Desde los 17 años ha dedicado su vida a una de sus más grandes pasiones, el fútbol, llegando a lo más alto y dirigiendo a los más grandes.
Autor: Renato González Valenzuela
Il Corriere della Scuola, Scuola Italiana Alcide De Gasperi
La vida de José Manuel Sulantay Silva es una historia de sencillez, sabiduría, esfuerzo y perseverancia, que se inicia en la ciudad de Coquimbo, el 3 de abril de 1940. Un hombre con una vida “impresionante” tal como él muchas veces la ha descrito.
Sin habérselo propuesto, desde los 17 años ha dedicado su vida a una de sus más grandes pasiones, el fútbol, llegando a lo más alto y dirigiendo a los más grandes. Sin embargo, este gran hombre no nos dejará de impresionar, su andar por la vida no ha estado ligada exclusivamente al balón pie. Gran hijo, padre ejemplar y un excelente abuelo, considerado por sus más cercanos como un tremendo amigo, por sus aprendices como “el profe”, nunca ha dejado de lado su gran conciencia social, que lo llevó incluso a participar activamente en política.
Ahora a la edad de 77 años, José Sulantay se encuentra en Calama entrenando al equipo de la primera división “B” Cobreloa, mismo club que llevó a los más alto el año 1992 coronándolo campeón de nuestro fútbol. Desde la inmensidad del desierto recuerda sus grandes logros, en especial, haber sido el formador de la mejor selección chilena de la historia, la “Generación dorada”.
¿Cómo fue su infancia, en que barrio se crió, en que colegio estudio y en qué momento de su vida se comienza a relacionar con el fútbol?
Mi infancia fue realmente muy hermosa, viví en muchas partes, pueblos chicos porque mi padre era ferroviario, y por eso viví en tres, cuatro o cinco partes, estudié en Coquimbo en el colegio Nº5 y la segunda etapa de mis estudios la hice en el Colegio Comercial de Coquimbo. Me empecé a relacionar con el fútbol a muy temprana edad, a los cinco años me regalaron mi primera pelota de fútbol Nº2 y desde ahí siempre estuvo a mi lado, pero nunca pensé que sería mi profesión.
¿Cómo se inició en la carrera futbolística a nivel profesional?
A los 17 años yo admiraba a los jugadores recién llegados en el año 56 a Club Deportes La Serena y nunca me imaginé que iba a ser llamado a una prueba el día miércoles y ese mismo día en la noche fui contratado para el equipo de La Serena, comenzando así mi carrera profesional en agosto de 1957.
¿Recuerda su primer partido de fútbol? Cuéntenos cómo fue y cuáles fueron las emociones que sintió.
Ya en el fútbol profesional, mis primeros partidos fueron dos amistosos apenas firmé el contrato, el primero con Green Cross de Temuco y el segundo con San Luis de Quillota. Para qué le voy a contar, realmente yo nunca voy a sacar de mi nariz el olor del pasto, ya que era la primera vez que jugaba en una cancha de ese material y la emoción que sentí realmente es muy difícil poder explicar, pero imagínate que un joven que nunca soñó o que pensó que podía llegar a jugar por la selección de Coquimbo, fuera profesional a esa edad.”
¿Cuál fue el partido que más lo hizo sufrir?
Realmente no me acuerdo. Sí hubo algunos partidos ajustadísimos que me marcaron pero en un deporte como el fútbol es difícil determinar cuál es en el que más se sufrió, pero no sufrí ya que sacaba conclusiones y empezaba a trabajar nuevamente sin sufrir o preocuparme más de ello.
¿Cuál fue para usted su mayor triunfo en el fútbol?
Mi mayor triunfo en el fútbol también es muy difícil, ya que, son muchas cosas bonitas, pero primero está cuando logré el tercer lugar con la selección Sub 20 en Canadá y la otra fue cuando conseguí a los diecisiete ser seleccionado juvenil chileno y fui goleador aquí en Chile y en Perú.
¿Y su mayor triunfo personal?
Yo diría que lo mismo, haber logrado formar un grupo de jugadores que es el que ha dado las mayores satisfacciones al fútbol nacional en toda la historia, yo creo que ese es mi mayor triunfo personal, porque comencé con el fútbol y le entregué el 80 ó 90 por ciento de mi vida, he formado a los jugadores profesionales que fueron a dos mundiales y estuvieron a punto de ir al tercero y tienen campeonatos sudamericanos en el bolsillo.
¿Su familia lo apoyaba en los partidos?
Siempre mi familia me apoyó, mi padre fue un buen jugador de fútbol, árbitro, desde joven un atleta. Él nos guió en el deporte, mi madre para qué decir, ella estaba en todos los eventos en los cuales yo participaba, siempre me acompañaba, si estaba en Santiago con la selección o estaba andando en bici ella siempre estaba conmigo, mi familia extraordinaria, mi hermano para qué decir y ahora mis hijos.
¿Y después como DT?
Como director técnico, muy parecido a lo futbolístico cuando era jugador. Como entrenador ha sido mucho más largo porque como jugador estuve 17 años, pero tengo 30 y fracción, casi 40 años como entrenador. La familia siempre está pendiente de lo que a mí me suceda. Aquí ya no actúo ni juego, pero dirijo y también con gran satisfacción y con el apoyo siempre en este momento que no están mis viejos, pero sí mis hijos, mis sobrinos, mis nietos y mi bisnieto.
