Enrique Walter Hoefler Ebbers, la vida de un escritor sumido entre las...

Enrique Walter Hoefler Ebbers, la vida de un escritor sumido entre las sombras

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Walter Hoefler en su oficina de la Universidad de la Serena. Se puede apreciar detrás de él una de sus más grandes pasiones, su colección de libros. Allí se pueden encontrar desde poetas, antalogístas, hasta ensayistas destacados y no tantos. Fuente: Viviana Luna Lamas.

Walter Hoefler, un magnifico, misterioso y oculto escritor, ha mantenido cada uno de sus textos guardado bajo siete llaves. No porque no sean interesantes, sino porque ha elegido una vida silenciosa y fuera de lo habitual de un poeta. Su vida está plasmada en sus diversos textos,en los cuales pone toda su pasión e inteligencia.

Autores: Daniela Martínez y Viviana Luna
Diario Le Voci del Campanile

Colegio Elena Bettini (La Serena)

Walter Hoefler es un escritor nacido en Valdivia, en el año 1944, se tituló profesor de estado de castellano en la Universidad Austral de Chile, y obtuvo un doctorado en filosofía con mención en filología románica. En la actualidad, Walter es director del departamento de literatura en la Universidad de La Serena. Sus estudios y carrera la ha representado con sus textos, entre ellos se encuentra, «Las cosas del oficio», que aunque el autor no quiera decir que es su libro favorito, es el más representativo.

Hoefler es un hombre con mil anécdotas e historias que contar, con una vida que ha desarrollado en el más completo de los silencios, un poeta y escritor con una personalidad única y palabras basadas en su vida. Sus poemas son una parte de él.

Walter es un autor listo, lo que se refleja en todos sus libros. A continuación, una entrevista sobre la vida y trayectoria de Walter Hoefler.

¿A qué edad comenzó a escribía, y que escribía?
Bueno, empecé relativamente tarde, no voy a decir que empecé a escribir temprano, comencé como a los 17, 18 años, mi primer texto que yo creí que podía ser un poema se lo mostré a mi profesor de castellano pero no me dio ninguna opinión. Él no era un profesor que escribía.
Yo escribía poesía, lo que a mí me intrigaba era que como vivía en Valdivia me daba nostalgia el mar; de como la brisa formaba un eco marítimo, nostalgia de mi infancia y el puerto que más me gustaba que era Valparaíso, en fin era una especie de nostalgia marinera.

¿Por qué quiso comenzar a escribir, y que lo motivo?
No es que haya pensado escribir, lo que siempre fui fue lector. Siempre sentí la cierta obligación de hacer lecturas sistemáticas. Cuando tomaba un tema como episodios nacionales, novelas históricas trataba de leerlas todas. Después comencé a leer novelas policiales de diversos autores. Y parece que de ahí surgió un poco la idea de escribir. Es que me di cuenta mucho más tarde el origen de mi interés en la literatura, pero la poesía, nunca fue mayor que la lectura, bueno es lógico que uno lea primero.

¿Cómo lo hacía para leer?, ¿quizás en esa época era más difícil la adquisición de libros?
Siempre me gastaba la mesada que me solían dar, todo lo gastaba en libros. Tenía un sistema de chantajear a mi madre, cuando quería que fuera al dentista o al doctor la obligaba a comprarme un libro. Walter Hoefler es un apasionado de la literatura, su vida son los libros, gusto que lleva desde la niñez.

Había salido recién, pero en ese momento no teníamos dinero ninguno de los dos, en general andábamos con poco dinero, como todo estudiantes. Y dijimos, bueno esto hay que comprarlo, de repente vi mi reloj, y más adelante estaba la casa de cambios muy popular, entonces fui ahí y empeñé mi reloj para comprar la novela. La leí primero yo, y después se la pase a Carlos que la leyó también.  Pero un día estaba en la hora de almuerzo en mi casa y de repente mi mama me dice: «¿y tú reloj?, y yo pensé que como lo había empeñado por una buena causa que más daba, entonces le dije: «lo empeñé». Y me quedó mirando, y le dije: «Lo empeñé para comprar un libro, a lo que ella me dijo que cómo pude hacer algo así, que por qué no fui a pedirle dinero. Entonces le expliqué que habíamos tenido cierta urgencia y me dijo que no debería haber empeñado el reloj que me regaló mi padre que era comerciante, que eso le traería mala fama. Era como la lucha entre el comercio y la literatura.

