significaría cantar en el Teatro Municipal, lo cual es muy importante para su formación. Para el próximo año, si se logra mantener el mismo grupo, homogéneo, la meta es ganar el concurso.
De acuerdo al profesor, quienes pertenecen al Coro logran una conexión emocional que les permite considerar que forman una familia. Eso les permite comprometerse más allá de lo esperado, sentirse seguros, e incluso soñar con lo que nunca antes se permitieron.
20 años de trayectoria
El Coro del Colegio Idop, ha obtenido numerosos reconocimientos a lo largo de veinte años de trayectoria.
Obtuvo cinco veces el primer lugar del concurso nacional de coros “Crecer Cantando”, además de ser finalista del mismo concurso por once años de manera consecutiva.
Recibió además cinco veces el primer lugar nacional en el Interescolar de Coros de la Universidad Andrés Bello.
Es también destacable considerar que el Coro Idop, a pesar de ser un coro escolar ha recibido invitaciones para participar en una serie de eventos, en los cuales ningún coro escolar participa. Por ejemplo: Temporada de la primavera coral, Codelco (2015); Encuentro coral Patagonia Canta (2007); Temporada Teatro las Artes (2014); Concierto del Mediodía, Teatro Municipal de Santiago (2013).





















