Isidora Belén Cisterna Encima
Diario El Trueno, Colegio Concepción Talca
¿Es un chico o una chica? Es la pregunta que a veces me hago, cuando veo a algún ídolo del Kpop o a jóvenes en la calle imitando la imagen deliberadamente andrógina de estas figuras públicas. Me parece triste observar a estas personas persiguiendo un estándar de belleza imposible de alcanzar. Algo tan irreal que, al no lograrlo, se frustran, no se sienten cómodos con su apariencia y empiezan a creer que ellos son el problema.
Todos alguna vez tuvimos un ejemplo a seguir, alguien a quien admiramos y que alguna vez quisimos emular. A los fans de este estilo de música les pasa lo mismo, solo que la diferencia radica en que estos idols crean en sus seguidores expectativas desproporcionadas sobre su propia apariencia.
Cuando veo a las figuras del K-pop difundir esta imagen andrógina, que juega con lo femenino y lo masculino, al punto de no ser capaces de discernir y poder decir, es un chico, es una chica. Además de confundirme con esos “bromances” con otros Idols, a veces del mismo sexo o del sexo opuesto. Me pregunto cómo llega a influenciar a los jóvenes todo esto, sí, algunos los apoyan, a otros les parece raro, y otros dudan y optan por probar, seguirlos, imitarlos.
Esta posiblemente sea solo una moda más, una tendencia pasajera, pero la relevancia que se le otorga a la imagen de estos jóvenes en las redes sociales, no es comparable con otras acciones que están normalizadas para la sociedad y nadie se alarma cuando suceden, por ejemplo cuando alguien decide hacerse un piercing, a pesar de ser una marca que quedará para siempre en el cuerpo de ese adolescente igual que un tatuaje.
Si la sociedad quiere preocuparse de las cosas que están haciendo los jóvenes hoy en día, tendría que comenzar por interesarse en algunas situaciones que son mucho más riesgosas para un adolescente, como el hecho de que muchos consumen alcohol, drogas y fuman, o que niñas de esta misma edad quedan embarazadas. En vez de preocuparnos por el gusto de música o artista favorito de una persona, deberíamos entender a qué se exponen los jóvenes cuando los padres les permiten salir sin hacer ninguna pregunta, sin estar al tanto de dónde irán ni con quién irán, ya que esto podría tener consecuencias mucho más graves que la obsesión de alguno de ellos con uno de esos “chinos raros”. No digo que esto sea lo más normal del mundo o que esté bien, pero en lo personal considero que la música no es un riesgo para nadie y a esta edad es fácil dejarse influenciar por otros, sobre todo en el tema de la imagen.
Es normal que la gente joven dude sobre su sexualidad, pero qué pasa con la sociedad, que muchas veces no aprueba esto ¿Tal vez la sociedad está equivocada?, ¿es nuestra crianza la que está mal? O quizás solo yo siento que hay un problema. Vivimos llenos de estereotipos, ideas falsas de como deberíamos ser, y ahora que la juventud está empezando a romper esos estándares, los llamamos “raros”. Puede que ellos estén bien, tal vez deberíamos cambiar nuestra perspectiva.


