Pasó el tiempo y Carlos le contó la anécdota a Edwards quien después me puso una dedicatoria relativa al reloj. Él conoció la historia y tiene que haberle parecido interesante que alguien empeñara su reloj para comprar uno de sus libros.

¿Tenía algún sueño o soñaba ser algo antes de escribir?
Cuando niño quería ser arqueólogo y en verdad de alguna manera lo soy, busco siempre detrás de los libros alguna evidencia del pasado, o quizás aquello que los libros no dicen. Me quedó un poquito ese afán por descubrir cosas entre líneas, yo creo que eso viene a mi sueño de arqueología.

Trilce es un grupo chileno que ya tiene 51 años desde su fundación. Del cual Walter, se hizo parte gracias a su talento.

¿Por qué el grupo Trilce lleva ese nombre?
Es en homenaje a Vallejo, por el libro «Trilce» de éste mismo. Era un nombre con un gran misterio.

En la oficina es donde surgen las ideas de éste gran poeta chileno, que vemos reflejados en sus libros. Fuente: Viviana Luna Lamas
En la oficina es donde surgen las ideas de éste gran poeta chileno, que vemos reflejados en sus libros. Fuente: Viviana Luna Lamas

¿Qué rescata de su participación en el grupo Trilce?, ¿podría contarnos un poco en qué consiste?
El grupo Trilce es un grupo de poesía que se fundó en Valdivia por ahí por 1964. Yo no soy fundador, yo llegué más tarde, porque estuve estudiando en Valparaíso. La primera vez que escuché al grupo Trilce los escuché recitando en una plaza de una comuna y ahí yo ya había empezado a leer. Me di cuenta que me gustaba la poesía y entré a estudiar castellano. Ahí me encontré con integrantes de este grupo tales como: Enrique Valdez y Omar Lara, primero me acerqué a ellos a escuchar y después en algún momento creo que publiqué algo en alguna revista y entonces como que me invitaron a participar, desde ese momento como que pertenezco a la segunda ola de los que pasamos de lectores a autores.

¿A qué se debe su paso por Alemania?
Me fui por razones de exilio, de repente no encontraba trabajo aquí y me planteaba donde me iría el año 1977 y era entre Venezuela y Alemania, entonces decidí Alemania, allí viví 17 años.

¿Por qué Alemania?
Porque era la posibilidad de volver a un país con el cual tenía un vínculo, no estaba muy entusiasmado, pero, después terminé convenciéndome de que había estado bien porque me sirvió para recuperar una buena parte de la cultura alemana que conocía pero que estaba perdida. Me sirvió para aprender alemán, leía en alemán por una razón práctica, porque era más barato, por ejemplo leer a Kafka en alemán era mucho más barato que leer en español.

¿Por qué si es un magnifico escritor está tan oculto?
No diría que soy un magnifico escritor, en parte por eso, porque no creía mucho en lo que escribía o pensaba que era secundario como dice Borge. Pero sí me intrigaba el misterio, el de descubrir y escribir un poco el secreto pero quizás, también había un poco de temor por falta de convicción, pero después se transformó en casi una costumbre porque a mí me interesa escribir, no me interesa tanto publicar, ósea la escritura, el descubrir realmente un tema es lo que me produce mayor placer, no voy a decir que hoy en día no me gusta publicar, me produce una satisfacción.

¿Qué le gusta escribir aparte de poesía?
Me gusta escribir artículos, ensayos, por ejemplo, acabo de entregar un artículo que irá junto a una colección de poesía reunida de Gabriela Mistral, y en un intento por juntar toda la poesía dispersa, no es definitivo todavía pero me pidieron que hiciera un artículo. La verdad la poesía la escribo de vez en cuando y el tema que más se me da es el misterio, y realmente me intrigan los juegos de palabras, luego lo otro es de qué modo se pueden describir la vida de las personas. Un poco de poesía ensayística, describir al otro en pocas palabras, eso me intriga, el tema del mar ya lo dejé como nostalgia.

¿Qué siente al escribir sus poemas?
Al principio es casi como una satisfacción de darme cuenta que hay algo que me está atrayendo aparente dificultad de buscar el lenguaje adecuado, pero qué curioso cuando escribo me auto convenzo de que se me da fácil, es un placer extraño explicarse alguna cosas o no explicárselas, pero dejar testimonio de algo que uno cree que es importante.

