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La destacada maestra ha transmitido diversas enseñanzas a varias generaciones, en sus 45 años de docencia.

Autora: Ignacia Carolina Mege Unzueta

Il Giornale Di La Gioventu, Scuola Italiana de Villa Alemana

Ana María Navarro, profesora de la Scuola Italiana cuenta su experiencia como docente. Ya que, en la Scuola Italiana de Villa Alemana se celebró el día del profesor, para destacar su arduo trabajo decidimos dedicarles este articulo. Más específicamente a Anita, la professoressa de física y uno de los profesionales con más experiencia dentro del área de la enseñanza en el establecimiento.

¿Cuál es su experiencia como profesora?

Yo soy profesora de vocación, cuando comencé a estudiar, cuando di la PAA (prueba de aptitud académica), saqué un muy buen puntaje, podría haber estudiado alguna ingeniería o algo de ese estilo. Siempre había deseado ser docente, ser profesora y la orientadora me decía que no, que ganaría muy poco… todos me dijeron que era una carrera sin futuro económico y bueno, a pesar de lo que me decían yo siempre quise estudiar pedagogía. Entre a la universidad de Chile y seguí dos carreras en una, matemática y física, es decir, soy profesora de ambos ramos; luego obtuve mi título como profesora de estado en estas materias y comencé a vivir mi sueño.

¿Desde hace cuánto ejerce como profesora?

Este año cumplí mis 45 años de docencia. Antes de salir de la universidad realicé la práctica como ayudante lo que duró 3 años por lo cual cuando me titulé ya tenía trabajo y un sueldo constante.

Cuéntenos algunas de sus anécdotas dentro de la sala de clases.

Tengo varias, pero te voy a contar una en particular que me hizo cambiar mi forma de pensar de manera radical… antiguamente para que mis alumnos estudiaran les decía “¿quieres ser cajera de supermercado?”, en ese tiempo no era considerado tan discriminatorio como ahora. Entonces el inspector general del colegio en que trabajaba, visionario el señor debo admitir, me dijo que no podía decirle eso a los alumnos porque una cajera es tan indispensable como un auxiliar o un profesor, entonces eso me dejó pensando y me di cuenta de que lo que él decía era verdad, tenía razón, por lo tanto, decidí cambiar eso y aprendí a valorar más todas las actividades y oficios, por lo que elijan si lo hacen bien… entonces ningún problema. Ya no hablaba de forma “discriminatoria” ahora para motivarlos a estudiar les decía por ejemplo “si tú quieres ser zapatero, está bien pero tienes que estudiar para tener un buen trabajo y algún día ser el mejor zapatero, porque para eso se estudia, para que en el futuro ser el mejor en lo que hagas”.

¿se arrepiente de haber estudiado esta carrera?

No, de ninguna manera, si volviera a nacer y tuviera que elegir otra vez, escogería lo mismo, como digo tengo esa vocación yo no soy profesora porque no me dio el puntaje, soy profesora porque siempre quise serlo. No estoy en este colegio porque no tuve otra opción, estoy en este colegio porque después de todos mis años de trabajo aún sigo cumpliendo mi sueño.

¿Cuál es su sistema de trabajo en la sala de clases?, ¿siempre ha sido así?

Eso varía, antes era muy mandona, con el tiempo me he ido adecuando a las innovaciones que han tenido los alumnos, porque antiguamente uno daba las pruebas y competía con otro colega para ver quién tenía más notas deficientes y mientras más malas calificaciones colocaba entonces ¡magnifico!.  Porque el concepto era que mientras más rojos se obtuvieran eras un mejor profesor, uno prácticamente ahorcaba a los alumnos.

Aunque depende del curso porque uno se adapta al tipo de estudiante, si es un curso agradable uno se relaja pero si es un curso desordenado uno establece orden, con la experiencia después se va conociendo a los alumnos más a fondo aunque los vea una vez a la semana.

Según usted: ¿cuáles son los pros y contras de ser profesor?

¿Los pros? Son las vacaciones, algo en contra sería que se pide demasiado papeleo, te piden una o dos notas al mes y piensas: «bueno, hice dos clases ¿de dónde saco las notas?» Y de repente eso te agobia, aunque si te planificas bien es un trabajo grato.

De igual manera, en contra está la parte económica, porque a los profesores de ahora  yo los veo trabajar hasta en tres partes distintas, debido a que en este momento no hay una carrera docente, yo no tengo ese problema, por ejemplo ya tres años ejerciendo mi profesión tenía un trieño, seis años y tenía dos trieños, y eso me iba significando un aumento del 40% en mi sueldo a favor. Ya no hay una carrera docente que te guíe por grados o por perfeccionamiento en el que vayas de cierta forma “subiendo”, o decir: “el día de mañana quiero ser ministro de educación”, hacer carrera, ahora no se puede eso.

¿Qué opina sobre la forma, altamente criticada, en la que educaban antiguamente?

Eran disciplinas, que después fueron mal miradas, a mí me educaron así, me revisaban las uñas y que llevara hasta el pañuelo, eso en el liceo.

Hoy mismo estaba observando a los alumnos de segundo medio, todos estaban uniformados, se veían impecables por ser el día del Simce, excepto por un alumno, entonces dime ¿Qué pretende? ¿Qué intenta conseguir? Yo sé que tiene uniforme, porque todos los alumnos están obligados a comprarlo al entrar al establecimiento, entonces es el único que te descoloca y por lo tanto ya la persona que vino a hacerles la prueba dirá: «bueno a este alumno ¿qué le pasó?», se lleva una imagen mala del colegio, en cambio antiguamente todo era formal, en los mismos actos en donde se cantaba y todos los lunes en las ceremonias de izamiento de la bandera. Ahí no se conversaba, no como ahora que vez que hacen un acto todos están interesados en otras cosas, entonces quizá soltamos mucho la mano.

¿Usted piensa que es menos complicado enseñarle a los cursos mayores?

Cuarto medio es más fácil. Yo tengo la fortuna de acompañar durante cuatro años a la mayoría, entonces sé que les puedo pedir o hacia donde van, a los que se van por carreras científicas los encamino, a los que quieren ser artistas o estudiar teatro, los aconsejo, por ejemplo: “oye pero.. a ti te da vergüenza disertar” entonces hay que ser realista, uno los trata de ayudar preguntando qué otros talentos tiene, o decirles: “oye pero yo te veo como una gran diseñadora porque dibujas muy bonito y combinas muy bien los colores”, como que ya sabes hacia donde van, fíjate que nunca me he equivocado, hay que darles un empujoncito.

Algunas veces uno como que quiere tirar la esponja, pero después te vuelves a animar y crees que por último de 20 o 28 alumnos del curso, 10 van a tener un futuro exitoso, y eso no quiere decir que los otros no vayan a tenerlo, porque lo pueden tener, pero les va a costar mucho más.

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