Estereotipos ¿Una simplificación de la realidad?

Estereotipos ¿Una simplificación de la realidad?

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Autor: Diego Cancino

Diario Voces del Alba, Colegio Sol del Valle (Lampa)

Con frecuencia escucho frases como “los hombres no lloran”, o “el homosexual es afeminado” o reconocidamente “la rubia es tonta”, cosa que si pienso detenidamente, no es más ni menos que una construcción y una generalización, porque si lo miro desde un punto de vista objetivo, comprendo que no existe coherencia alguna en esos enunciados y que más que hechos, son percepciones subjetivas que uno como miembro de la sociedad, solo acepta y graba en su mente, como si estos correspondiesen a la realidad.

A lo largo de la historia de la humanidad, nos hemos visto en la extraña necesidad de clasificar al otro, lo cual habitualmente proviene de algún pasado, incidente, rasgo físico o rumor prevalente. No obstante, esto se ha convertido en un suceso bastante recurrente dentro de la sociedad, por lo cual, he podido presenciar todo tipo de consecuencias que los estereotipos y los prejuicios pueden acarrear.

Los estereotipos son imágenes y/o percepciones estructuradas, acogidas y aceptadas por la sociedad, por lo que ni si quiera yo estoy exento de esta simplona realidad. Me he pasado toda mi vida intentando ser alguien más, alguien que cumpla con todos los cánones de belleza establecidos, inclusive he cambiado incontables veces mi aspecto físico, tan solo para dar gusto al resto.

Muchas veces me han dicho de manera no muy razonable que tengo una presentación personal inadecuada, ya sea por mi pelo largo o por como visto. Sin embargo, alguien dígame ¿Quién establece lo adecuado? Esto es solo un estereotipo más, una construcción social creada y aceptada por nosotros mismos que carece totalmente de fundamento científico.

También, con el paso del tiempo, ha cobrado vida una idealización de un ser humano perfecto, presentado a nivel universal y masivo. El cual, más que nada exhibe un estándar de belleza aceptado por la sociedad, que personalmente he tenido cierta tendencia a seguir y por la lamentable noticia de no haberlo igualado, he caído en una situación de frustración y pesar.

Asimismo escucho a menudo personas que comentan que los estereotipos hacen un bien progresivo a la sociedad, ya que con ellos podemos identificarnos con mayor facilidad. Sin embargo, esto me lleva a la siguiente interrogante; ¿Son realmente necesarios los estereotipos? A mi parecer, no. En lo absoluto. Soy creyente de la identidad propia, y de que cada uno debe ser quien realmente es, amarse como tal y no anhelar ser el otro. También creo en la existencia de una magia divina en el conocer, en lo curioso e interrogante. Es decir, uno nunca sabe con qué se puede encontrar al codearse con el otro, y eso es lo que lo hace tan especial.

Como digo, no hace falta irse tan lejos para notar la trascendencia e influencia de los estereotipos. Estos están presentes la mayor parte del tiempo, aunque no lo creamos, estamos constituidos en base a estereotipos, cosa que realmente no tiene tanta relevancia dentro de lo que somos, ya que son completamente sustituibles y vanos.

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