¿Cómo conjuga el tiempo de escribir, quizás a veces es mucho, con su familia?
Generalmente me pasa que escribo cuando se terminan las clases porque el vacío que se genera en la universidad me produce una gran nostalgia, y eso me motiva. Lo otro es cuando despierto que me recuerdo de algún sueño y me acuerdo que ya no recuerdo lo que soñé, eso me produce una especie de frustración. Ese creo que es el mejor momento, ya que uno esta lúcido y así llego a la conclusión de que los mejores momentos se pierden porque uno es incapaz de recordar esos momentos de iluminación que vemos en los sueños y que ya no están. O cuando uno piensa algo y después no encuentra las palabras o las palabras se van y caes un poco en el lugar común para decir eso que has vivido. Tengo en este minuto la convicción de que todos los poemas están condenados al fracaso porque no encuentran lo que buscan o no alcanzan a plasmarlo.

Hoefler comenzó a escribir a los 17 años. Su primer texto fue inspirado en su pasión marítima y amor a Valparaíso

¿Sus poemas influyen de alguna manera en su vida?, ¿o su vida influye en sus ejercicios escriturales? 
Mira hasta hace muy poco me había dado cuenta que yo no era visto como poeta, muy pocas personas sabían que escribía y recién hace muy poco me estaban llegando invitaciones para leer poesía, y cuando me di cuenta de eso decidí entrar a un concurso aquí, para recordar, o recordarme a mí mismo que escribo. Y tuve suerte, porque gané, entonces tuve que lanzar un libro después de mucho tiempo.

¿Tiene algún sueño que no ha cumplido?
El mismo sueño que todo ser humano yo creo que tiene que sería saber cómo uno se va a morir. No le temo a morir. Me doy la esperanza de sentir que de lo que hoy se habla acerca de las expectativas de vida que son más altas, incluso mayor de los cien. Acabo de pasar agosto además, pero sí, yo creo que eso puede ser algo interesante, todos escriben sobre eso.

¿Le gustaría escribir algún libro o artículo sobre su vida personal?
¿Así como una especie de auto biografía?, bueno en cierto modo lo estoy escribiendo, esto del poeta secreto que lo usó un crítico, Dino Rojo, que fue mi profesor pero que terminó siendo mi amigo. Buena parte de lo que escribo se guarda en los libros, algo así como una obra ausente. Esa idea también me fascina, lo que se pierde o lo que uno por la razón de pensar que está incompleto no pública.

¿Tiene algún libro favorito?  
De los míos no, sino que de otros.  Bueno hay grandes escritores como también grandes libros que podemos ojear sin temor. Un libro que me gusta mucho es «El oficio de vivir» de Pavese. Por eso también le puse un título cercano a mi único mayor libro de poesía que se llama «Las cosas del oficio», me gustó la idea porque habla de cosas muy genéricas, creo que salió de ahí.

¿Cómo influye su vida personal en relación a su familia?
Yo no escribo en mi casa, por eso no soy profesional, y por eso, también, oculto aunque le muestro a mi señora las cosas que escribo, no dejo que interfiera mucho. Además mi esposa comparte mis gustos con la poesía, ya que ella es una gran lectora de difíciles lecturas.  Yo casi no le muestro mis cosas porque me las puede romper.

Walter Hoefler es un hombre sencillo y sensible, cualidades que utiliza para crear sus poemas, los cuales son de profundo contenido. La carrera de este escritor aún no termina, aún le quedan muchos textos por publicar e historias que contar.

¿En esa época ocurre la anécdota que usted cuenta del reloj?
Eso ocurrió más tarde, cuando yo estaba estudiando.

¿Podría contarnos la anécdota?
Bueno, eso tiene que ver un poco por el afán a la lectura. Cuando estaba en su primer apogeo a lo que llamaban el bum de la literatura hispanoamericana se echaba de menos que no hubiera muchos chilenos escribiendo, o que no hubiese una gran novela chilena.  Estábamos esperando una novela de Jorge Edwards con Carlos Olivares que se titulaba, «El peso de la noche», que se había anunciado como una gran novela revelación.

Un día íbamos caminando por la calle cuando en la librería de la calle Picarte en Valdivia estaba la novela.

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