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Organización El Bajo en Comunidad se preocupa de cuidar el humedal que bordea el río Claro

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Lagartijas esbeltas, coipos, ranas chilenas, madre de la culebra, gorriones y codornices son parte de las 66 especies que son parte de este lugar natural de la región del Maule. Una fauna que hoy se encuentra protegida gracias al trabajo de voluntarios.

Por María Ángeles Méndez Trautmann

Colegio Montessori de Talca

En 2020 se creó el grupo “El Bajo en Comunidad”, una iniciativa que tiene el propósito de: proteger, resguardar y cuidar el humedal urbano de la zona; mediante actividades como reuniones sociales y jornadas de limpieza; al igual que crear consciencia en las generaciones actuales sobre la importancia del medioambiente.

El primer contagio de covid-19 que llegó a Chile fue durante marzo de 2020 en Talca, provocando un estado de catástrofe a lo largo del territorio nacional y un cambio a nivel socioeconómico, sanitario y medioambiental. Este período ha causado que los seres humanos reflexionen sobre sí mismos y la forma en que desean habitar en este planeta. Un ejemplo se da en Talca, capital de la región del Maule, donde se ha creado recientemente la organización “El Bajo en Comunidad” para resguardar un humedal urbano.

Javiera Reyes Sánchez, licenciada de la Universidad de Talca en Ingeniería Forestal, expuso que los humedales son: “zonas en las que el agua es el principal factor controlador del medio. En estos, se forma nueva vida vegetal y animal, al igual que se forman en agua dulce o salada. En general, hospedan especies de flora como enea, helecho y junco; y de fauna: peces, aves, reptiles, anfibios, insectos e invertebrados. Las principales características es que son espacios verdes naturales, en los cuales los habitantes de ciudades o pueblos pueden recrearse y disfrutar de la naturaleza. Además, los humedales contribuyen a la distracción y a la salud mental del ser humano”.

Leonardo Cuadra Olave, integrante de esta entidad, la describe como “una organización de personas autoconvocadas que busca rescatar, proteger y restaurar el humedal urbano conocido como El Bajo y toda la cuenca del río Claro. Es una agrupación sin fines de lucro y sin personalidad jurídica”.

Según el sitio web Full Outdoor, en estas áreas existe una gran cantidad de especies de vegetales y animales en su entorno (biodiversidad), superando las 66 especies de fauna. También, el perfil oficial de la organización en Instagram expone que el terreno saturado de agua posee animales, como: lagartijas esbeltas, coipos, ranas chilenas, madre de la culebra, gorriones y codornices; junto a una diversidad de árboles, hongos, plantas y flores.

La Fundación Terram dio a conocer en octubre de 2020 la identificación de una superficie total de 5,6 millones de hectáreas, en una cantidad de 934 humedales en todo el país, los cuales se presentan mayormente en las regiones de Los Lagos, Los Ríos, Aysén, Biobío y Metropolitana. Como se evidencia, no existe gran concentración de humedales en la región del Maule, de ahí la necesidad de protegerlos.

Experiencias en el proceso de la preservación de los humedales

“Conocí el grupo entre octubre y noviembre del año pasado, por las redes sociales, se enfocaba en el voluntariado, por lo que llegué a una jornada de limpieza y empecé a participar activamente en él. Lo que me impulsó fue el hecho de estar organizado, además que yo vivo a dos cuadras de ahí y sé que realmente existe un problema con la contaminación. Como persona rescato principalmente el grupo, la gente que he conocido, las experiencias que se van desarrollando, los conocimientos, que antes no tenía, hasta participar y empezar esta retroalimentación junto a los cabros, que nos apoyamos fuera de la organización, ese vínculo que termina siendo siempre la amistad”, expresó Leonardo Cuadra,  voluntario de la organización.

Además, el joven considera que “cuidar el ambiente es cuidar el futuro, el sobregiro ecológico, el daño hacia el medio ambiente es irreversible. Los efectos del calentamiento global son cada vez más notorios. Cada vez esto me hace más sentido”, del mismo modo que “siempre habrá esta diferencia, intereses económicos sobre lo ambiental, pero tenemos conceptos que utilizamos bastante, como la cultura de la adaptación, que también es individual, por ejemplo la gente que bota basura, que hace fogatas donde no se debe o con muy poco cuidado y esto por no tener los conocimientos del daño que se está causando; por lo que algunos se aprovechan de la falta de educación, como la talla del río Claro no está claro, pero siempre habrá un motivo y durante todos estos años, todos hemos sido culpables de este desgaste”.

Mensajes para crear conciencia

“Somos los últimos pilares que pueden apreciar la naturaleza, los espacios verdes que aún quedan dentro de esta mole de cemento que se expande como un cáncer y si nosotros no somos capaces de frenar esto, nadie más lo hará; las futuras generaciones nunca lo conocerán y ellos van a recibir todos los efectos negativos”, argumentó Leonardo.

Por otro lado, desde su disciplina, la licenciada en Ingeniería Forestal señala que “como profesional joven, principalmente, tengo como misión crear un mínimo de conciencia medioambiental, que se vea que con los crecimientos desmedidos de ciudades, que potencialmente ayudan al desarrollo económico del país, nos están matando, están disminuyendo o casi eliminando exponencialmente fuentes naturales como humedales y quebradas en zonas urbanas y rurales, dejando de lado el valioso aporte que entregan, olvidando que trabajan como regulador del clima y que aportan bienestar y salud a las personas, además del gran crecimiento de la flora y fauna que estos tienen”, agrega.

Las generaciones actuales poseen mayor conciencia para ayudar a conservar la biodiversidad, buscando formas más sustentables de desarrollo; lo cual es un hecho positivo, porque la pandemia causó un drástico cambio en la ciudadanía. La rutina es otra, hay mayor tiempo libre y más conciencia sobre el actuar a nivel interpersonal e intrapersonal; también hay un mejor conocimiento sobre de qué manera estas acciones pueden beneficiar a las futuras generaciones. Así como lo hace esta organización “El Bajo en Comunidad”, que tiene el fin de brindar protección al valioso ecosistema mediante el voluntariado.

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