Autora: Miroslava Pérez
Diario La Última Letra, Colegio Gabriela Mistral
En los últimos años la llegada de inmigrantes a Chile aumentó considerablemente. Según datos del sitio web emol.cl, la población migrante representa un 6,1% de la población chilena, que equivale a cerca de 1.119.267 personas al 31 de diciembre de 2017. Se distribuyen en las siguientes nacionalidades: 23,8% peruanos, 13% colombianos, 12% venezolanos, 11% bolivianos y 10% de haitianos.
La llegada de migrantes trae consigo tanto cosas positivas como negativas. Entre las positivas puedo hablar del aporte económico que han generado a nuestro país entre los años 2010 y 2017. Su llegada ha contribuido a más de US$200 millones al fisco, gracias al derecho de pago a visas, residencia definitiva y nacionalidad, entre otras cosas.
Por este tema tan contingente, han nacido diversas posturas e ideas. Cierto porcentaje de la población chilena cree que los inmigrantes pueden ser un aporte, ya que como en su país no encuentran una vida digna o con las características que se adecúen para sus necesidades, buscan un espacio, un país que los acoja, y en éste, buscar y desarrollar su vida, lo que para Chile puede ser un beneficio, ya que ellos pueden contribuir y aportar con ideas para el desarrollo y avance de nuestro país.
Otro porcentaje de la población no está de acuerdo con la llegada de los inmigrantes, ya que “vienen a quitar la pega a los chilenos”. Esta frase se utiliza generalmente para referirse a los inmigrantes haitianos, porque su llegada fue muy notoria y abrupta, sus características no son iguales a las de todos (por ejemplo), siendo su color de piel el rasgo más representativo de su cultura, por lo que se ha hecho más notoria su presencia en nuestra sociedad.
El tema también se ha hecho presente en mi provincia, San Antonio, ya que muchos haitianos han llegado con el propósito de mejorar su calidad de vida y ven una oportunidad de salir adelante en mi ciudad. Y por esto, las autoridades tratan de ayudar en lo posible a los inmigrantes intentando facilitarles sus trámites. Además de esto, les han otorgado beneficios en diversos ámbitos para que se puedan estabilizar tanto de manera económica, social y legal.
Mi postura sobre este tema se focaliza en que si una persona de otro país viene en busca de una mejor condición de vida, no se le rechace, ni se genere discriminación ante ellos, por el simple motivo de que posean otra nacionalidad o color de piel, ya que todos merecemos un trato digno y justo. No podemos privar la oportunidad a otras personas de querer mejorar su situación y la de su familia, esto siempre y cuando se respete el ámbito legal que posee nuestro país y se cumplan los requisitos pertinentes para legalizar su estadía.
Todos somos personas, todos debemos tener las mismas oportunidades, y por esto, les hago la invitación a los inmigrantes a que vengan a nuestro país y contribuyan de forma positiva, ya que mientras aporten de esta manera serán tratados de una forma respetuosa y, lo más importante, serán bien recibidos.





