Su carrera ha sido muy variada, además de trabajar en el área deportiva, ha incursionado en el ámbito político ¿Cómo surge en usted la necesidad de vincularse a la política?
Sí, como tú dices trabajé no solo en el área deportiva, también incursioné en el área comercial en varios aspectos. Tuve un criadero de aves, un minimarket y una empresa de transportes con camiones y después estuve en la política porque al dejar el fútbol yo tenía un sueño, ser alcalde de Coquimbo. Yo dirigí y jugué en Coquimbo por mucho tiempo y es mi tierra y creo que tuve suerte, porque alcalde no alcancé a ser pero me permitió conocer más de cerca la política y después con la insistencia de varias personas volví a postular pero en este momento a Consejero Regional de la Región de Coquimbo en la Intendencia. En ese puesto saqué la mayor cantidad de votos, creo que incluso la segunda a nivel nacional y así fue como logré entrar en un área que yo creo nunca fue mi fuerte.
¿Cómo le gustaría a usted que fuera Chile?
Me gustaría que regresara a la cultura que tuvo y éramos admirados por todos los países de América y de Europa también, hoy está desgastado, se han perdido los valores y los principios me gustaría que Chile volviera a ser ese país tan hermoso que era antes y que uno miraba a los demás países y al compararlo se daba cuenta de que estábamos muy por arriba de ellos pero ahora lamentablemente Chile está por debajo de muchos de esos países.
¿Qué es lo que más le gusta de la política? ¿Qué es lo que le gusta menos?
Realmente no te puedo decir qué me gusta de la política porque no me gusta la política, pero si sé que todo el mundo es política. Entonces, hay que estar en la política nos guste o no nos guste, pero lo que no me gusta es que existan políticos que tienen un trabajo, entre comillas, no bien remunerado, porque muchos no hacen nada y ganan mucha plata y eso es lo que no me gusta de la política.
¿Dentro de su carrera y el diverso recorrido que ha tenido en su vida, quién ha sido su principal apoyo y su principal referente?
Mis mayores apoyos fueron siempre mis padres y el referente principal fue mi padre por sus valores, su forma de ser, su liderazgo, por sus fortalezas y el trato que tenía a la gente que manejaba, y mi madre para qué decir. A mi madre la tengo por encima de todo, un referente que no tiene recambio.
¿Cuál ha sido el mejor consejo que le han dado?
He recibido muchos consejos, pero el que más recuerdo fue uno que me dieron unos compañeros cuando recién llegué al fútbol profesional que fue “chico, ten mucho cuidado, que llegar no cuesta nada, lo que cuesta es mantenerse” y otro fue saber manejar lo que es la popularidad de ser una persona fuera de lo común y no creerse más del cuento y no cambiar su forma de ser y no cambiar los valores que ya están adquiridos.
En relación a la contingencia y la eliminación para el mundial de Rusia 2018 de la selección que más títulos ha obtenido para nuestro país y que nació bajo su mirada y entrenamiento hace más de 10 años ¿Qué opina usted de toda la polémica por el conocimiento público por las faltas disciplinarias de muchos de los jugadores de esa generación y a qué las atribuye?
Este es un problema que se ha hablado tanto, que se ha exagerado en parte y ocultado tantas veces y lamentablemente ha salido a la luz la parte disciplinaria de los jugadores ahora que se quedó fuera del tercer mundial en Rusia y se ha estado usando mucho la palabra fracaso de esta selección o el fracaso de no haber ido al mundial.
Fracaso, es una palabra muy usada en Chile y mucha gente espera que los chilenos fracasemos. Estos muchachos le han dado las alegrías más grandes y los logros más importantes en la parte futbolística en toda la historia. Tengo seis décadas en todo esto, conociendo jugadores, entrenadores, periodistas, comentaristas de todo tipo y pueden corroborar los que estén vivos lo que yo te estoy diciendo. La polémica existe porque uno es público y cada uno es capaz de mostrar su propio currículum.
¿Qué hubiera hecho usted si hubiese tenido la oportunidad de dirigir en la actualidad esta selección?
¿Qué hubiera hecho yo? Tuve dos veces el llamado para ser seleccionar nacional pero yo siempre pensé que a mi edad no estaba acorde con tomar una determinación de esa naturaleza, podría haber seguido el año 92 cuando yo estaba aquí en Cobreloa donde estoy nuevamente. Ese era el momento, con 52 ó 53 años, fabuloso. Ya después de eso creo que no habría sido correcto tomar una determinación de esa naturaleza.
¿Cuál es su principal sueño?
Es dejar a mi familia asegurada el día que me vaya, a mi esposa, mis hijos y mis nietos, y dejarles todo lo que he conseguido para que estén bien y sin problemas. También me gustaría dejar el legado de una persona con valores, con principios y que sepa respetar para ser respetado.
¿Cómo le gustaría ser recordado?
Como una persona buena, una persona correcta, una que nunca hizo daño para alcanzar sus logros. Haber dejado una huella a las personas con quienes trabajé, a mis hijos, pasar por la vida dejando una marca, una huella, una estela. Tengo mucha fe en Dios, me quiere mucho y me ha entregado satisfacciones extraordinarias.





















