El teatro seguirá vigente en la pampa

El teatro seguirá vigente en la pampa

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Existen edificios dedicados a la cultura que se mantienen en pie formando parte de la identidad del norte de Chile, los que  marcan presencia hasta el día de hoy, ya sea en salitreras abandonadas como Chacabuco, o en la última oficina en funcionamiento como María Elena.

Por: Cristina Carmona Rodríguez

Diario Los Nuevos Diablos Rojos, Liceo de hombres de Antofagasta Mario Bahamonde (Antofagasta).

Las salitreras son uno de los mayores atractivos turísticos de la zona norte, tanto por su historia como por su edificación. Estos fueron lugares poblados hasta mediados del siglo XX, pero que, con la llegada del salitre sintético, casi un centenar de ellos fueron desalojados y desmantelados, dando paso a verdaderos pueblos fantasmas. Aunque aun quedan unos pocos que siguen en pie, pero en mal estado.

Suena extraño que en algo tan seco y desolado se pudiera llevar una vida relativamente normal, llena de lujos, adelantos tecnológicos que contrastaban con el esfuerzo, sacrificio y trabajo por parte de quienes las habitaban.

Pese al paso del tiempo, hay edificios que se mantienen en pie formando parte de la identidad del lugar, los que resaltan hasta el día de hoy ya sea en salitreras abandonadas como Chacabuco, o en María Elena, la última oficina en funcionamiento.

La entretención en la pampa

En esta salitrera que sigue operativa, se mantienen las tradiciones de pampa en parte de sus edificaciones, como el Teatro Metro, con un estilo único, “el estilo gringo” como lo llamaban sus habitantes. Este lugar era para las familias de la época y sus generaciones, un espacio recreativo y cultural, el cual fue restaurado en su totalidad el 2018. Fue declarado patrimonio en 1999, y se caracteriza por tener en su frontis la imagen de dos mineros que representan sus tradiciones, y la manera de cómo después de una larga y agotadora jornada en la pampa, se unían a sus familias para ir a entretenerse.

A 30 kilómetros de María Elena, se encuentra la ex oficina salitrera Pedro de Valdivia, lugar donde nació Elizabeth Villarroel, quien actualmente vive en Antofagasta y recuerda con emoción su infancia. “La entretención para nosotros cuando éramos niños eran cosas simples. Lo que más me gustaba era la tranquilidad, sin robos. Los juegos, la unión familiar, el ambiente y la paz que se sentía alrededor. Lo único malo de este lugar eran las clases sociales ya que las diferencias eran notorias, no había igualdad y por culpa de esto muchas cosas no eran accesibles para todos”, comentó Elizabeth al diario Los Nuevos Diablos Rojos.

“La segregación social era recurrente en este tipo de oficinas, los ricos con los ricos y los obreros con los obreros, pero pese a eso compartían espacios en común como las funciones en el teatro, separados por niveles socioeconómicos, pero finalmente todos en un mismo espacio. Todos tenían derecho a usar los espacios culturales, para compensar lo que laboralmente no tenían”, señaló Rafael Olivares, docente de historia.

Un proyecto a largo plazo

La ex oficina salitrera de Chacabuco fue declarada en 1971 como monumento histórico, pero no fue intervenida por ninguna entidad de monumentos. El 2018 la Universidad Católica del Norte de Antofagasta publicó una propuesta de proyecto de convertir esta oficina, principalmente, en un centro recreativo y turístico en el cual puedan convivir historia, arte y ciencias en un solo lugar, convirtiendo este espacio en un gran museo del salitre, sin pasar a llevar sus edificaciones emblemáticas como el teatro y la plaza.

El teatro de la ex oficina salitrera Chacabuco, del mismo nombre, es un edificio imponente en medio de tanta destrucción y soledad, el cual en su época de gloria albergó en sus dos últimos pisos una importante biblioteca, además de las innumerables funciones que ahí se presentaban. “El teatro, aunque ahora está remodelado, siempre ha sido hermoso y grande. Es impresionante la conservación de este monumento. He tenido la oportunidad de ir recientemente allá y me vienen todos los recuerdos de la época”, agrega Elizabeth Villarroel.

Otro edificio que se mantiene en buenas condiciones es la filarmónica de la ex oficina, lugar de encuentro social que tenía una amplia capacidad y que permitía reunir a los habitantes en un lugar que no fuera en donde desarrollaban sus quehaceres laborales. Este edificio inició su restauración en 1994 hasta el 2017, después de tres etapas de trabajo.

Sin duda el Teatro de Chacabuco será recordado en el tiempo, ya sea por lo que significó en la historia de las salitreras en Antofagasta o por las actividades de entretención y cultura que se realizaban en ese espacio. “Resulta necesario que la región mantenga monumentos como el teatro, edificios que representan una época gloriosa, porque significa una gran ventaja para el turismo. Además, Las sociedades hoy en día necesitan recuperar parte de la historia, para aprender de ellas y conservarlas”, explicó el profesor Olivares.

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