El dilema de los haitianos en La Pintana: La historia de Lele

El dilema de los haitianos en La Pintana: La historia de Lele

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Barrera idiomática, hacinamiento y acceso precario a salud y educación, son algunas de las dificultades que deben enfrentar los inmigrantes en Santiago. Uno de ellos es Lele, un talentoso adolescente de 12 años que, pese a las adversidades, hoy está a punto de licenciarse de Enseñanza Básica.

Autor: Sandier Riquelme.

Diario Renacimiento Cultural, Colegio Cardenal José María Caro 

Lensley Noel es un simpático joven haitiano de 12 años que estudia desde junio de 2017 en el 8º C del Colegio Cardenal José María Caro de La Pintana. Es un niño de sonrisa fácil y mirada despierta, con un gran talento para el fútbol.

En el colegio es conocido como «Lele» por todos sus compañeros, amigos y profesores. Al comienzo tenía serios problemas con el idioma, lo que afectaba sus notas, pero con el paso del tiempo, fue aprendiendo modismos, frases cada vez más extensas y hasta palabras de amor. Lele incluso se declaró a Millaray, una de sus compañeras de curso, y pese a las grandes dificultades, logró ponerse al día y pasar a Octavo.

Hoy, tras algo más de un año en el colegio, Lensley está a punto de licenciarse de Enseñanza Básica, con muy buenas notas. Su desempeño ha mejorado muchísimo y hasta tiene mejores notas en la asignatura de Lenguaje que sus compañeros hispanohablantes.

La encrucijada: ¿Volver a la pobreza o escapar de ella?

Sin embargo, es posible que Lensley no llegue a terminar Octavo. Su padre, Toussaint, es uno más de los muchos haitianos que llegaron en difíciles condiciones migratorias a vivir a comunas periféricas de Santiago, como La Pintana. Debido al llamado “Plan Humanitario de Regreso Ordenado» -también conocido como “Plan Retorno”- que ha llevado a cabo el Gobierno del Presidente Sebastián Piñera durante las últimas semanas, personas como el papá de Lele enfrentan hoy la compleja decisión de permanecer en nuestro país, en graves condiciones de pobreza y marginalidad, aspirando a trabajos con sueldos inferiores al mínimo o retornar a su país, dejando atrás la pequeña vida que han construido en Chile.

Aún más compleja es la situación para Don Toussaint, que no ha recibido sus papeles de antecedentes y todavía no puede postular a una visa de residencia para mantenerse en Chile. Por esa razón, fue uno de los muchos haitianos que la mañana de este 12 de noviembre protestaron frente a la Embajada de Haití en Chile, en busca de una respuesta que se demora en llegar. La embajada declara que los documentos fueron entregados al Gobierno chileno, pero por su parte, el Ejecutivo declara no haber recibido ningún papel.

Mientras tanto, la familia de Lensley vive en un pequeñísimo departamento, dentro de un block, en la Villa San Gabriel de La Pintana. Lele pasa toda la tarde cuidando a sus dos hermanos pequeños y a otros dos primos, de muy corta edad (dos y tres años, respectivamente). Su papá, su mamá, sus tíos y tías trabajan durante todo el día por muy poco dinero.

El único apoyo que reciben viene de parte de la familia vecina del departamento de enfrente, tan pequeño como el suyo. Fue la propia familia vecina quien se encargó de matricular a Lensley en el Colegio Cardenal Caro, ya que la madre de los niños no sabe hablar español.

“Muchas veces debemos compartir la comida con ellos, porque han pasado meses cesantes”, declara Luna Reveco (20), una de sus vecinas. “Y en cuanto encuentran un trabajo más estable, tratan de traer a otros familiares a vivir con ellos al departamento, por lo que se hacinan todavía más. Muchas veces trabajan sin contrato y no pueden ni siquiera pagar un arriendo. Tampoco tienen ni servicios de salud, ni previsión. Es una vida muy difícil».

Fue la propia Luna quien se encargó de matricular a Lensley en el Colegio Cardenal Caro, ya que la madre de los niños no sabe hablar español.

El idioma como barrera

Y es que la dificultad para hablar español es un inmenso problema para los inmigrantes haitianos. Según el director del Centro Nacional de Estudios Migratorios (Cenem) de la Universidad de Talca, Medardo Aguirre, el 86% de los haitianos en nuestro país tienen problemas para poder encontrar trabajo en comparación con otros migrantes, como colombianos, venezolanos y dominicanos.

Y dentro del estudio, el 60,1% de los encuestados declaró que el principal obstáculo para conseguir empleos es, de hecho, la barrera idiomática. Como ya vimos, también fue un problema para el propio Lensley, quien fue recibido en el colegio con los brazos abiertos, pero sufría grandes dificultades para acceder a los contenidos del curso.

Miguel Sandoval, quien fue profesor jefe de Lensley el año en que llegó, declara: “Lensley sabía muy poco español al llegar, y aunque tomaba notas de lo que se escribía en la pizarra, simplemente no podía leer los apuntes, porque no dominaba el idioma. Los profesores no sabíamos bien cómo acercarnos. Recurríamos a gestos, a dibujos. Finalmente, lo que se impuso, creo, fue la gran inteligencia del propio Lele, que suplió con creces las dificultades que le ponía el entorno”.

“Creo que, si bien es importante fomentar la inclusión y abrir las puertas para que todos, sin excepción, tengan derecho a una educación de calidad, necesitamos hacernos responsables e ir más allá de las palabras de buena crianza. Cada vez serán más y más los niños haitianos que, como Lele, busquen una oportunidad en los colegios de esta comuna. Y somos los docentes quienes, de verdad, no estamos preparados. Es un problema que debe resolverse ya”, agrega el profesor.

De acuerdo con Biobio.cl, 160 haitianos que vivían en una situación extremadamente precaria ya retornaron a su país debido al denominado “Plan Retorno”.

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